06 octubre 2009

Berlusconización


Italia, modelo para tantas cosas, nunca lo ha sido de estabilidad política ni institucional. Toda la democracia italiana a partir de la Segunda Guerra Mundial hacia acá es un caos de gobiernos que duran meses, de gobiernos pentapartidos, de Craxis y también de conspiraciones, de asesinatos tan atroces como el de Aldo Moro o el juez Falcone. Italia ya lo había conocido todo, parecía. Pero llega la estación final de la degradación: Silvio Berlusconi. Berlusconi, un magnate, un hombre de negocios pero para entendernos, la versión italiana de nuestro Gil y Gil, cuyos estragos todavía colean por la Costa del Sol. ¿Nos podemos imaginar que hubiera sido de nosotros con Gil de Presidente del Gobierno de España? Para empezar en la cumbre del G-20 hubiera mirado las tetas de Michelle Obama con la misma mirada bovina con lo que lo hizo Silvio. Haciéndose pasar por tipos grotescos, tanto Silvio como el fallecido Gil, podían resultar hasta simpáticos. No faltaba a Gil quien le riera las gracias, como el periodista que se define paleto de Brunete. Somos países latinos y nos encanta lo deforme (ahora se diría lo friki), reírnos de las imágines esperpénticas de los espejos cuando pasamos por el Callejón del Gato y mearnos en los muros de la Academia.

Pero no nos confundamos. Berlusconi es un delincuente que ha tomado el gobierno de Italia, país fundacional de la U.E. corazón de Europa, con el único propósito de conseguir la impunidad de sus crímenes y seguir con su actividad delictiva, como ayer mismo dijo el juez Di Pietro. Silvio es adorado por gran parte de los italianos que lo siguen votando. Ni siquiera los últimos acontecimientos han hecho descender de una manera importante su popularidad. A fin de cuentas, piensan: ¿Ladrón? sí, pero como todos. ¿Putero? bien, pero ¿tú has visto las bellinas?¿Ineficaz? De nuevo como todos.

Sin embargo los gusanos tienden a comerse toda la manzana. Los que piensan que la degradación se puede estabilizar en un nivel razonable que no afecte a los propios intereses se equivoca. Mostraba ayer El País semanal el reportaje del periodista italiano sobre el nuevo fascismo italiano que ha crecido a la sombra de Berlusconi. Ya no se trata de putas o de robar. Estas personas ya buscan la carne. Carne de moro, de gitano de marica, de gordo (por supuesto) y pronto, si les dejan la de aquellos que votaron a Berlusconi y dijeron; es como todo los demás, pero con un par.

En España, reconozco que hasta ahora me indignaba pero todo tenía algo de embrollo fallero. Pero ahora la dimensión del caso, que se sabe tras la publicación de parte del sumario del Caso Gürtel, es de tal magnitud, que da miedo. Pienso que toda esta gente utilizará su inmenso poder político, judicial y periodístico para no dejarse atrapar. Antes, pensarán, me llevo al país por delante. Ya empezaron por descalificar a la justicia a la policía, al gobierno del que se decía que perseguía con saña a sus adversarios políticos, en vez de reconocer que no era capaz de justificar la compra de un traje. Ahora dicen que lo que cuenta son los votos que se tengan y no aquello que se haya hecho. ¿A que nos suena?

1 comentario:

  1. Buenas tardes,
    Supere ese miedo que dice usted que le provoca el cas Gurtel. Para ello le propongo un tema en el que volcar ese humor que, muy de vez en cuando, aflora en sus articulos o, al menos, yo intuyo. El tema es Jesús Neira, sus supuestas coacciones a la jueza y sus comentarios sobre la foto de las hijas de ZP. Un idolo caido mas. Suerte y al toro.

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