15 octubre 2010

Feminista

  El contrato que las maestras españolas eran obligadas a suscribir en el año 1923 incluía entre sus cláusulas, las prohibiciones de teñirse el pelo y la de viajar en automóvil con otro varón que no fuera su padre o su hermano. Eran obligadas a estar en casa entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana, a menos que fuera para atender a una tarea escolar y debían usar al menos dos enaguas. Ni que decir tiene que tenían prohibido pasearse por las heladerías de la ciudad. Las heladerías son lugares de perdición, especialmente las provistas de productos artesanos, pero de eso ya hablaremos en otro momento.

  Estas obligaciones y prohibiciones y muchas otras más recientes, nos parecen ahora anacronismos risibles que han desaparecido de la faz de la tierra civilizada con la misma naturalidad con que cae del árbol la fruta madura o se cuelga el Windows Vista. Sin embargo, como todos sabemos y preferimos olvidar, su abolición fue el resultado de una lucha de varios siglos de muchas mujeres: las feministas.

  Soy feminista. Y usted, señor o señora gorda o flaca que me está leyendo también lo es. Bueno, concedo el beneficio de la duda, y quizá haya estado o haya querido estar en la pasada reunión ultraderechista de Josep Anglada, en la que ha manifestado (siempre tan originales) que la culpa de todo (todo en su totalidad) es de los musulmanes (moros en su argot) y de los latinoamericanos (en su argot, sudacas). En ese caso es raro que fuera feminista. Pero presumo por el buen y raro gusto de leerme que usted es, pese a todo, utilizando la terminología de Mariano Rajoy, una “persona normal”.

  “No soy machista ni feminista”. “No soy feminista sino femenina”. “No me gustan las ideas radicales, no creo que las mujeres sean mejores a los hombres”. “Por supuesto, no soy feminista porque no odio a las hombres…” Quien no haya dicho o escuchado alguna de estas desafortunadas frases que tire la primera piedra. Si es usted Ángel Luna (lo de la piedra es una metáfora) absténgase en todo caso de tirarla.

  Mientras otras corrientes de pensamiento, como el socialismo, el liberalismo o incluso el ecologismo, han conseguido mantener el prestigio de su denominación (o de su marca) a pesar de su fracaso u olvido, el feminismo, que ha triunfado en lo sustancial, integrándose con naturalidad en la mente de todos, ha obtenido un escaso reconocimiento; malinterpretado y despreciado como el capullo abandonado que deja la mariposa, podríamos decir en términos algo cursis. Y quizá no fuera tan importante, si no arrastrara injustamente por la misma senda del olvido e incluso del menosprecio a las mujeres y los varones que elaboraron y lucharon por las ideas feministas obteniendo los derechos que todos disfrutamos. Recientemente se tiende a enmascarar el poco apreciado nombre del feminismo, prefiriendo utilizar el más aceptable término “de género” que acompaña como apellido de buena familia, a un buen número de palabras, tale como política, estudios, problemas, investigaciones, observatorio etc.

  ¿Qué es el feminismo? Lo define la filosofa española Amelia Valcárcel como aquella tradición política de la Modernidad, igualitaria y democrática, que mantiene que ningún individuo de la especie humana debe ser excluido de cualquier bien o de ningún derecho a causa de su sexo.

  ¿Quiénes fueron sus precursoras? Como se ha destacado en muchas ocasiones, no es inocente que en el imaginario colectivo se siga caricaturizando a las feministas como señoras con bigote que odian a los hombres. Ni lo es que, durante todo el bachillerato y mi carrera de Derecho no fueran mencionadas ni una sola vez. Se me habló, eso sí, del esencial derecho canónico y del imprescindible derecho justinianeo, pero ni una palabra sobre Mary Wollstonecraft u Olympe de Gouges, por citar sólo a dos de ellas. No es de extrañar que cuando se hable sobre asuntos “de género” a veces no sepamos de dónde venimos, qué queremos hacer y adónde se pretende llegar, perdidos tras una extraña y peregrina arroba. Todos entenderán de que hablo.



 
 






13 comentarios:

  1. Muy buen artículo. La verdad es que deberían empezar a poblar páginas de revistas y periódicos para subir el nivel!

    el otro día me quedé alucinado cuando una chica me contó que hace nada se había dado cuenta de que el feminismo no era lo inverso del machismo... sino que buscaba la igualdad de derechos de las mujeres...

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  2. Estamos ante una importante prueba de que pensar estos temas no es cosas de "mujeres amargadas" como algunos en mi pais les gusta definir el estudio, la reflexión y la práctica del femenismo en nuestros tiempos.

    Se trata de una tarea de todos y, permiteme, todas en este mundo que nos gusta tachar a la gente y separarlas por grupos.

    De lo privado a lo público, pero de lo público a lo privado también señores y señoras, pues de ahí sacamos mucho tema de debate y muchas cosas que revisar en nuestras sociedades que quieren ser llamadas de algo que todavía nos queda mucho por serlo "pluralistas".

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  3. Felicitaciones, Manuel, por estas reflexiones en torno al "ser" feminista...

    Nuevos desafíos va a tener que superar adecuadamente "el feminismo"/"los feminismos"...

    No todas las mujeres somos: blancas, occidentales, heterosexuales, sin diversidad funcional (mal llamada "discapacidad" o "dependencia"), judeocristianas, de mediana edad... El sentir y ser de las mujeres, cada vez es más DIVERSO...

    Ni qué decir que necesitamos nuevos equilibrios, que reestructuren el sentido existencial de los feminismos y, por extensión, de todos aquellos grupos humanos que reivindican históricamente su derecho a existir desde el profundo reconocimiento y respeto a sus especificidades o diferencias.

    Quizás..., a través de las voces distintas del hecho humano específico de ser mujer, y/o las aportaciones de lo que hoy en día se denomina como "las nuevas masculinidades", podamos vislumbrar nuevos horizontes esperanzadores.

    La búsqueda y el encuentro de la igualdad en derechos, sólo es posible, si y sólo si, si dejamos hacer partícipe a la riqueza humana que se perfila mediante la reconstrucción de "otros mundos", donde las diversidades humanas son parte inherente de los hechos históricos.

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  4. Me ha gustado tu artículo, realmente te hace pensar en todo lo que hemos conseguido y en todo lo que nos queda por conseguir. Un saludo

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  5. ¿no le averguenza ser feminazi?, deberia

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  6. El feminismo fue creado artificialmente durante el siglo XX, solo hay que mirar a Bernays y a su "antorcha de la libertad" que impulso a millones de mujeres a ser esclavas de la nicotina "como los hombres". No sé qué es mejor si depender de un hombre o ser esclavo como él.

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  7. El Feminismo actual es odio hacia los hombres. Al que quiera abrir un poco su mira le recomiendo lea y estudie sobre la Misandria http://www.youtube.com/watch?v=rKAZRyJcPL4

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  8. Soy de la opinión de que ese feminismo del que habla - el que se ha podido integrar con naturalidad en la mente de todos - ha sido principalmente malinterpretado y despreciado por muchas de quienes se llaman a sí mismas "feministas". Y lo han hecho al exigir derechos propios y exclusivos, al no aceptar las responsabilidades asociadas, al llevar a cabo una labor revanchista, al imponer nuevas discriminaciones, al poner al hombre en el punto de mira como responsable de sus desdichas, al medrar a cosata del hombre y al no defender, en resumen, la verdadera igualdad, entendida como mismos derechos y mismas responsabilidades para ambos sexos. Han conseguido desacreditarse a sí mismas al abandonar la actitud de colaboración entre los sexos y promover la competencia y el enfrentamiento. Lo peor de todo es que han tenido un considerable éxito, quedando el verdadero feminismo relegado a lo anecdótico.

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  9. Mi madre es de Marruecos. Entiendo las posturas feministas y la razón de ser de los innecesarios eufemismos con que se suelen revestir estas causas, pero me ha ofendido una cosa: el señor Anglada empleó, efectivamente, la palabra ´moros´de manera muy despectiva, pero es que esa palabra en español tiene un significado muy concreto: tanto de etnia, como de religión. Se refiere a los creyentes islamistas del norte de Marruecos, y no a todas las etnias. Comparar ´moro´(que por cierto, NO es despectiva per se, sino por el contexto en que se emplee, igual que ´negro´) con ´musulmán´es como comparar ´español´con ´católico´.

    Yo no profeso la religión mahometana, pero la he vivido de cerca, y a veces, en aras de guerras absurdas se pretende ser más papista que el Papa...

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  10. Qué cierto, que no hay corriente de pensamiento menos reconocida por la generalidad que se beneficia de ella, y más denigrada. Echad un vistazo a esto (y flipad con la consideración del feminismo que maneja; de ahí querer echarnos a la hoguera, un pasito): http://www.fnff.es/Ideologia_de_genero_y_feminismo_una_locura_de_nuestro_tiempo_por_Fernando_Paz_1476_c.htm

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  11. Cuánta razón, pero no es sólo falta de reconocimiento de nuestras deudas con el feminismo, sino hasta qué punto lo denigran. Echa un vistazo (la consecuencia lógica pareciera querer que ardamos en la hoguera): http://www.fnff.es/Ideologia_de_genero_y_feminismo_una_locura_de_nuestro_tiempo_por_Fernando_Paz_1476_c.htm

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  12. Estas seguro de que el socialismo, el liberalismo o el ecologismo, han conseguido mantener el prestigio de su denominación?, mas bien, no, en todo caso hoy no son combatidos por el poderoso sistema capitalista, en la medida que han sido domesticados y son serviles con las premisas de dicho sistema, las feministas o el feminismo será atacado siendo corriente revolucionaria, en la medida que sea domesticado por el sistema dejará de ser combatido, ya sea ridiculizándolo, o bien usando toda esa panoplia de frases al uso para denigrar tal movimiento.

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  13. "¿Qué es el feminismo? Lo define la filosofa española Amelia Valcárcel como aquella tradición política de la Modernidad, igualitaria y democrática, que mantiene que ningún individuo de la especie humana debe ser excluido de cualquier bien o de ningún derecho a causa de su sexo". Me gustaría saber qué ha hecho el feminismo por la igualdad de derechos reproductivos entre los sexos. Por el derecho del hombre a que no le impongan la paternidad. Por el derecho de los varones homosexuales a tener hijos biológicos mediante gestación subrogada. Por la igualdad efectiva en las custodias tras los divorcios. Por la venta y reparto de todos los bienes gananciales en el momento de un divorcio. Por dar a los hombres maltratados la misma protección de la que gozan las mujeres maltratadas. Por las preocupantes tasas de suicidio entre los varones. Por el fracaso escolar masculino. Y un largo etcétera.

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