16 mayo 2011

El hombre que mató a Liberty Valance (The man who shot Liberty Valance)

 

Los que sepan que la historia del cine no comenzó con la Jungla de Cristal II, recordarán esta maravillosa película de John Ford, rodada en 1962. A aquellos que la hayan visto, se la recomiendo vivamente.

Ramson Stoddard, (James Stewart) un abogado idealista que cree firmemente en la ley y el orden, llega al pequeño pueblo de Shinbone, cuyos habitantes viven aterrorizados  por un forajido sin escrúpulos, Liberty Valance (Lee Marvin) a quien nadie se atreve a enfrentarse salvo el propio Stoddard y Ton Doniphon (John Wayne). Valance hostiga y humilla a Stoddard sin descanso, quien finalmente se ve abocado a un duelo en contra de sus convicciones, pues siempre ha rehuido la violencia como manera de resolver conflictos  y en el que no tiene ninguna posibilidad de salir con vida. Cuando el tiroteo ocurre, Stoddard sale milagrosamente vencedor. Este acto lo convierte en un héroe, “el hombre que mató a Liberty Valance”.

Cuando Barack Obama llegó a la presidencia de Estados Unidos las esperanzas eran tan enormes que era inevitable pensar que nunca serían cumplidas totalmente. Por si acaso, se le otorgó el Nobel de la Paz cuando todavía no había abierto todos los cajones de la mesa de su despacho (Oval). Obama venía a cerrar la negra época de la política de Bush hijo,  el creador de instalaciones que ya están en la historia internacional de la infamia, como Guantánamo. Además prometía acabar con el cruel sistema sanitario estadounidense que condena a la falta de cobertura a aquellos que no dispongan de un empleo y por lo tanto de un seguro médico adecuado.

Guantánamo sigue donde está. Los republicanos y el poderoso “lobby” de los seguros han impedido el sueño de la reforma sanitaria. Además su mandato se ha visto  oscurecido por la crisis económica, luego exportada mundialmente y de la que no son ajenos los turbios tejemanejes de los bancos y las agencias de calificación.

“Se ha hecho justicia”; dijo el otro día al anunciar el asesinato del asesino Osama Bin Laden, convertido en lo que Bush hijo quiso ser y no pudo. Haga lo que haga en el futuro, la historia de Obama quedará unida por siempre a la de Osama. Un héroe quizá. ¿O no? Viendo su foto, mientras miraba la operación en la pantalla, sin ni siquiera ocupar un sitio en la mesa, sentado en una sillita, como temiendo llamar la atención, parecería que el joven e idealista abogado, el hombre que mató a Bin Laden, tuviera su Tom Doniphon.

Ps: La sinopsis de la película está parcialmente copiada de Wikipedia.

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