17 noviembre 2009

Más de lo mismo en el Gran Premio Gürtel de Fórmula Uno

  Al final se cumplieron los pronósticos. En los entrenamientos libres celebrados el jueves y el viernes, Rita Barberá fue la más rápida en Cheste. Durante la semana los ingenieros trabajaron duro para ajustar su coche, con el objetivo, básicamente, de que la piloto/alcaldesa cupiera dentro del monoplaza. Solventado este detalle técnico, Barberá barrió en los entrenamientos libres y los oficiales y se hizo con la "Pole". En la primera línea le acompañaría El Bigotes, de la escudería Orange Market Trinking. Por el contrario, la decepción corrió a cargo de F. Camps, quien se mostró durante el viernes y el sábado descentrado y alicaído. 

  “Mi motivación estaba baja”, reconoció el piloto ferrarista-president, tras los entrenamientos oficiales en los que no pudo meterse en la ronda final. “Después de los últimos acontecimientos hablé con mi ingeniero, que no acertaba a dar soluciones para que mi monoplaza corriera, hasta que me sugirió que un tipo bajito con una furgoneta me buscaba para adelantarme y ponerme boca abajo en la cuneta”.

  El éxito de Barberá en los entrenamientos parecía venir a desmitificar muchos aspectos de un deporte tan sofisticado como la Fórmula Uno. Un mecánico del equipo, que prefiere permanecer en el anonimato, confirmó al Señor Gordo los pocos conocimientos de Rita sobre el coche, la Fórmula Uno y la vida en general. “Tuvimos que explicarle cómo cambiar de marchas. Cuando le dijimos si prefería las gomas blandas o las duras nos dijo que ella no necesitaba gomas de ningún tipo… Con todo, fue coger el coche y ponerlo a toda pastilla. Ni Schumacher en sus mejores tiempos”.

  Mientras, para Alarte, con su Pseudo SOE F-1 2009, cuyo chasis recuerda a un viejo Mehari, todo fueron problemas durante el fin de semana. Desesperado, quiso cambiar el combustible oficial de su monoplaza por paella. El hombre de la manguera fue despedido y se contrató a un cocinero de un chiringuito de Cullera. No mucho mejor fueron las cosas para su compañero de escudería Ángel Luna, quien prefirió hacer la Q-3 con una furgoneta de gran tamaño.

  Por desgracia para los aficionados, el Gran Premio tuvo finalmente poca historia y ganaron cómodamente los favoritos habituales. Rita tomó en primer lugar las dos primeras curvas, pero entró a repostar cuando no llevaba ni una vuelta y de paso hacerse dos gin tonics, lo que fue aprovechado por El Bigotes para hacerse con el liderato que conservaría hasta el final de la prueba. A su rebufo, siempre fue su jefe de escudería, Correa, quién en las últimas vueltas mandó un mail y varios sms desde el monoplaza. Alarte abandonó en la vuelta trece por falta de combustible. Más grave fue lo de Camps que protagonizó unas tristes imágenes inéditas en el deporte del motor. Fue castigado con seis “drive- through” y doce “stop and go” de penalización por conducir la mitad de la prueba en sentido contrario y quitarse el casco para gritar a los atónitos aficionados, “soy inocente” y “os quiero un huevo”. Por fin, los comisarios decidieron con acierto, aunque con retraso, descalificarle e ingresarle en una unidad para individuos estresados.

  Así las cosas, el podium final fue por este orden para El Bigotes, quien se afianza en el liderato del mundial y Correa (Orange Market Trinking F-1 team). La tercera posición fue, sorprendentemente, para Eduardo Zaplana (Bronceado- G.T.A. Team) quién no consta siquiera que estuviera en la parrilla de salida, y que no paró de reír y de magrear a las azafatas durante toda la ceremonia de premiación.

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