04 noviembre 2009

Falsos viajes: Barcelona 2050 (II)






  La pastilla ha funcionado. Las apariencias una vez más engañan, y el tipo de la agencia que parecía un estafador de manual ha resultado ser un probo empresario pero con mal estilismo personal y peor mobiliario de oficina.

  Estoy en Barcelona 2050 y he aparecido al lado del Camp Nou. En realidad lo que queda del Camp Nou, pues la Tribuna principal está siendo demolida y uno de los fondos ya no existe. La parte madridista que aún anida dentro de mí no puede dejar de sonreír. Miro al cielo para ver vehículos voladores, pero sólo me encuentro con las gaviotas de siempre, que parecen incluso más feroces. Los coches no son muy distintos a los de nuestra época. La gran diferencia es que no hacen ruido y por ello deben alertar a los peatones y otros coches de su existencia con unos tenues pitidos. El resultado final en las grandes avenidas, que continúan atascadas, es un mareante zumbido. Pregunto a una viandante de unos treinta años —setenta del siglo XX— dónde juega ahora el FC Barcelona sus partidos.

—Han construido el nuevo estadio en medio del mar, donde estaba el Port Olimpic. Los neoecologistas y neovecinos han montado una bronca considerable, pero, por supuesto han pasado de ellos, tal y como se merecen por ser grupos marginales y han construido el Joan Laporta Arena y Cal en medio del mar. Algo parecido han hecho luego en Valencia. Allí se les inunda cada dos por tres, pero ya sabe como son los valencianos—.

—¿Han llamado al estadio como a ese antiguo y fulero presidente del Barça?—.

—Le han dado el nombre del antiguo presidente del Gobierno—.

—¿De la Generalitat?—.

—No, del de España. Fue Laporta el que invadió Gibraltar y la recuperó para España. Luego la volvimos a perder, pero esta vez a camibio nos quedamos con tres momias del British Museum. También cambió la capitalidad de España a Barcelona—.

—¿Y qué dijeron en Madrid?—.

—¿Qué van a decir? Se cabrearon mucho, por supuesto, pero ya sabe como están siempre los madrileños—.

—No lo sé. ¿Bailando el chotis y comiendo churros?—.

—No, diciendo que no quieren ser España y que se quieren independizar y que siempre han sido una nación y que si el dos de mayo… ¡Que hartazgo! Vaya a ver el nuevo estadio, si no es neoecologista le gustará—.

—Iré sin falta. ¿Son caras las entradas para el fútbol?—.

—Supongo que serán gratis, porque es un interesa sólo de abuelos, pero entradas para ver al Beisbol Barna-Halloween son carísimas—.

—¿Barna-Halloween?—.

—No me lo diga, es horrible. Pero el nombre se eligió por elección popular y los cuarentones votaron en masa—

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