07 enero 2011

Absolutamente lo que sea en el 2011 y una de Nazis


Los españoles amamos la exageración. Quizá no sea amor y sólo es necesidad. Hace algunos meses escribí en este blog que todo era, absolutamente algo. Al sociólogo, al cardiólogo, al delincuente, al adolescente borracho y al cura acusado de pederastia no les basta decir que fumar es malo, o robar necesario para  dar de comer a su hambriento Audi o prohibir hacer botellón y mear en cualquier portal injusto o negar que le gusten los niños. Debe ser absolutamente malo y absolutamente necesario y por supuesto, señor obispo, absolutamente falso. Las palabras sin su muletilla son como croquetas sin jamón o si se quiere paja en el ojo sin viga en el otro. Muerto no es bastante, debe añadirse que está absolutamente muerto, o muerto en su totalidad, como decía el Milagroso Max de la "Princesa Prometida". Las palabras necesitan ser tuteladas como menores o incapacitados, y algunas de ellas, hechas, derechas y contundentes como desastre, desacreditado, imprescindible o necesario son “doñas Nadie” semánticamente ,sin el absolutamente que las apoye y corrobore o  sus parientes “realmente”, o “ciertamente” o la versión teen “mega” y “súper”.

Más allá de la pobreza española del lenguaje, donde quien es capaz de decir “anteayer”, “apearse” o “rotonda”, parece sacado de una oscura cátedra de filología aramea, también revela esta tendencia un oscuro deslizamiento del pensamiento hacia la falsedad y la hipocresía. Se exagera para que nos hagan caso, pero también para manipular y para mentir ¿verdad señor alcalde de Valladolid?

Así, compruébese que cualquier circunstancia que se considera injusta en seguida es comparada con la persecución nazi, a falta de otro tipo de referente histórico no sacado de las películas norteamericanas.  Pero como cree el ladrón que todos son de su condición, la mancha de aceite de la exageración cala por debajo del mantel y acaba pringado a uno las zapatillas. Sabemos que  el nivel medio de inglés que se afirme en un curriculum, significa que no se tiene ni idea del idioma de Charles Laughton, que decir que algo está bien se interpreta como que es más bien aburrido o imperfecto, que una persona con su atractivo es un adefesio. Por eso la gente se define como amiga de sus amigas, sino la mejor de ellas, y "ante todo" leal, alegre, inteligente y absolutamente... sincera.

Debo marcharme a urgencias. Me duele algo la cabeza. Un amigo me ha sugerido que diga que además me he caído, me duelen los oídos y tengo palpitaciones. “Si no, no te harán caso”.

2 comentarios:

  1. Los extremos son malos, todo en su justa medida, lo aprendí el año pasado y las comparaciones odiosas.
    Pase por aquí, simplemente pero no soy nadie.

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  2. El Sr.Alcalde de Valladolid ha sido pillado en falta y en lugar de comportarse como una persona de bien, aunque puede que esto sea pedir demasiado casi como pedirle peras al olmo, o al menos fingir que no fue aforturnado su comentario ahora parece que está mirando obsesivamente pero con una obsesión de otra índole a la Sra.Pajín para demostrar como sea y al precio que sea que ella es mucho peor.

    Que al él se le tacha de machista pues el Sr.alcalde dice que el comportamiento de ella recuerda al de los nazis. Y francamente intentar asimilar ésto me está produciendo al igual que al Sr. Gordo dolor de cabeza. Creo que me voy a urgencias aunque me exponga a oir eso de que a Vd. no le pasa absolutamente nada.

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