16 agosto 2010

Feliz verano

 
  El verano es una bendición y una tortura, la promesa y el engaño
 
  Deseamos que los meses de verano que duren eternamente o que terminen en unas horas y así acabar con la tortura de aceras recalentadas y turistas rabiosos en los chiringuitos. El momento más bello de la vida siempre se dibuja en verano, como lo supo comprender una marca de cerveza, pero a menudo también el más terrible. El verano mezcla como ninguna otra época del año el placer con lo insoportable, la sensualidad con la crispación, el abandono sensual con la catástrofe. Es taimado porque nos promete a ritmo de canto de chicharras y de grillos que nada va a pasar, pero es precisamente en el verano cuando todo acontece, o acaso se prepara lo que ha de venir; un nuevo proyecto, engendrar un hijo o sublevarse e iniciar una guerra.
 
  El verano es la época de lo abigarrado y de lo solitario. Fetichistamente celebramos el principio del año en enero, pero casi todo el mundo sabe que el año comienza con el verano. Por eso la gente se desea feliz verano, porque nada es tan gozoso como un verano de placer. Y nada se añora tanto como ser feliz entre viajes, olas y aromas de cañas y calamar. Mucha gente no puede resistir la melancolía que le produce no conseguirlo. Entonces la soledad se vuelve insoportable. Los abogados saben que las solicitudes de divorcio se multiplican al comenzar el otoño, y los médicos que la gente le da por enfermar o morir.
 
  El verano disimula cuando se muestra inofensivo pero también cuando aparenta ser largo, a veces casi infinito en su inmovilidad de chicharras y gazpachos. La noche parece entonces eterna, el ventilador no gira lo suficientemente deprisa y la ventana nunca es lo bastante ancha. Las gotas de sudor van contando los segundos. Sin embargo, un día te despiertas a las dos de la mañana aterido de frío. Quizá antes te despertó el repiqueteo de la lluvia sobre el metálico soporte del aire acondicionado y te preguntas con el frío en los huesos, en qué cajón guardaste el pijama.
 
 Y de repente, todo termina. Vuelve lo que llaman normalidad y cuando te reencuentras con los conocidos en septiembre no parece que hayan pasado unos pocos días.
 
  Mi mejor verano lo pasé cuando tenía cinco años. Me compraron una bicicleta roja con ruedas blancas con la que recorría caminos de tierra que me parecían enormes y misteriosos. De mayor comprobé que donde yo exploraba kilómetros apenas había unos pocos metros, acaso un kilómetro, y nunca me lo he podido explicar.

En fin… Feliz verano.
 
 
 

1 comentario:

  1. El Verano, efectivamente, es como un paréntesis en la vida cotidiana, que irrumpe con lo habitual, o "Normal"...

    Da la impresión de que las personas, por defecto, necesitamos de las cotidianidades, y tener establecidos una serie de hábitos que hacen que tengamos una mayor seguridad en el día a día..., que se llama rutina...

    Sin embargo, también es una realidad que necesitamos acontecimientos en nuestras vidas "extraordinarios"; momentos distintos a lo común...

    Curiosamente, la llegada del verano es una forma de regular, de permitir socio-culturalmente, la presencia de estas otras necesidades...El verano se convierte, por tanto, en ese período mágico en el que "se nos permite" trascender de lo ordinario...



    ¡bendito verano, por tanto! Pero..., la cuestión es si tenemos suficiente con ese período socio-cultural admitido... y, de no ser así, ¿qué sucede cuando alguien está dispuesto/a a superar lo cotidiano en otra época del año, o a lo largo del mismo?.

    Entonces, ya no forma parte de los convencionalismos establecidos... Significa eso que, en este último supuesto, ¿se establece un mayor desafío? ¿Dónde se encuentra la magia realmente? ¿En el verano? O, ¿en las ansias de la mayor libertad o trascendencia posibles del ser humano?.

    Quisiera pensar lo segundo...

    Enhorabuena, Manuel, por saber plasmar tanta belleza en este pequeño texto... Sin duda alguna, la magia existe en ti, y por ello, supiste ver a los cinco años como unos pocos kilómetros, pueden ser todo un mundo de posibilidades y de recorrido...

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