22 enero 2014

Diversos contra Uniformes

  Hubo una etapa de mi vida como estudiante en la que todos mis esfuerzos (no muy recompensados) estaban enfocados en aprender lenguas. La inglesa, la catalana, la española, el griego clásico, el latín… Otra época en la que parecía que estaba dedicado a aprender a manejar artilugios. Mecanografía, aprender a conducir, aprender cómo funcionaban los ordenadores y sus diabólicos programas y algunos otros cachivaches de infausto recuerdo.

  Ahora vivo con esa misma sensación. Me dedico a crear o desmontar argumentos, y en ocasiones me parece que todos los argumentos son  en torno a dos conceptos o dos banderías. A unos los llamo, con su permiso, "los diversos". Para los "diversos", los que no sólo aceptamos la diversidad sino que la entendemos como algo positivo, los "uniformes" desean un mundo adaptado a su visión en la que los demás, o sobramos o debemos plegarnos a sus deseos y su modo de entender el mundo, y lo debemos hacer de buena gana o por la fuerza.

  Tomemos cualquier debate y apliquemos el cuento.

  •   Empecemos por el más cansino a escala local. Los llamados independentistas, que entienden que los estados deben ser uninacionales y aspiran a un estado aparentemente uninacional catalán, en contraposición al estado español más diverso y plurinacional. Los llamados españolistas en vez de defender la fortaleza de un estado diverso, plurinacional y pluriracial, mantienen una actitud hostil enarbolando una única manera de ser español, en general rancia y que es la suya.

  •   Tomemos el debate del aborto. Gallardón y sus secuaces de sotana pretenden imponernos a todos una ética religiosa frente a una sociedad diversa que es secular, y que considera mayoritariamente que las convicciones religiosas son un asunto privado y no deben ser impuestas legalmente. Una sociedad diversa que cree en la igualdad de los hombres y las mujeres y a la que le repugna que los hombres impongan qué deben hacer éstas con sus cuerpos y vulnere sus derechos sexuales y reproductivos.

  •   Tomemos el ejemplo de los integrismos que sacuden al mundo. De los "apóstoles del pensamiento único" que tratan de convencernos de que solo hay una manera de hacer las cosas. Una manera de salir de la crisis, una manera de gobernar la sociedad. Tomemos el ejemplo de los que entienden que solo hay una sexualidad, la heterosexual, y que los que no la comparten deben ser rechazados, estigmatizados y sus modelos familiares proscritos.

  En biología se sabe que los ecosistemas más diversos son los más robustos. Son capaces de hacer frente a los cambios de mejor manera y globalmente favorecen a todas las especies.

  Los ejemplos sobre las ventajas de la diversidad sobre la uniformidad se podrían multiplicar:

  La economía, por ejemplo, es más robusta cuando la actividad es variada, no cuando depende de un solo sector, un solo producto. Las economías donde hay menos desigualdad no solo son más justas, sino como ahora ha quedado de nuevo demostrado, han soportado mejor la crisis económica y son más estables políticamente.

  A la sociedad le pasa igual. Globalmente nos interesa comprender que la diversidad es enriquecedora y positiva. Además, como seres humanos, por suerte en en esta vida tenemos alguna meta más que la de sobrevivir y reproducirnos; la diversidad no sólo nos aporta más garantía de supervivencia, sino también riqueza a nuestra existencia.

  La diversidad tiene también sus desventajas. Por supuesto si le preguntáramos solo al león, dirá que solo le interesan las gacelas y los guepardos, podría prescindir de las hienas y los elefantes, podrían pasar en teoría de todos ellos con tal de tener acacias, pero si lo consideráramos desde una perspectiva de diosa creadora (todos deberían saber que el Demiurgo es una tía) crearía un ecosistema lo más diverso posible, pues sería más robusto, y en vez de descansar el séptimo día podría tomarse un fin de semana largo, como si fuera diputado.

  El respeto y el valor por la diversidad exige un entrenamiento en la comprensión que es sofisticado, y que exige dosis de lo que antes se llamaba tolerancia y ahora llaman respeto. De modo que, humildemente, les sugiero que ante cualquier punto de vista  se haga esta pregunta. ¿Mis ideas excluyen legítimamente las de los demás? ¿Mi proyecto impone a los demás una manera de ver el mundo?

  Por eso siempre estaré del lado de la diversidad. De los estados plurinacionales contra los que propugnan una única nación (y mejor sería sin estados), con los gays, con los gordos y las gordas, con los que tienen diversidad funcional, con los disidentes, con los que creen en la libertad religiosa incluida la de no tener religión, con los que dudan, con los que no pasan por el aro.


¿Puedo acabar este articulito con tantas ínfulas con una soflama? ¿Sí? Gracias.

Diversos del mundo ¡Uníos!




El humor está aquí, en alguna parte
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12 comentarios:

  1. Lo ha clavado usted, pero le falta reconocer que posiblemnete, y junto con madrid capital , cataluña es el sitio mas diverso de españa

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    1. Gracias por el comentario y acepto la crítica. Es verdad que Cataluña, y en concreto Barcelona es muy diversa.

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    2. Que sea diversa no quita que muchos quieran que no fuera tan diversa. Porque el nacionalismo no es la observación y aceptación de la realidad, sino todo lo contrario. La oración podría construirse mejor así, a pesar de las ideas de muchos, Cataluña es muy diversa. A veces incluso los que aportan esa diversidad, terminan siendo los más nacionalistas (véase hijos de emigrantes que deben dormir envueltos en la senyera).

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  2. Me ha encantado este artículo precisamente porque refleja dos de mis máximas favoritas: "Vive y deja vivir" y "En la diversidad está el gusto".

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  3. En primer lugar le diré que yo no tengo una posición definida al respecto porque se trata de un asunto demasiado complejo. Pero también le digo que no debería confundir la religión con la ética. Ni tampoco la igualdad con la Naturaleza. Hombres y mujeres, por definición natural, no son iguales, así que ya me dirá usted qué tiene que ver la igualdad de derechos en relación con algo (la gestación) que por definición se refiere única y exclusivamente a las mujeres. Y qué tendrá que ver la religión con la relación jurídica que se establece entre el Estado y el individuo (sí, usted también fue un individuo confinado mucho tiempo en el vientre de su madre). Así que olvídese usted de las sotanas y haga el favor de no decir simplezas.

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    1. Puedo informarle, que el tiempo de "confinación" en el vientre de mi madre no fue tanto como parece. En realidad fueron nueve meses, que es lo habitual en mi especie. Por otro lado, no creo que se sea justo con mi madre ni con todas las madres llamar a la gestación confinación, que significa encerrar o recluir a alguien. Claro que al paso que vamos, puede que a los llamados "provida" no les parezca suficiente limitar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y exijan la inmediata liberación de los nasciturus "confinados"

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  4. ¿Imposición de Ética religiosa? ¿Y si no eres católico tienes que abortar? ¿A las mujeres no nos puede repugnar que se maten fetos, solo a los hombres? En fin,si tu sociedad diversa y que cree en la igualdad es esa...,se empieza matando a tus hijos y se acaba sin abuelos molestos

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    1. Es al revés, si eres católico tienes que parir. Si no lo eres, entiendes que no puedes obligar a nadie a gestar lo que es únicamente suyo. A mucho que estamos a favor de tolerar el aborto, nos repugna que se mate fetos. Pero mucho más que se obligue a una mujer a tener un hijo que no desea, por los motivos que ella aluda. Legalizar el aborto y ayudar a quien quiere abortar no ha hecho jamás que aumente el número de mujeres que abortan. Lo que sí ha reducido es el número de mujeres que mueren por abortar sin las condiciones sanitarias adecuadas.

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  5. O sea, hoy soy varón pero mañana me pongo la vagina... esto es riqueza ? Vaya.. Tiene usted un cacao mental que no puede con ello..

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    1. En ningún lado o, quizá, me atrevo a teorizar, en el papel de fumar con el que se la coge más de uno.

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  6. Entonces, celebremos a los uniformes, que no son más que una forma de la diversidad

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