07 marzo 2014

Kubrick or how I learned to love cinema

  Todos los abogados que nos dedicamos a pequeños asuntos penales (cariñosamente llamados picapleitos), que esperamos en los juzgados de guardia y soportamos el mal humor de los funcionarios, hemos vivido esta situación:  A un/a borracho/a que ha sido detenido conduciendo macerado en gin tonics (en el argot jurídico a estos asuntos se les llama "cibas"), se le pregunta cuánto ha bebido. —Un par de cervezas… y quizá un vodka—. Todos los borrachos han tomado solo un par de cervezas y "quizá" algo más, aunque no puedan ni tenerse en pie.

  A mi me pasa lo mismo con Kubrick, fallecido tal día como hoy hace quince años. Cuántas de sus películas son mis favoritas. Cuántas veces las he visto. ¿Un par de cervezas y quizá un vodka? Pero vamos a ver. Si está usted ebrio de Kubrick. Ha soñado con Davinia y a veces con los piratas Cilicios.

 
  En algún juicio me he sentido como Kirk Douglas en Senderos de gloria, casi me hice masón pensando que encontraría chicas como las de "Eyes Wide Shut" 1999, como ostras y no caracoles (aunque no creo que sea peor comer caracoles que ostras) y cuando estoy en "ciba" imito a Sam Torrance persiguiendo a Wendy. A mayor abultamiento, tengo colgado en la entrada de mi casa el cartel de "Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú?". (Dr Strangelove, or how I learned to stop worrying and love the bomb). 1964. —Creo que está usted puesto de Kubrick hasta las trancas—.

  Justo pues es reconocer mi adicción y hacer terapia. Tolerancia cero con los directores que nos hacen ratas de filmoteca. Enumeraré de peor a mejor mis experiencias con sus filmes adictivos. Empezaré con los malos viajes y acabaré con los filmes que me hacen dudar con la terapia, salvo que esta sea subvencionada y me den un puñado de euros por sesión. Como todo buen gordo, mañana empezaré el régimen. Hoy aprovechando que el canal TCM hace una maratón de Kubrick disfrutaré para viajar de nuevo por los territorios del cineasta perfeccionista de las ciento y una tomas.

♦♦MALOS VIAJES♦♦

La naranja mecánica (The clockwork orange).1971. Y mira que me gustan las naranjas siendo alicantino, pero esta no es que sea amarga, es que era peor que transgénica y fumigada. En su momento a los modernos les encantó, y no me extrañaría que hubiera aparecido en algún examen universitario. Como suele suceder con la fruta, el paso del tiempo no le sienta bien y a esta le sale el moho por todos lados.


♦♦VIAJES QUE DEJAN BUEN RECUERDO♦♦

Eyes Wide Shut. 1999. Espero que los hermanos me perdonen la broma que hice. La película póstuma del cineasta seduce y repele al tiempo. El cineasta neoyorkino no pudo finalizar su montaje y algunos atribuyen su irregularidad a esta circunstancia. El resultado es una cinta inquietante. El retrato  de la destrucción de una pareja y su exploración de los pliegues íntimos del deseo, ¿o habría que decir un ridículo retrato sobre la destrucción de la pareja y el sexo con chicas sacadas de otro planeta?

Mi película de romanos.

  Un empleado de una gasolinera me ha dado tres o cuatro perlas filosóficas mientras pagaba el repostaje. No sé si es un nuevo método para que los clientes no salgan deprimidos después de pagar 30 euros por veinte litros escasos de gasolina. —El hombre es animal de costumbres—, me ha recordado. Yo le he dado la razón pues soy muy animal y muy de costumbres. Una de las cuales es ver películas de romanos y de las sagradas escrituras durante la semana santa. Mi preferida es y será mientras tenga costumbres, Espartaco (Spartacus) .1960. Al parecer era la película menos apreciada por Kubrick, quien consideraba que su mejor cinta era Barry Lyndon del año 1975 (a que es nombrar esta película y empezar a tararear…. Su desdén frente a Espartaco quizá porque fue contratado como director sustituto, después de que Anthony Mann tuviera unas palabritas con el guionista Dalton Trumbo.

♦♦EN EL RECLINATORIO♦♦

Senderos de gloria (Paths of glory). 1957. No es de extrañar que los franceses prohibieran la película durante años. No solo es mi película preferida de Kubrick, sino una de mis películas favoritas en general. Una película que debería verse en las escuelas. De una tacada se aprendería el horror de la guerra, el horror de la arbitrariedad, el valor de la justicia y el buen cine. Algún día, antes de retirarme, prometo hacer un alegato en el foro como el de Kirk Douglas. Procuraré que sea en un juicio menor para impedir que mis clientes sean ejecutados al amanecer.


♦♦¿YA ESTÁ?♦♦

  ¿Es este todo el repaso a la filmografía de Kubrick? ¿Ni una palabra sobre 2001 una odisea en el espacio (2001. A space odyssey). 1968. ¿Qué puñetas era el monolito? ¿Es que no ha visto usted atraco perfecto? ¿Nada que decir de Lolita (1962)? ¿Ni una palabra de La chaqueta metálica (Full mental jacket). 1987. Ya me tienes hasta las pelotas, ¡bloguero patoso!

   En mi facultad (a la que Alá confunda) los profesores que básicamente se dedicaban a dictar, ni siquiera eran capaces de dictar todo el programa, con lo cual utilizaban un curioso método. "Los remitían", que significaba en su argot que ni se veían en clase ni eran explicados, pero que podían igualmente ser preguntados en los exámenes. Pues eso. Los remito. Con un par.

  Pero lo haré con algo que aquellos bichos no hacían. Remitiré con música, pues la música es un elemento que Kubrick utilizó con maestría. Casi parece que Beethoven o Handel hubieran pensado en la existencia de un invento que se llamaría el cinematógrafo cuando compusieron sus obras. Una última advertencia. Bajo ninguna circunstancia entre en la habitación 237. No hay nada en la habitación 237.
 
¿Jugamos? ¿Aún no le ha ido a buscar Jack? ¡Redrum, redrum…! Como quiera. Yo pongo la música y usted (¡oh paciente lector!) pone el título (si es que es capaz).






Así hablaba Zaratustra.

5 comentarios:

  1. We'll meet again,
    Don't know where,don't know when,
    But I know we'll meet again, some sunny day....

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  2. Un día de hace muchos años, en el Festival de Sitges, conocí a Carlos Aguilar, el autor (bueno, más o menos...) de la exitosa y multireeditada "Guía del Video-cine". El amigo que nos presentó, con cierta mala intención, me presentó como "abogado y fan de Kubrick". Carlos Aguilar, anti-kubrickiano militante (si lo dudáis, leed las entradas de su voluminoso libro), se quedó muy sorprendido porque tenía la certeza de que si alguien era abogado es porque era inteligente y si era inteligente no podía ser fan de un imbécil como el autor de "2001". En fin, cosas... Por cierto, aunque es verdad que "La naranja mecánica" ha envejecido peor que otros films de Kubrick, no gustó sólo a los modernos; gustó a todo el mundo, doy fe (excepto al 90 % de la gente, que debe ser el porcentaje aproximado de aquéllos a quienes no les gusta el cine). Saludos.

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    1. Ser abogado y cinéfilo puede ser como tener el sarampión.

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  3. Estoy de acuerdo con usted, sr. Gordo. Se le olvida una superproducción, la llegada del hombre a la Luna. O eso dicen ....

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    1. Yo creo que la llegada del hombre a la luna la rodó Garci.

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