10 septiembre 2009

Falsos viajes: Fiestas de Villacafres

  No me he querido privar antes de que acabara el verano, de disfrutar de las fiestas populares de los pueblos españoles. Por eso he venido a esta bonita localidad de la costa levantina, famosa por su iglesia barroca del siglo XX. Sus fiestas tienen la singularidad de que han incorporado todas, o la mayoría, de las fiestas nacionales. Sanfermines, moros, fallas, carnavales, romerías... y las celebran todas a la vez. Así se suman a las que ya tenían las que han copiado, sin dejar de ser tradicionales.

  •   Por la mañana empiezan con el “bou ahogat” que se puede traducir como "natación sincronizada con toro". Es la fiesta más ancestral del pueblo, pues data de 1985, fecha en la que no existían los euros ni había nacido Rafa Nadal. Acotan con vallas una zona del puerto y allí sueltan a una res, a la que llaman toro. Los mozos la citan hasta que ésta cae al agua. Una vez allí, ante el júbilo de grandes y pequeños, los “ahogaders” comienzan a hacer ahogadillas agarrando al toro de los cuernos hasta que el animal muere y se va al fondo ante el alborozo de la población. El mozo que consigue hacer la ahogadilla final es nombrado “ahogader del any” y el Ayuntamiento le distingue con una placa y un jamón. Oficiosamente, si el mozo es soltero, las chicas del pueblo también le hacen su homenaje. Como suele haber más de un toro, esta actividad ocupa toda la mañana. Cuando a algún amante de los animales le ha afectado su conducta, los lugareños primero le recuerdan que el toro no sufre tanto como parece, pues el animal muere fresquito y está terminantemente prohibido cogerle de las pelotas; y en segundo lugar le invitan a salir de la localidad.
  •   A mediodía, en las casetas, decoradas al estilo andaluz, se come la comida típica del pueblo, el "chorizo feroz", que es una suerte de longaniza picante rellena de pato, grasa de morcilla, jamón, alubias, ternera y piñones que se sirve con una salsa más picante aún llamada “comelasipuedes”. Es típico que al terminar, los mozos participen en el concurso de meadas y eructos. Me dicen que el vecino llamado Sebastián es el líder absoluto de este concurso desde que se creó hace cinco años. Los participantes se colocan delante de la mezquita de los inmigrantes marroquíes a una distancia de unos tres metros, y vence el que consigue el chorro más alto de acuerdo con la marca en el muro.
  •   Por la tarde, es la romería de la Virgen de las Nieves. Es tradicional ir vestido de romano en el caso de los chicos. Ellas deben vestir como Cleopatra, pero últimamente se impone más hacerlo como Belén Esteban. También es típico robar algo en las casetas que se ponen durante el recorrido para llevársela de recuerdo, de modo que si el dueño del tenderete se opone hay que actuar en consecuencia. La tradición dice que si abonas el objeto, no te dará buena suerte. Tras la misa de campaña la gente se prepara para los desfiles de moros e indianos. Dice la leyenda que conquistaron los moros el pueblo y que luego vinieron los indianos de América a reconquistarlo. En esta romería primero se tiran polvos de talco y cuando se termina y todos están blanquitos, se hace "la ennegrá" que consiste en arrojarse carretillas, preferiblemente a la cara. Si la fiesta termina con menos de cien heridos se considera un fracaso. Un lugareño me dice que es mejor que me vaya antes de que termine este bonito espectáculo pirotécnico, pues no es tradicional, pero va camino de serlo, que los mozos busquen forasteros para ponerlos boca abajo y practicar el arte del boxeo. Les gustan especialmente los listos como yo, que cuestionan el rigor histórico de la fiesta. Me acusan además de pensar que la Dama de Elche es falsa y de criticar a Camacho, hijo predilecto de la localidad.

 Así que siguiendo la recomendación, y con dolor de estómago, después de tanto pacharán tradicional de garrafón, me voy al pueblo de al lado, Pozuelo del Porrón, donde puedo participar en la tradición de saltar la reja. En esta localidad, como en el Rocío, se salta la reja, pero no de la ermita de la virgen, sino la de la comisaría de policía. Se queman en honor a San Nicolás de Tolentino, contenedores, se lanzan botellas a la policía y a otros mozos, se destrozan farolas y semáforos al grito de "¡viva San Nicolás!". Pregunto a un participante que está grabando los festejos con un móvil cómo distinguen a quién deben tirar botellas y a quién no. —Es fácil, los que llevan Tommy Hilfiger y tatuajes como Guti se pelean contra los que llevan Diesel, Pepe Jeans y tatoos a lo Beckam, y todos contra la pasma. ¿A que lo flipas?—.





El humor está aquí, en algún sitio
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3 comentarios:

  1. La he visto en la tv., toda una lastima por el toro que es un animal acostumbrado a estar en una pradera y sin ver el agua si no es en su abrevadero.¿No hay maneras de divertirse sin hacer sufrir a ningùn animal vivo? Tan brutos somos.

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  2. ¡Oh, Dios, ya había olvidado que algún nacional, de vez en cuando, hace humor. Alá te bendiga, yihadista.

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  3. Postausburghausen Rod15 de septiembre de 2015, 10:50

    ¡Muy cínico!

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