10 septiembre 2009

Presidente y pequeño delincuente



Entro en un ciber lisboeta, Lisboweb, en la rue Bernandim Ribeiro. Soy el único blanco y gordo de todo el local. Una casi sagrada familia mozambiqueña, padre, madre, niño y perro, se apiña para aparecer todos en la Web Cam. Desde cierto punto de vista sus gritos y risas son un coñazo, pero desde otro transmiten alegría.

Consulto mi correo y entro en las páginas de los periódicos españoles para leer las últimas noticias. Otra vez Eta. Sin comentarios. Los analistas sugieren que el atentado es "el modo en como la banda celebra su cincuenta aniversario". Realmente ya no se sabe ni qué decir ni qué escribir al respecto. Me viene a la memoria, que contra lo que se suele decir, el primer asesinato de ETA no fue el de Melitón Manzanas, sino el de una niña en la estación de San Sebastián, crimen que no se atrevieron a reivindicar.

En otras páginas se habla del caso Gürtel. Alguien sugiere que el asunto del Presidente Camps no es para tanto, ya que el cohecho impropio del artículo 416 del Código Penal, sólo está penado con una multa de tres a seis meses. Mentalmente hago una lista de pequeños delitos que puedo cometer en el improbable caso de ser algún día el primer presidente gordo de Comunidad Autónoma (después de Fraga) sin riesgo para mi cargo. Hay algunos sugerentes, como el de deslucir inmuebles de dominio público o privado, defraudar a la hacienda de la Comunidad Europea más de 4000 euros, hurtos...
Incluso podría abandonar jeringuillas u otros instrumentos peligrosos pudiendo causar daño a las personas o contagiar enfermedades, y que cuesta, de acuerdo con el artículo 630 del Código Penal multa de uno a dos meses.

Todo es cuestión de planteárselo.

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