14 marzo 2014

Música para disfrutar y de la que avergonzarse

  —Eres un elitista de mierda—. Así habló un tipo al que llamaremos, para preservar su identidad, Zaratustra Biólogo. Me pareció en su día un hermoso elogio, aunque yo hubiera suprimido el taco escatológico final y sustituido por un término más elitista, tipo "furibundo". Me permito compartir con ustedes estas hermosas palabras que un amigo de una amiga me dedicó, no hace tanto tiempo. ¿Me estoy pasando de irónico? Eso sería sal gorda, lo digo totalmente en serio. ¿Y a cuento de qué vino dicha afirmación? A cuento de mis gustos musicales. ¡Ole! 

  Les pongo en antecedentes. Era el festival de Eurovisión del año de gracia dos mil y pico, me invitaron a una fiesta (la última fiesta a la que he sido invitado hasta la fecha) y pensando estar en sintonía con el paisaje busqué la camisa que más gay me parecía, aunque a los asistentes gays simplemente les pareció chillona y pasada de moda. Surgió una discusión musical. Apoyé a un grupo (el más cool de mi repertorio, no recuerdo si Arctic Monkeys o Arcade Fire). No sé si fue simplemente eso o algo que el café licor me ha hecho olvidar lo que me hizo acreedor del elogio. Pero los elogios debilitan… y engañan

  ¿Por qué me he tomado siempre por un sibarita de la música? ¿Me avalan mi discografía, mi asistencia a conciertos, mis horas y días escuchando música? No, no y no. No debí por tanto sorprenderme. El primer aviso de mi equivocada percepción, algo así como una anorexia musical, me veía gordo de conocimiento pero estaba en los huesos de fusas y corcheas, me lo dio el estupendo libro de Diego A. Manrique, titulado "Jinetes en la tormenta".

  El libro, una recopilación de sus mejores artículos, hace un repaso a los músicos y bandas de la música popular más importantes de la historia. Rolling Stones, Beatles, Jimi Hendrix, Lou Reed, Tom Waits, James Bronwn, Kiko Veneno,Vinicius de Moraes, Bob Marley y un largo etcétera en los que ¡ay! no estaban muchos de mis preferidos. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? No es triste la verdad, lo que no tiene remedio. Esta es parte de mi investigación, en la que he cruzado mis gustos y portales de música especializada.

  •   Expediente 1. Grover Washington Jr. He escuchado cientos de veces el suave e hipnótico sonido de su saxo tenor. Cierta página lo define así. Representante del smooth jazz. Música considerada una versión edulcorada y comercial del jazz. Muchos la consideran el paradigma de la "música de ascensor".

  •   Expediente 2. Cat Stevens. Aún me sigue fascinando. Ideal para aprender inglés, el cantante británico de origen griego, luego se hizo musulmán y se hizo llamar Yusuf Islam. He sido capaz de hacer elíptica escuchando "Father and son". Los expertos lo califican en el mejor de los casos de "música de viejunos", no apta ni para las fiestas de sesentones en Benidorm.

  •   Expediente 3. Dire Straits. Durante años el solo de Sultans of Swing fue considerado por mí el cénit de los solos de rock, hasta que mi sobrina lo consideró blando, cuando no había pasado un año desde que había dejado de escuchar a Hannah Montana. Calificado por los expertos como "grupo blando de melodías sencillas".

  •   Expediente 4. ¿Puede ser la música clásica también pachanguera? Siempre me encantó Peer Gynt de Grieg. La obra goza entre los melómanos de pata negra de tan mala prensa como su protagonista. Así se le perdonaba la vida en una publicación. "Peer Gynt es un excelente comienzo para todos aquellos que no estén familiarizados con la música culta…" Podía ser peor. Para toda una generación es la música de la miel de La Granja San Francisco.

  ¿Elitista? A veces no caer en las simas musicales de Rosana es suficiente, todo depende de dónde se ponga el listón. Una estudiante estadounidense me preguntó una vez por qué en España se escuchaba una música "tan mala y tan vieja". No lo sé. Es cierto que la música en España ha sido maltratada y que los grandes compositores españoles como Victoria, Albeniz, Cabezón y otros son casi desconocidos (ahora me pongo en modo elitista). También es cierto que el idiota de Wert  ha dado a la música el golpe de gracia en el programa educativo y la sociedad no ha dicho ni do-re-mi. No sé, quizá sea la dieta mediterránea, o el ruido del país, que nos ha dejado sordos. Yo, mientras, seguiré gozando de mis mezquindades musicales. Eso sí, privadamente. 



El humor está aquí, en alguna parte
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6 comentarios:

  1. También peco de Dire Straits... pero creo que esto no es lo peor. En su tiempo, me gustó A-ha. Y me sigue gustando, me duele admitirlo. ¡Si ni los noruegos saben por qué han tenido éxito fuera de su país!

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    1. ¿A-ha? Desde luego se trata de un caso extremo. Un fuerte saludo y gracias por tu comentario.

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  2. Yo también me avergüenzo de decir que a veces.... a veces... los sábados por la mañana... pongo a Nat King Cole a todo volumen.

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  3. Música popular folk... Jarcha, Joaquín Díaz, Nuevo Mester de Juglaría...

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  4. Bueno, esto es más sencillo de lo que parece: lo que uno debe escuchar es lo que le emociona; lo que le gusta; lo que necesita. Y no hay más.
    Si te gusta La Trinca, escucha La Trinca; si te gusta Mari Trini, escucha a Mari Trini.
    En los casos que ilustras, como el de dIRE sTRAITS, al gozar de tanta popularidad en los 80 y estar omnipresentes, los "enterados" los acusaron de todo: que sí ahora van de Rock Sinfónico (Love Over Gold), que si ahora son más rockeros (Tunnel of Love) que si son comerciales (Brothers in Arms).
    En cualquier caso, a muchos grupos les gustaría tener su repertorio.
    En el caso de Edvar Grieg, al que dijo eso habría que preguntarle si el sería capaz de hacer algo mejor, aunque también hay que decir que es una obra accesible y muy agradable de escuchar.
    Y termino mi exposición diciendo que un "melómano", como cualquier otra persona, puede ser un pedante, un listillo o, directamente un cretino. Si una persona que supuestamente sabe mucho de música, no es capaz de reconocer la subjetividad de la misma, no sabe nada.
    Por cierto, decía Zappa que hablar de música es como bailiar arquitectura. Sin ir tan lejos, si quieres escuchar a alguien hablar de música, mejor que sea un músico, compositor a ser posible.
    Un saludo,

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