22 julio 2010

Posdata al triunfo de La Roja

Posdata: Como todo el mundo sabe La Roja (antes España) ganó el Mundial. En el mundo al revés que a veces dibuja el fútbol, en la final los cívicos holandeses se comportaron como una tribu de partidores de tibias y plexos solares, y los españoles, (depredadores de costas y ensuciadores natos de lugares públicos y privados) como una virtuosa orquesta de cámara. Después sucedieron algunas cosas interesantes y que ya todo el mundo ha destacado. Una de ellas la definitiva aceptación de la bandera rojigualda por parte de todos, no se sabe si definitivamente rescatada de las zarpas de la derecha más reaccionaria, es decir, de la derecha. Hasta este Señor Gordo puso una en su balcón. La segunda gran noticia fue la aparición de un modelo de triunfador a contracorriente (especialmente en España): Vicente del Bosque. Vaya por delante que yo era uno de sus detractores, y no me duelen prendas en reconocerlo y en que me haya tapado la boca. Del Bosque ha sido un ejemplo de sensatez, equilibrio y serenidad. En lo futbolístico ha tomado las decisiones en general más acertadas. Pero lo más relevante ha sido su estilo de ser y de comunicarse. Frente al estereotipo español futbolísticamente encarnado en “la furia” que exige un comportamiento animalescamente pasional, es decir, meridional, es decir típicamente español, es decir, tercermundista, Del Bosque se mostraba tranquilo, incluso flemático, es decir (siempre hay un estereotipo que viene en nuestra ayuda) “castellano”. En sus declaraciones no abruma con retóricas agresivas y tampoco pretende comportarse como "general manager" de una multinacional. Precisamente no serlo fue lo que le costó el despido del Real Madrid, que buscaban un “perfil” más acorde con la grandiosidad de la citada empresa. Como colofón, sus jugadores destacan de él que es una “buena persona”, calificativo que casa mal en la mentalidad española con un triunfador, en donde se utiliza como sinónimo de perdedor, iluso o tonto de baba.


La tercera buena noticia que nos ha dado en mi opinión esta victoria, (me voy a permitir una pequeña soflama social) es la del descanso. Una que ya conseguido el mayor objetivo para la España deportiva, junto con otro ramillete de triunfos en otras disciplinas deportivas, nos hemos quitado un peso de encima, y quizá ya podamos como sociedad, mientras nos peleamos por las banderas, los himnos, los estatutos y las contratas de basuras en pensar en destacar en otro tipo de campos. ¿Qué tal en el científico? ¿Qué tal en el cultural?

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