17 marzo 2014

Si es ridículo, es verdad

  Uno de los problemas con los que nos encontramos los juristas, especialmente los jueces (y pido humildemente perdón por pretender compararme con ellos), es distinguir lo que es cierto de lo que no lo es. Ellos no buscan la verdad "real" común del resto de los mortales, sino "la verdad formal o jurídica", es decir, aquella que se puede probar. Y para el resto de los mortales, ¿cómo distinguir lo verdadero de lo falso? Aquí doy mi receta para la escena pública española: si el hecho es ridículo o grotesco seguramente será real. ¿Escéptico? Pasen y vean.

  23-F falso. Ya lo conocen y ha sido analizado en este blog con la solvencia, rigor y agudeza que nos caracteriza, el falso documental de Jordi Évole. A algunos gustó, otros lo tacharon de banal y todos nos dedicamos a lo que nos gusta: echarnos los trastos a la cabeza. Lo esencial de la falsedad es que describía un plan perfectamente hilvanado. Un complot para simular un golpe de Estado en el que estaban implicados políticos, cineastas, militares e incluso la corona. ¿Un plan perfectamente ideado en España? No me hagan reír. Comparemos con el e 23-F real.

  23-F real. Hablamos de un 23-F, sí, pero del año 2014. El golpista Teniente Coronel Antonio Tejero es un apacible jubilado que vive tranquilamente retirado en la costa de Málaga y que se dedica a pintar (a todos los tiranos les gustan las artes) y a escribir de vez en cuando artículos de tinte neofascista en diarios locales. Su hijo Antonio Tejero Jr., que ha seguido los pasos de su padre en la Guardia Civil y también es Teniente Coronel, le prepara en una fiesta en el cuartel del Grupo de Seguridad Rural Número 1 con sede en Valdemoro (ya saben, cerca de Pinto). No estamos hablando de una fiesta cualquiera. Una celebración a la española.


  Dicho y hecho. Banderitas preconstitucionales de España, sangría, jamón ibérico, ensalada mixta de atún y un guardia civil con delantal va cortando el pan en rebanadas y restregando el alioli. —¡Coño Paco, que no hay limones! ¿Quién cojones se encargaba de comprar los limones?— El sargento Maroto, señor—. Joder con Maroto. ¿Nadie puede ir al Carrefour?—.

  Cuentan las crónicas que varios guardias fueron utilizados para hacer la paella y que hubo una exhibición de material. —Mira papá, con este material no hubiera quedado un rojo vivo en España, ahora solo nos dejan utilizarlo contra los negricos de Melilla—. Eso es lo que cuentan las crónicas, pero hay detalles que deberían saberse.

  Quiero saber si a los postres el veterano golpista, algo achispado por la sangría, se arrancó a cantar "Suspiros de España" o el "Cara al sol". Quiero saber si todos los presentes se arrancaron a bailar pasodobles. Quiero saber si alguno lloró por la pérdida de Cuba. Quiero saber si había más guardias del Real Madrid o del Barça. Quiero saber quién tuvo que recogerlo todo y fregar los cacharros (sospecho que esa fue la única intervención femenina en todo este contubernio).

  Sólo hay una cosa que no quiero saber, porque como demócrata puedo tolerar, aunque mal,  que un golpista y su hijo se coman una paella en un cuartel. No creo que la escena pudiera ser igualada ni por el gran Valle Inclán ni por el añorado Berlanga. Como alicantino lo que no puedo tolerar de ninguna manera es que la paella les hubiera salido pasada, que hubieran empleado colorante artificial en vez de  azafrán de Novelda, que el alioli hubiera sido hecho con huevo, o aún peor, que fuera de bote. Y por el relato de hechos, todo me huele a chamusquina y por ahí sí que no paso.



El humor está aquí, en alguna parte
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8 comentarios:

  1. ¡Berlangaaaa! y el hombre se muere ahora... mecachis....

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  2. No entiendo cómo se puede frivolizar con éste tema ¿Sofrieron o no sofrieron el arroz? He ahí el dilema.
    La Señora Flaca

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  3. No comprendo el contexto. No soy de España, me tocará leer un poco máa. Pero me gusta este humor, puedo suponerlo en mis "terruños" Saludos.

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    1. Gracias por tu comentario. Quedo a tu disposición para ilustrarte. Te advierto que "el contexto" es mucho más gracioso.

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  4. Que se vayan a un sitio privado a comer. Tanto chupón, para eso quieren seguir siendo militares, usan los cuarteles como sus cortijos, comida gratis, o amitad de precio, servidos por personal de confianza, con sus banderas, trompetas. Guardia Civil desmilitarizadas yaaaaa.

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  5. Una paella no ha de tener alioli, creo yo.

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