10 septiembre 2009

Amistad, o sea, escalonet



Leo en un ciber de Paredes de Coura (New free Wold Cibercafé), lleno de botellas vacías de cerveza, que el TSJ de la Comunidad Valenciana no aprecia indicios de delito en el comportamiento del Presidente Camps. Supongo que esto invita a varias reflexiones. A algunos les podrá llevar a reflexionar sobre los juicios paralelos y a otros, sobre el bonito tema de la amistad. Como es agosto, me quedo con el segundo. El presidente manifestó en un acto hace un año lo siguiente: "Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta [a la de amistad] que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa y el presidente de la Generalitat". Yo creo que ya he dado con esa palabra: escalonet. Destilo pura envidia. A mi no me han dicho nunca, ni de lejos, una cosa tan bonita. Pero siempre está la avinagrada ley para cortar el rollo. Cuando buscas el concepto amistad en la Ley Orgánica del Poder Judicial no te aparece un poema, como sería lo más agradable, sino un artículo 219. 9ª de la LOPJ señala como causa de abstención de un juez el tener amistad íntima manifiesta con una de las partes. Puede que no fuera el caso, pues a veces es difícil distinguir entre el amor, la pura amistad, el amor con escalonet, el amor sin derecho a escalonet y el escalonet esporádico. Por otro lado, el refranero, tan sabio y a veces tan cafre, dice que quien bien te quiere te hará llorar.

Lo que me lleva a otra amistad, pero en crisis. Destaca la prensa que el líder supremo de la revolución iraní, el Ayatalah Alí Jamenei, no permitió que el supuesto ganador de las elecciones, Mahmud Ahmadineyad, le besara la mano. ¿En qué escalonet andarán?

Ya lo dijo Toni de Mello, precursor de Paulo Coelho. La amistad es una fiesta. En el cielo o en el infierno.

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