23 marzo 2017

No es país para bromas

  En 1983 la genial pareja de humoristas del absurdo Tip y Coll publicó una colección de chistes llamada Tipycollorgía. Uno de los chistes decía: Carrero Blanco: De todos mis ascensos, el último fue el más rápido. Tip y Coll. No actuó la fiscalía de oficio ni de beneficio, no se personó ninguna asociación más o menos ultraderechista, no se organizaron tertulias inquisitoriales. Además de cultivar un fino humor entre la provocación y el surrealismo, la pareja cultivaba y difundía una característica que por lo visto era cierta. Luis Sánchez Polack, "Tip", era de derechas y José Luis Coll se definía de izquierdas, de modo que reunían en su estrafalaria pareja (vestida de frac) algo así como la reconciliación de España por la vía del humor. 

  En aquella época nadie hubiera considerado a Tip y Coll como una pareja de provocadores. Incluso ellos jugaban con el doble sentido e ironizaban con la imposibilidad de usar un lenguaje y mensaje más explícito. Se hizo un clásico que repetían todos en las calles y mercados, en los bares y en las reuniones familiares, la frase con la que acostumbraban a despedir sus intervenciones: "La próxima semana, hablaremos del gobierno".

  En aquella época se decía que nuestra democracia era todavía tierna. Que era frágil. Que no había echado raíces. Que las Instituciones era débiles. Algo de verdad habría, solo dos años antes en otro chiste muy español, un coronel que ahora hubiera triunfado en Tele 5, perpetró una intentona de golpe de Estado del que aún quedan por conocer detalles. Puede que estuviera tierna la democracia, pero parece que la ciudadanía estaba más curtida (a base de roer el rancio e indigesto tocino del franquismo) y Tip y Coll no se vieron enfrente de la Audiencia Nacional, ni siquiera de un juez de paz como lo ha hecho la tuitera Cassandra esta semana. 

  Cassandra Vázquez ha sido juzgada esta semana en la Audiencia Nacional (antiguo, o no, Tribunal de Orden Público) por un delito de humillación de las víctimas del terrorismo. "ETA impulsó un programa contra los coches oficiales y a la vez un programa espacial". "Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de luna, ETA le pagó el viaje a ella". Ya conocemos algunos de los chistes. Ahora conozcamos la ley. el artículo 578 del Código Penal dice: 1. El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a dieciocho meses. El juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que él mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 558.1 del Código Penal. 

  Tip y Coll pueden estar tranquilos en sus tumbas. España todavía no procesa a los muertos y, en todo caso, este artículo debe su redacción actual a la Ley Orgánica 2/2015, de 23 noviembre siendo ministro de justicia Rafael Catalá Polo y Presidente del Gobierno Mariano Rajoy Brey, ambos del People´s Party. Hasta el momento, toda persona podía enaltecer y humillar a toche y moche y, desde luego, no se hablaba de otra cosa en las calles, en los bares y hasta en los reservados de los restaurantes donde se cerraban las jugosas contrataciones de obra pública. En la exposición de motivos de la ley no se encuentra una explicación especial, limitándose a recitar el articulado.

  Durante el juicio, el abogado y la acusada han intentado demostrar que se trata de humor. El abogado defensor, en un momento dado del proceso quiso explicar a la juez quién era Spiderman (pronunciado a la española). Pero la juez irritada dijo que lo sabía perfectamente (ese tipo que cuando se enfada se pone verde) y manifestó, ante el estupor de la sala (que era más de Batman). A todo esto el fiscal se mostró compasivo y en sus conclusiones definitivas rebajó la pena pedida (dos años de prisión) a "solo" un año. Quedó en cambio sin explicación el gran enigma. Cómo una chica de 21 años sabe quién y qué le pasó a almirante Carrero Blanco, cuando a bien seguro muchos de sus compañeros de generación ignoran quién fue F.F. y mucho menos qué era eso de "Caudillo por la gracia de Dios". Quizá incluso ha leído Operación Ogro. 

  El historiador Antonio Elorza publicó un artículo en El País (que por aquel entonces era el diario de referencia) titulado "La muerte del valido de Franco". En él se hacía un bosquejo del perfil político del almirante, se hacía eco de la opinión de muchos historiadores y de la mayoría de la ciudadanía de la época, que no era otra que la eliminación de la escena política de Carrero, removió un obstáculo importante en la consecución de la democracia. El artículo comienza citando a un "alto personaje" que dice: "hombre yo soy contrario a todo atentado. Pero con ése, hoy no estaríamos aquí". ¿Enaltecimiento del terrorismo? El artículo concluye: "Mal podía un hombre así (por Carrero) dejar el paso libre a una monarquía democrática. ¿Enaltece el terrorismo?

  La conclusión de todo esto es clara. Solo son susceptibles de enaltecer el terrorismo las personas que carecen de poder. Los jóvenes, los titiriteros, los raperos, gente de la que es fácil abusar. Por tanto, antes de hablar o escribir, calibren sus posiblidades ¿Son catedráticos de universidad o trabajan fregando platos en un restaurante de Londres? Si van a hacer un chiste piensen primero si pudiera considerarse un enaltecimiento del  terorrismo. Absténganse de chistes sobre Julio Cesar y Bruto. Si se les ocurre un comentario ingenioso o burlón sobre alguien, piensen primero si es víctima del terrorismo o familar de víctima, y ante la duda absténgase. Tengan presente siempre el concepto legal de terrorismo y memoricen, al menos, el artículo 573 y siguientes del Código Penal. Tengan presente el concepto semántico de enaltecer y ante la duda guarden silencio. Por último, si quiere hacer humor o se levanta ocurrentes, absténgase de dar rienda suelta a su ingenio (o mal genio), que para eso tenemos (part time) una Administración de Justicia.



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14 marzo 2017

Nuestra olvidada misa de doce

  El Señor esté con vosotros... y con tu espíritu... lo tenemos levantado hacia el Señor... ¿Qué es lo que tenemos levantado hacia el Señor? No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme... daos fraternalmente la paz. Esta frase era de las mejores. Te permitía desperezarte un poco, dar la mano a los que tenías al lado y aprovechar para curiosear y averiguar quién tenías detrás. En ocasiones no tenías más remedio que dar la paz a algún pelmazo, pero en eso consiste la paz.

  Si en cambio sigues la Santa Misa por la televisión no puedes dar la paz a nadie (en principio) ni tampoco comulgar. La poca participación que deja el rito de la misa católica y que sin duda es la parte más interesante, queda totalmente anulada. La misa es un árido espectáculo televisivo. La solemnidad del acto impide jugar con luces, agregar grafismos, añadir dibujos (por ejemplo de Judas intentando colgarse o de Jesús andando sobre las aguas como si estuviera en Alicante en pleno temporal). El realizador se tiene que contentar con parsimoniosos planos del altar. Alternar sin brusquedades los primeros planos de las manos del cura sosteniendo el Copón, de los fieles atentos (por favor, por favor, que no bostecen) los del coro, las manos de la organista con planos generales del Templo. Un pequeño travelling sobre los frescos de la Iglesia... Y rezar para que pase pronto la media hora larga.

  Así las cosas, no es de extrañar que la audiencia de la Santa Misa retransmitida por La 2 de Televisión Española fuera paupérrima (superada ampliamente por otros protagonistas de esa ya de por sí minoritaria cadena, como por ejemplo, Peter, el guepardo, que siempre está cazando gacelas Thomson, siempre y cuando no haya ñúes del Serengueti a punto de ser devorados por los cocodrilos). Pero nada une más, levanta más el ánimo de la tropa y es más estimulante que un buen enemigo. Ya lo sabía Bismark, que se montó una guerra contra los franchutes. Todo blanco necesita su negro, el alfa el omega y yo a los funcionarios del juzgado.

  Ha sido correr la voz de que se pedía la retirada de la retransmisión de la misa en la cadena pública para que un montón de fieles, que a esas horas estaban dormidos o haciendo el amor, o preparando una tortilla para la excursión o preparando una media maratón, lo hayan dejado todo para ver la Santa Misa retransmitida desde la Parroquia de San Lorenzo el parrrillero de Busot. En Alicante sucedió algo similar. Se pidió la retirada de la Cruz de los Caídos (un feo mamotreto realizado con material de quinta categoría, más tridente que cruz) para que de repente, la ignorada cruz apareciera a diario llena de flores (quiero pensar que regada por muchas piadosas lágrimas).

  Está en la naturaleza humana: valoramos las cosas cuando estamos a punto de perderlas o ya las hemos perdido. No tengo empacho en reconocer que mi actual y entusiasta racha ciclista se debe en gran parte al robo de mi anterior bicicleta a la que no prestaba casi atención. No me dejes. No sé que voy a hacer sin ti. Sin ti no soy nada. ¿Dónde guardabas el recogedor? Así somos. La pérdida nos anima, nos excita, nos reencuentra. ¿De verdad quiere el que solo se da cuenta cuando está a punto de perder lo que quería?

  España tiene un problema con la separación de la Iglesia Católica y el Estado. Sabe que debe hacerlo, pero no sabe cómo. Por un lado todavía hay muchos intereses y gente poderosa en la Administración y meapilas en el Gobierno. Los católicos que conozco (pocos) en rigor son más bien herejes. Son creyentes, pero tienen una visión muy particular de las enseñanzas católicas y de los propios dogmas de fe. El resto de los que se declaran católicos ni siquiera entienden la parrilla de San Lorenzo ni las flehas de San Sebastián. ¿Es que el santo era atleta paralímpico, como el que ganó la Maratón de Barcelona?

  Es obvio que la misa no tiene lugar en una televisión pública y si la tiene, también la del resto de las confesiones. Pero quizá eso sería más bien terreno para la iniciativa privada. Canal Temático Sagrado. A las dos: "Pregunta a tu rabino". A las cinco "Alá es grande a las cinco". A las ocho: "El infierno está que arde", la actualidad de la maldad, con el padre Maroto S.J.

Sabemos qué tenemos que hacer, pero nos puede la nostalgia.






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08 marzo 2017

Día. Internacional. Mujer.

  Como no tengo muchas experiencias internacionales dejen que les cuente ésta una vez más. Me hace ilusión. Lo haré a lo Juan Cruz, pero sin la necesidad de hacer una mención laudatoria para nadie. Paseaba en un día de invierno por Nueva York (en el primer y único viaje que he hecho a esa ciudad) feliz y helado. Estábamos a menos nueve grados e iba vestido como un alicantino debe hacerlo en esas circunstancias, poco más o menos como Amundsen camino del Polo Sur. Eso me gustaba. Añadía "aventura" a la "aventura". Vagaba por Manhattan a pie. La idea era coger una avenida y llegar al sur de la isla, parando para comer guarrerías por el camino.

  En esto me encontré lo que era el final de una concentración de mujeres, algunas ataviadas con vestidos de principios del Siglo XX. Enchufado en modo turista me hice una foto con una de ellas. Una media hora después me había hecho una foto con un turista asiático y había firmado un autógrafo siendo confundido con vete a saber quién. La mujer accedió amable (y resignada). Estaban ya desmantelando un escenario, en donde habrían pronunciado discursos y entonando himnos (supongo).

  Miré hacia arriba. Estaba al pie del edificio Triangle. Estaba al pie del edificio Ash, en la esquina noroeste de Greene Street y Washington Place. Ahora el edificio pertenece a la Universidad de Nueva York. En las ventanas de los pisos octavo, noveno y décimo, donde se encontraba la fábrica Triangle Shirtwaist, donde murieron 146 mujeres, se habían colgado pendones violetas y banderas estadounidenses. La mayoría de las fallecidas eran mujeres inmigrantes que trabajaban en la fábrica por salarios de hambre en jornadas agotadoras. Conocía los detalles de la historia y el vértigo fascinante del paisaje de Nueva York cobró para mi otra dimensión.

  Debió ser en esa época tambien cuando trabajaba asesorando asociaciones en un servicio municipal. Un día nos trajeron un calendario mural en el que estaban señalados todos los días internacionales (o gran número de ellos). Lo primero que llamaba la atención es que, como sucede con los calendarios de partidos de fútbol o de tenis, apenas si había una fecha libre para poner otro día internacional de lo que fuera, y eso que el calendario había dejado fuera los días internacionales "culturales". De la misma manera que todos los días del año en algún lugar se estaba celebrano un partido de fútbol de liga, primera división, segunda, Champions League, Europa League, Concacaf, Copa de Africa, Copa América, Copa de San Pedro, no hay casi un día en que no se celebre, reivindique, o ambas cosas algo.
 EL
Ilustración de Helena Pérez

  Por motivos obvios el día más importante es del Día Internacional de la Mujer. Asisto con pereza al enésimo debate sobre por qué un Día Internacional de la Mujer y no uno del hombre. Algunas mujeres de las que participan del debate están a favor de que haya también un día del Hombre o en contra del de la Mujer. Creo que no tener un "día" te proporciona la buena noticia de que no lo necesitas. Hay un día para muchas enfermedades, pero no un "Día Internacional de los que Derrochan Salud" ni tampoco el "Día Internacional de los Magnates o de los Mangantes".La geografía del machismo (la sociedad patriarcal si queremos ponernos estupendos) incluye muchas cuevas y ciénagas, no solo las montañas y los valles de la desigualdad o de la violencia de género. También están los mezquinos privilegios que no terminan cuando una mujer hecha y derecha se declara en un juzgado tonta y rubia, con el aplauso de sala, o en los detalles de la vida cotidiana. Algunos y algunas son conscientes y siguen haciendo sus cálculos de conveniencia. Por supuesto, el signo de los tiempos demanda pedir todo sin renunciar a nada.

  El discurso oficial, por supuesto, discurre por otros derroteros. Los medios de comunicación publican las cifras que acreditan que las mujeres todavía sufren en términos generales una situación de desigualdad. Se recuerda que cobran menos, que padecen cifras más altas de desempleo, hay menciones a la violencia de género. Las emisoras musicales pinchan temas "de chicas". Los espacios culturales buscan para entrevistar pintoras, arquitectas, actrices. A algunos eso les parecerá un acto de justicia para "visibilizar" a las mujeres creadoras, otros creen que es una discriminación más. Quizá los últimos tengan contratados a algún cuidador. Si es así, lo más probable es que sea una mujer.

  Hace un par de semanas comía en un restaurante. No diré el sitio porque no tiene el glamour de Nueva York. En una mesa un grupo de parejas o matrimonios amigos devoraban unos gazpachos manchegos. Había un carrito de un bebé y un infante de unos cinco años que se revolcaba por el suelo sin que nadie le dijera cómo se hacía bien, o se lo impidiera. Ellos hablaban más alto y ellas reían más. Ellos a un lado, ellas, todas juntas, a otro, cerca del carro del niño. Ya sé que no estoy contando la caída de meteorito, pero a mí nunca me deja de fascinar.



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