06 agosto 2010

Mundo vuvuzela



Tres son los empleos que siempre he añorado tener.
 
  • El primero trabajar en Carrusel Deportivo de la Cadena Ser, a ser posible, como ayudante de Armenteros, el genial autor de todo tipo de ruiditos y exclamaciones imposibles de explicar, si nunca se ha escuchado el programa.
  • El segundo, ser locutor de Radio 3; la emisora de escasos y selectos oyentes. Escucharla tenía un doble efecto, uno saludable y otro malsano. El saludable era el placer que para los oídos suponía la música de la emisora y también la modulación artística y distinguida de sus locutores y locutoras; el malsano era la ducha de glamour cool con la que parecía envolverte una sesión de dos horas de emisión, que te facultaba para estar al cabo de la calle en hip hop, trip hop, rock de los 50, música avanzada… ¿Cómo? ¿Qué no conoces a los Fucking Million Person Bizarre Home People Money Lazys?
  • El tercero, solo para momentos perezosos, era ser capitán (no necesariamente español) de la Copa Davis. Empezando por este, el atractivo era cobrar y ver mundo por abrir latas de refrescos durante unos días, y dar unas palmaditas acompasadas por el consabido ¡vamos, vamos! Sin embargo, la abundancia de tenistas en España, lo convierte ya en un oficio delicado.

En cuanto a trabajar en el Carrusel Deportivo, no parecía en rigor un verdadero trabajo, y menos ganarse el pan con el sudor de la frente. Si acaso con el esfuerzo de la garganta y el hígado. El empleo parecía consistir, en resumen, en ver partidos de fútbol sin parar rodeado de un grupo de amiguetes, al tiempo que no dejas de decir tantas tonterías y barbaridades te llegaran a la mente… Sí, “la media de España” (antes de la Roja) era “plana, plana como las coreanas…” (M. Lama. Crónicas desde el Mundial. 2002).

Pero casi me hubiera quedado, de las tres opciones, con la de Radio 3. Cierto que no te escucha mucha más gente de la que lee este blog, pero ¡vaya empleo! Disfrutando de buena música toda la santa semana, asistiendo a festivales, conociendo artistas y siendo “in” hasta los setenta años. Si un día te ponías místico, podías soltar un discurso a lo Trecet. Que te va el fútbol, una morcilla al estilo Julio Ruiz. ¿Qué trabajo tenemos esta semana? La de todas. El lunes pincharemos a Vinicius de Moraes, el martes repescamos a los Radiohead y a Wilco,  sólo para hacernos los interesantes…y así hasta final de mes.

Pero si hay alguna verdad en este mundo vuvuzela, es que todo es lo contrario de lo que parece. No se necesita mencionar todo el asunto de la expulsión de Paco González de la Ser, y los sórdidos entresijos que se han desvelado. Es curioso observar como los medios de comunicación que se desgañitan pidiendo explicaciones sobre los comportamientos de los demás, se vuelven opacos como sectas cuando los asuntos les conciernen directamente a ellos. Los defensores del oyente y del lector deben trabajar con valium.

Pero más sorprendente es lo de Radio 3. Ser minoritaria y ajena a los intereses comerciales, además de un reducto de intelectuales y sofisticados parecía la vacuna perfecta. Mentira. Ahora sabemos que pese a que no se jugaba ni pasta ni poder ni audiencia, la exquisita emisora era un nido de víboras. El último episodio ha sido la expulsión del carismático Diego Manrique de la emisora. Ya, mucho antes se había procedido a su desmantelamiento, algo que sucede cada cierto tiempo y que curiosamente siempre coincide con un gobierno del PSOE en el poder. Personalmente explico esta coincidencia porque los votantes del PP, y sus gobernantes no conocen la existencia de la emisora; pero quien sabe. Adjunto en el link entrevista con varias dosis de veneno acumulado a Diego Manrique. A partir de ahí los interesados podrán tirar del ovillo del culebrón.

¿Cuál será mi sueño laboral ahora? Bloguero no, ni da pasta ni está de moda. ¿Abogado? Demasiado tarde para empezar a estudiar derecho. Sospecho que jubilado y capitán de Copa Davis de Lichtenstein.

2 comentarios:

  1. me ha gustado mucho este texto! te has salido!

    está por encima de la media de lo q se lee hoy por hoy en esos panfletos de papel que llaman periódicos.

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  2. Muchas gracias Carlos. Espero que los siguientes también sean de tu interés.

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