28 febrero 2014

ETA. Desarme a la española

  Hace unas semanas, el Mundo Today, el diario de noticias falsas más atinado del país, publicaba en primicia que armas de ETA habían aparecido en un Cash Converter. Cuando leí el inventario de armas que ETA entregaba en presencia de los superverificadores, pensé que por su naturaleza defectuosa, lo que allí se ofrecía era aquello que no había sido aceptado para revender como material de segunda mano. No recuerdo bien el catálogo. Sé que había algunas pistolas anticuadas, granadas sin carga y fusiles obsoletos. A la quincalla salida del zulo/trastero más rastrero de la banda, solo le faltaban un par de pasamontañas por remendar (con machotas de grasa) y una decena de matrículas de coche de la provincia de Burgos.

  Pero cuando leí además, que tras haber enseñado el material a los verificadores internacionales —gente de sobrado prestigio en el arte de la verificación— guardaron el género en una caja de cartón, las habían precintado con cinta aislante y se las habían vuelto a llevar; me pareció que la distancia en la invención de lo grotesco que nos separa a los humoristas de algunos terroristas, es todavía tan grande como la existe entre el buen gusto y Tele 5. ¿Cómo se puede ser tan tacaño?

  Pero no es en ellos en los que me quiero detener, sino en los verificadores. Primero en la misma profesión de la verificación. Perdonen que dé rienda suelta a mi vena más palurda pero ¿hace falta algún cursillo? ¿La Universidad de Deusto o alguna otra imparten un Máster en Verificación? ¿Cuánto se cobra por verificar? ¿Quién te abona la minuta? ¿Van ETA y el gobierno vasco a lachas? En el caso de que ETA o cualquier otro grupo insurgente y armado que se está desarmando se niegue a pagarte los servicios, ¿cómo se los reclama? ¿Tienen alguna dirección adonde se pueda mandar un burofax?

Sr/Sra ex terrorista:

 

  Como usted sabe, el pasado febrero estuve verificando la entrega de armas realizada en xxxx. Tal y como estaba convenido se realizó un vídeo y di la oportuna rueda de prensa. No obstante, salvo error u omisión observo que todavía queda pendiente por abonar la minuta de servicios, que de acuerdo con el presupuesto ascienden a XXXX. Ruego manden encapuchado a la sucursal bancaria más cercana o hagan ingreso en la cuenta bancaria helvética número xxxxxx. Reciba un cordial saludo.

 

Posdata: Remito factura de hotel para que proceda a su liquidación así como factura en restaurante.


  ¿Me ciega la envidia? Quizá sí. Para empezar viajan mucho y su empleo les permite conocer gente interesante. Sin saber mucho de verificadores, me atrevo a afirmar que si tuviera que elegir a alguien para verificar, elegiría al grupo vasco de verificadores. El líder, que es una palabra que adoro, es un tipo cuarterón, cuarentón, calvorota, gafapasta. Más atractivo que guapo, aunque se le puede llamar guapo y atractivo indistintamente. El traje le queda como un guante.

  Se llama Ram Manikkalingam. Hubiera dado un meñique y quizá un anular por tener un apellido así. Es profesor del Centre for Humanitarian Dialogue y profesor visitante en la Universidad de Amsterdam. Además trabaja en un par de organismos en Nueva York. Te detesto Ram, tú paseas tu palmito por el Village Vanguard, a mi lo más lejos que me ha llevado mi trabajo de abogado en el Turno de Oficio es una localidad juguetera de la provincia de Alicante que omitiré señalar.

  Sabedores de que lo poco gusta y lo mucho cansa, o dicho de otra forma que los guapos y listos son tan adorables como aborrecibles, el grupo de verificación tiene un contrapeso en el inevitable señor mayor con pinta de bondadoso y una señora con aspecto de reñirte si te dejas los macarrones. Entre todos tendrán más doctorados que lo que las paredes de mi casa podrían albergar. Y sin embargo…

  Sin embargo unos fulanos te traen quincalla, te la ponen encima de la mesa, se hacen una foto, la meten en una caja de cartón, la precintan con cinta aislante y se van sin pagar unas cañas ni decir siquiera eskerrik asko. Luego queda dar la cara en la rueda de prensa. Los periodistas españoles son dóciles con sus políticos pero despiadados con los verificadores y los entrenadores de fútbol argentinos. En la rueda de prensa habrá que pedir al gobierno que dé pasos en favor de la paz, aunque los otros fulanos no se prestaran a dejar como prenda ni un pon independentista (ni siquiera una sábana con el lema "euskal presoak bla bla"). Para colmo de males te llevan a declarar a un juzgado en Madrid. A todo esto, pierdes el vuelo de vuelta a casa y toda la semana se convierte en una mierda. No, pequeño abogado, no es tan fácil ser verificador internacional.

  ¿Alguna moraleja? No verifiques a ningún grupo armado en el que alguno de sus miembros no se haya comido alguna vez una rata en la selva. Ya lo decía mi madre. Si no se puede bailar, es que no es mi revolución. 


El humor está aquí, en alguna parte
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1 comentario:

  1. Estoy contigo Manolo, tienes más razón que un santo; pero te has dejado algo en el tintero:
    La cosa está verificada. ¿Quién la desverificará? El desverificador que lo desverificare, buen desverificador será.
    Y alguien con acento tejano (o texano. Yo que se!) dijo: "Estamos trabajando en ello..."
    Un abrazo y buen finde!

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