10 septiembre 2009

Falsos viajes: Teherán I

http://www.flickr.com/photos/mooon2/5605136095/in/set-72157625418943261


  La ventaja de los falsos viajes es que no tienes problemas de esperas en los aeropuertos, ni de visados, ni de overbooking, ni jet lag. Aprovechando esta circunstancia, y que me quedé con la curiosidad de conocer el escalonet entre los líderes iraníes, tomé un vuelo en el aeropuerto de Oporto hasta Teherán. Llego sobre las seis de la tarde y me recibe una bocanada de calor intenso y seco, como importado de La Mancha.
 
  La primera y obvia impresión que se tiene al llegar, es que no existe la neblina del tabaco propia de los aeropuertos españoles, ni su olor a lejía y café con leche. La segunda, también obvia, es la apariencia de las mujeres. Apenas veinticuatro horas antes estaba en Paredes de Coura donde las chicas habían abolido los sujetadores y cualquier prenda que tapara los muslos, o directamente cualquier prenda.
 
  Durante el vuelo me he leído el libro sobre Irán "Negro sobre negro" de Ana M. Briongos, una catalana que vivió en Irán y Afganistán durante diez años para tener algo interesante que contar. Aparentemente Teherán es como el barrio donde vivo, casas modernas e irregulares y ni un solo parque digno de ese nombre, pero con diez millones de habitantes. La ciudad está situada al sur de los Montes Alborz. Cuando llegas te das cuenta de que te falta el aire y lo achacas al trasiego continuo de gente y al calor hasta que te acuerdas que te has ido a más de mil y pico metros de altitud. La parte norte de la ciudad está situada a mil ochocientos metros.
 
  Tomo un taxi y le pido que me lleve al Ferdowski Grand Hotel, situada en la avenida de igual nombre y donde tengo hecha una reserva, pero el taxista, Ali, insiste primero en llevarme a conocer un monumento de esa ciudad. Como decía la Briongos en su libro los iraníes son tan amables que en la España de 2009, donde la frase por favor ha sido proscrita, pasarían por trastornados mentales. En la República Islámica de Irán también los taxistas tienen ideas bien claras sobre asuntos importantes: a) El Madrid ha fichado estrellas pero no es un equipo b) El Barcelona volverá a arrasar en todas las competiciones c) Javad Nekounam, el jugador iraní de Osasuna es un crack, pero Camacho es un bluf. Debo volver a bajar la cabeza sin poder contestar. Cuando le pregunto sobre el lío de las elecciones, me dice que Musavi es un buen hombre, pero que ya hemos llegado a nuestro destino. Y ahí está El Borj-e Azadi o Torre de la libertad, un bodrio monumental a lo Valle de los Caídos en versión mil y una noches de resaca, construido en 1971 para conmemorar el dos mil quinientos aniversario del Imperio Persa.
Gracias Ali. ¿Me lleva al hotel?

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