10 abril 2014

Malos y tontos, reales y de ficción

  No estoy muy inspirado, así que comenzaré con una metáfora trillada "ad nauseam". Esa que dice que del estiércol con que se abonan los campos nacen las cosechas, las flores y las alergias. El encantador y desaprensivo personaje que encarnaba Orson Welles en "El tercer hombre" lo decía con mayor elegancia y gracia: "En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras, matanzas, asesinatos… Pero también Miguel Ángel, Leonardo, el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, ¿y cuál es el resultado? El reloj de cuco".

  Una postura cínica, desde luego, pero no vine aquí para reconfortar los espíritus, vayan al blog de al lado que habla de reiki y de chistes costumbristas. Hablaba de malos y de los resultados del mal… y también de valencianos, los Borgia. Juan Soler no es un Borgia y quizá tampoco culpable, pero sí valenciano.

  Juan Soler, ex presidente del Valencia CF ha sido detenido esta semana por intentar secuestrar, a través de una subcontrata de sicarios que trabajaban en "b", al también ex presidente del Valencia CF, Vicente Soriano, valenciano, y a la sazón (me moría por usar esa expresión) vecino. La policía barajó en un primer momento que la discrepancia entre los dos dirigentes "che" (me moría por usar esta expresión) podría venir porque Soriano aseguró durante una reunión de la Comunidad de Propietarios que Sócrates mereció su muerte con cicuta, lo que irritó a Soler, un platónico fanático. Sin embargo la hipótesis más probable es que todo deriva de una deuda que Soriano no ha tenido a bien satisfacer a Soler.

  Soler lo ha negado todo y le ampara la presunción de inocencia. No ha ido a la cárcel porque la fiscalía es reacia a mandar al trullo a los ricos, eso queda para los pobres y los chandaleros. La orden de alejamiento que se ha adoptado es de 15 metros por mor (me moría por usar esta expresión) de su relación de vecindad.

  La historia es tan rocambolesca que recuerda a otros malos y tontos de una película ya clásica, "Fargo" de los hermanos Coen. En Fargo un fracasado vendedor de coches decide contratar a dos fulanos para que secuestren a su mujer y así exigir un rescate a su suegro, que es un fulano de lo peor, pero que está forrado de dinero.

  Sin duda la maldad, la violencia, la mezquindad y el robo son cosas indeseables. La estulticia suele agravarlo todo. Pese a la épica de la maldad, en la vida real ésta suele ser banal, improvisada, chapucera a menudo, estúpida e improvisada. No se parecen en nada a los sofisticados criminales de "Extraños en un tren" o "Crimen perfecto". Alguien que conozco dirá que todo ello está en la naturaleza humana. Por eso Fargo es una película tan brillante, porque describe con crudeza la estupidez y la maldad, entroncando lo uno con lo otro.

  Pero si no podemos evitar la maldad, al menos algunos artistas, escritores o cineastas la convierten en novelas, películas, canciones y poemas. Ya saben, lo del estiércol y las flores, la luz y la oscuridad.

¿Es todo lo que usted quería decir? Sí, es todo. Gracias por leer. Sírvanse en depositar los desperdicios en los contenedores de la entrada. Gracias.
 
 
 


El humor está aquí, en alguna parte
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3 comentarios:

  1. Está claro, de estos pequeños crímenes, o se ocupa uno personalmente -Match Point-, o delega en un verdadero profesional -Delitos y Faltas- Y lo demás son todo chapucerías.
    La Señora Flaca (aunque lo de flaca no resulte cool)

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  2. Me encanta, de principio a fin, imagen incluida.

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