06 agosto 2017

¿Qué leer en verano? Ocho recomendaciones imprescindibles

  Durante el verano tenemos más tiempo para dedicarnos a nuestras verdaderas pasiones como son, no hacer nada, no hacer nada y no hacer nada. Sin embargo entre ellas debemos buscar actividades que nos lleven lo más cansado posible a no hacer nada. El consumo abundante de alcohol puede ser una alternativa, pero obviamente peligrosa. Por eso quizá sea más recomendable entregarse a actividades igualmente pesadas que no supongan un perjuicio ni para nuestro hígado ni para nuestras neuronas. Leer puede ser una buena alternativa

  Con la vocación social que inspira a este blog (galardonado con los Fat Man Blog Awards 2017), nuestro equipo ha seleccionado las lecturas más recomendables para este verano. Para la selección no solo se han tenido en cuenta criterios puramente literarios, sino que por primera vez en nuestro país se ha utilizado un complejo algoritmo que ha permitido segmentar a nuestros numerosísimos lectores para que pudieran elegir la lectura que más acorde fuera a sus apetencias. El resultado pionero en España es el siguiente. Que ustedes los disfruten.

No ficción

1.- Guía del proactivo. Gustav Beckenbauer. 2017. Editorial Te lo dije. 220 páginas. El prestigioso psicólogo y couch Beckenbauer traza una historia de la proactividad desde un punto de vista asertivo y después de ponerlo en valor y de enmarcarlo en su justo contexto, desde una perspectiva de género y transversal sin obviar el eclecticismo; proporciona de herramientas a los lectores para dotar a sus habilidades y pensamientos de plena proactividad.

2.- Cómo los cerdos, las vacas y sobre todo las cabras nos engañan. Laia Capdepera. Editorial Sensaciones. 2017. 120 páginas. Este delicioso librito se ha convertido en la "biblia" de los veganos de media Europa. La autora analiza la secular conspiración para que consumamos carne en contra de nuestra propia naturaleza y en contra de la propia naturaleza. Incluye un índice con recetas veganas y concentraciones antitaurinas. 

3.- Hasta los mismísimos de progres y buenistas. Bertín de España. Ediciones Ya está bien. 2017. 169 páginas. De España, periodista y doctor en Filosofía, repasa los últimos cuarenta años de la historia de Europa en un recorrido sin complejos donde desenmascara lo que denomina "la farsa bienpensante" de la izquierda europea, a la que solo le mueve la "beatería marxista" y el desprecio por aquellos  que triunfan en la vida. Un texto que no dejará indiferente a nadie que puede adquirirse con tapas blandas o tapas duras desplegables que se convierten en el escudo de Carlos V. 

4.- La ciencia de la conspiración. Magnus Sölberg. 2017. 666 páginas. Ediciones Chupacabra. ¿Es cierto que el hombre nunca pisó la luna? ¿Fueron demolidas las torres gemelas? ¿Dominan los masones y los judíos el mundo? ¿Era Eisntein un extraterrestre? ¿Fueron los venusianos quienes construyeron las pirámides de Egipto? ¿Quién y por qué nos quiere envenenar con el aceite de palma? El autor del libro canónico de la ufología "Entrevista con un gerente de Marte", nos da las claves definitivas sobre las cuestiones que han quedado irresueltas a través de los años aportando las pruebas definitivas y zanjando algunas de las cuestiones más controvertidas de nuestra época.

Ficción

1. El extraño caso del abuelo que saltó por la ventana con el pijama a rayas. John McMilland. Editorial Melocotón Rosa. 2017. 240 páginas. Cuarta y apasionante novela del escritor de Alabama, que retomando lo mejor de la literatura contemporánea actual nos traslada a Alemania justo en el momento de la caída del muro de Berlín. Un thriller trepidante lleno de ternura, niños y perros que bucean. 

2.- Priapismo. Bruce. K. Kapinsky. 1250 páginas. Editorial Hierro Fundido. Después de veintiocho años de silencio, el genial novelista judío-canadienese nos embarca en una desgarradora reflexión sobre la condición humana y nos abisma en la miseria moral, social, gastronómica, sexual, deportiva, familiar y psicológica del varón contemporáneo. El protagonista, encerrado en un baño y a la espera de ser rescatado, se pregunta por su propia condición, que es lo mismo que preguntarse por la condición de todos los varones heterosexuales, o no, del mundo.

3.- Tu amor no crece entre las palmeras del jardín de Oriente. María Sepúlveda. Editorial Segunda oportunidad. La autora de "Tus labios nevados se parecen a las palmeras" nos sumerge en una historia de amor y aventuras que nos atrapa desde las primeras líneas. Beatriz, una bella ingeniera que vive en Alemania, debe viajar hasta El Cairo donde su amiga Laura, una modelo que ahora se dedica a salvar los dromedarios del maltrato, la ha reclamado. Sin embargo al llegar se encuentra que su amiga ha desaparecido y deberá hacer una búsqueda que la llevará a los caminos arriesgados de la política, las altas esferas y también del amor, cosa que su novio Tobías no entenderá. 

4.- Glaciar sangriento. Ingrid Henderson. Editorial Puñal Vertical. 2017. 420 páginas. La más oscura de las reinas de la novela negra escandinava vuelve al ruedo editorial con su novela más tenebrosa y visceral. Todo parece idílico y ordenado en la ciudad de Ostersund. Sin embargo la aparición de siete cadáveres mutilados de mujeres, todas ellas inmigrantes ilegales, hará que la ciudad se convierta en una olla a presión en la que todos desconfiarán de todos. La comisaria lesbiana Paula Karlsson será de nuevo la encargada de hacerse cargo del asunto y descubrir la trama criminal heteropatriarcal y racista que se esconde detrás de esos horrendos crímenes.




El humor está aquí, en alguna parte
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30 julio 2017

Zona Miriam Blasco

  Escribió el poeta Gabriel Aresti: "no quiera Dios que pongan mi nombre a una calle de Bilbao. No quiero que un barbero borracho pueda decir, yo vivo en Aresti con la cuñada vieja de mi hermano, ya sabes, la coja". Miriam Blasco no es solo una larga avenida en la zona de la Playa de San Juan en Alicante. Es también una "zona", tal y como la denominan las inmobiliarias donde a la clase media alta de la ciudad le gusta vivir. Urbanizaciones ajardinadas, piscinas, pistas de tenis o de pádel y la playa lo suficientemente cerca como para ir andando. Está bien comunicada, es limpia y dispone cerca de buenos colegios y centros deportivos.

  Miriam Blasco es también una parada del tranvía. La siguiente, dirección playa, es Sergio Cardell, que fue su entrenador fallecido en acciente poco antes de que ella conquistara la medalla de oro los Juegos Olímpicos de Barcelona. Miriam le dedicó su medalla y todavía pone los pelos de punta verla en el podio con el brazo en alto sosteniendo un ramo de flores e intentando contener las lágrimas. 

  El tiempo pasa. Hace unos meses escuché a unos pasajeros del tranvía, cuando éste hacía su alto en la parada Sergio Cardell, que era cierto lo que se decía, que era cierto el tango, que Cardell cada vez cantaba mejor. Ningún otro viajero quiso sacarles de su error. Después de haber ganado el oro y de una exitosa carrera como judoca a Blasco le propusieron ir en las listas del Partido Popular en el senado y ella dijo que sí. A los populares les encanta fichar deportistas (mucho más de fiar que los artistas, actrices y actores o si no que se lo digan a Rosa Díez). Habitualmente se dice que el deporte aporta a sus practicantes, además de las destrezas físicas que pagan con su cuerpo, disciplina, capacidad de sacrificio y espíritu de equipo. La disciplina es muy importante en cualquier organización jerárquica y seguirla es esencial si se quiere prosperar en ella, con tal de que se sepa identificar quién es el que manda y quién el que mandará en un futuro. En una entrevista con los lectores del diario Información declaró que el deporte era una alternativa al botellón, las drogas y el pasotismo.

  Blasco fue elegida senadora por primera vez en el año 2000, pomposo nombre que en España se da a los parlamentarios que participan en una Cámara, que aunque se llame Alta, no se sabe muy bien para qué sirve, aunque sí a quien. El periodista Jaime Esquembre lo contaba así en El País. 

  "Miriam Blasco Soto (Valladolid, 1963), lleva más de 25 años noqueando a todo tipo de adversarias y se prepara para luchar en un escenario muy distinto al tatami, sobre el que no tiene rival. Entra en política de la mano del PP por "ideología familiar" y convicción personal ("Porque es verdad que vamos a más"), y de la mano de Eduardo Zaplana, que la convenció para afiliarse y lanzarse al ruedo electoral."

  Por lo visto la estrategia es fundamental en judo. Lejos de la descripción un punto melodramática del periodista, Blasco supo bien qué hacer en el "tatami" del Senado. Dicho de otro modo entendió la naturaleza de la Institución y de su propia situación. Fue elegida tres veces como senadora en las listas del Partido Popular (2000, 2004 y 2008). En España los parlamentarios cobran la pensión máxima si han estado un mínimo de siete años como senadores o diputados, de modo que parece un periodo razonable. Durante ese tiempo la actividad parlamentaria de Blasco no fue precisamente frenética. Escasas intervenciones en el pleno y proposiciones que presentaba conjuntas con otros senadores remolones de su mismo partido. 

  Esta semana Blasco ha declarado en una entrevista con María Escario que se casó el año pasado con su rival en la final de Barcelona 92. Sin duda se trata de una historia preciosa que como todas tiene su reverso tenebroso. Blasco votó en contra del matrimonio homosexual en el año 2005. Dice que por disciplina, cosas de Zapatero (el mismo que según el PP de la época vendía a España a los terroristas traicionando a las víctimas) que con el tiempo han venido bien. 

  No puede negarse de que se trata de una persona práctica. Dicho de modo más crudo, no creo que fuera extraño que algunos pensaran que se trata una persona paniaguada y obediente, con pocas o ninguna convicciones políticas que se arrimó en el momento adecuado al sol que más calienta. Sin embargo antes de encender la hoguera pensemos en los sacrificios que hay que hacer (además de  mucho talento) para que un deportista de élite llegue a los éxitos de Blasco. De pequeño tenía un héroe deportivo poco habitual: Domingo Ramón Menargues. Llegó a ser cuarto en los juegos olímpicos de Moscú en la prueba de 3000 metros obstáculos. Entrenaba con nosotros y para mí su zancada que no cesaba pasadas las horas y las vueltas al estadio era un prodigio sobrehumano. Un día su entrenador, Joaquín Villar, se indignó. El trabajo que le ofrecían era de vigilante nocturno. Me impresionó tanto que aún lo recuerdo. Un atleta prodigioso en una garita cobrando cuatro duros. Era una época anterior al programa ADO, un periodo en que las pistas de tartán eran paraísos escasos. Hoy no serían deportistas sino doctorados los que ponen cafés o buscan una plaza de técnico para la que hubiera sido necesaria la FP.

  Blasco presidió la "Comisión especial sobre la situación de los deportistas al finalizar su carrera deportiva". Hay que reconocer que muchos de los que ahora dan su nombre a grandes avenidas, parques o universidades, en vida no tenían donde caerse muertos. Y ahora, ¿de qué les vale?




28 julio 2017

¿La Paz? No, gracias

  Los vecinos del barrio de Alicante llamado PAU 2 rechazaron la pasada semana que su barrio pasara a llamarse Barrio La Paz o en valenciano "La Pau". Participaron en la votación 342 vecinos de los 3.852 empadronados (8,89%). El sí al cambio de nombre obtuvo 121 votos (35,38%) y el no 221 (64,62%). Cabe inferir de esas cifras que no hubo votos en blanco, aquellos que entre llamarse Pau y Pau-2 quedaron indecisos o nulos (tenía un amigo que sistemáticamente en todo tipo de comicios y referendums introducía en la papeleta una loncha de mortadela).

  Puede que los nombres de las calles, las plazas, las avenidas, los mercados y las playas pueda parecer un asunto banal que cobra relativo interés si puedes meterle la puta placa por el gaznate a tu enemigo político. Y no digo que no sea así, pero cada uno tiene sus gustos y preferencias. Para mí los nombres de las cosas, de las calles y de las personas es una cuestión de capital importancia estética. Por ejemplo. No sabría decir por qué me encantan los nombres de las calles y barrios de Madrid. Creo que en parte es porque a los madrileños les encanta utilizarlos. Preguntas una dirección y me da la sensación que te indican con deleite haciendo gala de cultura geográfica de su villa (y corte por supuesto). Sigues por Diego de León y cruzas Velázquez giras a la izquierda por Núñez de Balboa y a mano derecha lo verás.

  Los alicantinos no conocen el nombre de sus calles, salvo algunas excepciones. Todo está más allá o más acá de un Mercadona o del "Puente Rojo". El tripartito que está al frente del gobierno local no ha tenido mucha suerte con el tema de los nombres. La Concejalía de Memoria histórica hizo un listado de calles con nombres franquistas o similares que había que retirar y cambiar. Habían pensado en nombres de cultura local como "Tio Cuc", políticamente impecables como "Calle de los Constituyentes" y otros inquitantes, "Calle de las víctimas alicantinas del holocausto". ¿Te apetece acordarte del holocausto cada vez que entras por la puerta de casa? El Partido Popular interpuso un recurso contra el cambio (¿franquista yo?), el asunto llegó al juzgado que tomó una buena decisión jurídica que era una mala solución ciuadana. Allí siguen por tanto la División Azul y el General X y el Teniente Y a los que nunca nadie nombra, puesto que todo está allí donde está el Mercadona o arriba o abajo del Puente Rojo.

  Con todo, ¿no es un poco inquietante que los vecinos rechazen llamar Paz a su barrio? ¿Hay algo más bonito que la paz y el revés a una mano de Federer? Pero antes de tirarnos a la yugular de los vecinos que no aman la paz entre los hombres analicemos el asunto. Que se sepa no había nombre alternativo. No se pretendía que se llamara Barrio "Vamos Rafa" ni del "Caminet". Es una zona anónima urbanizada denomidada con su nombre técnico. ¿Entonces? ¿Acaso son todos aficionados al baloncesto y recuerdan el mítico pabellón de la Paz y la Amistad" de Atenas en la que volaban tantas sillas como balones?

  Si echamos un vistazo la geografía de nuestras ciudades, las zonas exclusivas tienen nombres como "Pedralbes", "Salamanca", "Los Remedios" o "Nervión". En Alicante sería "Cabo de las Huertas". En cambio las zonas más humildes y degradadas deben cargar además con virtudes éticas o políticas, como si llevando la palma del martirio se viera menos la mugre. "Pan bendito", "La Navidad" o incluso "La Paz" en la vecina Murcia. De modo que admitamos que Paz o incluso Pau que es igual que Pau-2 (aunque como dirían Faemino y Cansado, parecido no es lo mismo) huele a alcantarillado en mal estado, a chicos ociosos comiendo pipas al lado de los contenedores de basura rotos y las aceras alfombradas de botes de refresco vacíos. La Paz tiene el tufo de los servicios sociales. Y el PAU 2 es un barrio de jóvenes, urbanizaciones con piscinas y pistas de pádel que serán la pesadilla de las reuniones de la Comunidad de Propietarios.

  Si la Paz fuera en realidad bonita ¿tendría por emblema a una rata voladora? Lo que necesita el PAU 2 es el nombre de un general X o de un Teniente Y, o en su defecto, de un poeta. Y por supuesto, un Mercadona.



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