06 mayo 2014

¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Como saben mis leales tres lectores, me gusta el tenis, las croquetas (cosa que ahora no viene al caso) y tengo más dudas que certezas. Este último hecho lo prueba que muchos de mis post se encabezan con interrogantes, algo que erizaría las pelos de cualquier experto en blogs. No lo digo solo por quedar bien, a modo "solo-sé-que-no-sé-nada". Es que el mundo es muy complicado para todos. Me asaltan dudas. ¿Podré pagar el alquiler el mes que viene? ¿La Unión Europea ha jugado sucio en el asunto de Ucrania? ¿En ocasiones veo muertos o son solo funcionarios? ¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Despejemos este último interrogante. No me refiero a si seguirá existiendo físicamente la "cabecera", como se dice en el argot, sino si El País seguirá siendo el diario que sus lectores hemos conocido durante años. Tengo mis motivos para preocuparme. El primero es porque me importa. El segundo porque en ocasiones veo muertos, pero también leo noticias preocupantes y entrevistas que refuerzan las ideas preocupantes. Me explicaré.

  ¿Por qué me importa? Mi madre compraba El País desde su aparición, "allá por el año" 1976. No recuerdo día desde bien pequeño que no leyera ese periódico. Debo añadir que los setenta y ochenta fueron años de escasez en mi casa, con lo que aunque suene melodramático, puede decirse que en mi casa había dinero para pagar lo básico: pan, huevos leche y El País.

  Sin ser exagerado, puedo afirmar que la lectura más importante de mi vida ha sido el diario El País.

  A veces tenía que pagar tributo por ello. En una ocasión cometí el error de llevarlo a una entrevista de trabajo, cuando ser lector de El País era signo de ser un peligroso "hipster", aun cuando todavía la palabra no existiera, o más propiamente "un rojo" y un "intelectual fracasado". En otra ocasión, al opinar sobre cierto tema de actualidad, alguien me espetó que mis opiniones eran "mucho País"... y era cierto.

  Por supuesto que hace tiempo que ya no es lo mismo. La crisis económica que vive el sector de la comunicación o quizá el diablo que hace que marchiten todas las cosas hermosas, empezó a hacer su efecto. A veces empezaban a proliferar (cada mes o así) reportajes sobre Bimba Bosé o personajes afines, que aparecían sistemáticamente en El País Semanal sin que hubiera causa justificada. Pero lo más preocupante es cuando en un diario que era exquisito en su redacción, empiezan a aparecer faltas de ortografía, que no se permitirían incluso en este humilde blog. La última de ellas anidaba en un titular de la edición digital y decía algo así como: "La arma homicida..." ¡ay!

  Pero no es la ortografía de los becarios —perdón, de los selectos alumnos del máster por la Universidad Autónoma y El País— lo que me hace temer por el periódico como lo he conocido. Son la ideología y las finanzas. El País siempre ha sido un diario riguroso, independiente y progresista, tres cosas que parece, van a quedar en el camino.

  En muchos foros se advertía que la llegada a la dirección del diario de Antonio Caño suponía un giro definitivo en la "derechización" del medio. Caño niega que vaya a producirse tal "derechización" pero en su entrevista publicada hoy en su versión digital, parece confirmarlo. Dice el nuevo director: "Quien busque un periódico activista, militante o sectario no lo encontrará". ¿Es para el nuevo director lo mismo militante y activista que sectario? ¿Qué clase del máster se perdió? ¿Quizá en la que hablaban del fundador del diario Jesús de Polanco alertando, en una de sus últimas apariciones públicas, del retorno del franquismo?

   Que Telefónica y Mediaset, los nuevos accionistas de PRISA, no iban a permitir que El País se transformara en "Bandera Roja" ya lo imaginábamos antes de Caño. Pero que traicione los principios fundadores del diario, otrora "independiente de la mañana", es otro cantar.  Ya sé que los de PRISA nunca han sido unos santos y hace mucho que "no tengo mucho País". Pero si como parece, El País desaparece tal como lo hemos conocido, es decir, como un diario de referencia y progresista, lo vamos a echar de menos. ¿Otro vendrá? Tal vez.

El sector de los medios de comunicación en España comienza a parecerse a un solar, o si se quiere, a una casa en donde la mitad es una iglesia y la otra mitad un after de pastilleros.



 Han caído CNN Plus, Público (ahora enanizado), Radio 3 (que vive en forma zombie), Diario 16 y mucho antes la añorada revista Ajoblanco, Triunfo, etc... Debe de haber una lógica interna en los medios que hace que proliferen futurólogos y tertulias zarrapastrosas mientras mueren los espacios dedicados a la calidad y la reflexión. También las chinches son más resistentes que los linces, podría añadir alguien.

Eso sí. Siempre nos quedará El Jueves para informarnos (espero).

El humor está aquí, en alguna parte
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13 comentarios:

  1. Aunque yo nunca he sido lector de "El País", la desaparición de cierta prensa culta y combativa me provoca tanta tristeza como a tí. De todos modos, el periodismo en este país no me merece ningún crédito después de haber pasado por alto durante 2007 los numerosos avisos de la crisis financiera que se avecinaba. Saludos.

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    1. Gracias Ricard por tus opiniones, que en gran medida, comparto. Un abrazo.

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  2. El País se empezó a publicar cuando un servidor estaba en la mili. Otro soldado y yo tuvimos la osadía de pedir al capitán de la compañía que compara el diario. Sucedió que, a pesar de decirnos: ¿Ese diario que es comunista?, accedió a nuestra petición y, así, en el año 1976, pocos meses después de la muerte de Franco, se leía El País en una compañía del CIR de Colmenar Viejo. Menudos sabañones nos salían en las orejas!!

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Me puedo imaginar a tu capitán, pero prefiero no imaginarme los sabañones.

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  3. Compré El País desde el número 1 (que conservo por nostalgia), pero ya antes, cuando se empezaron a extender los rumores sobre su aparición y quienes iban a participar, ya estaba impaciente y atento. Hace unos diez años que dejé de comprarlo, ahora casi me da asco verlo, porque además le culpo de una desilusión que no le perdono. He pasado por Público y otros que no viene al caso citar y ahora soy socio de uno digital, aunque quizás cuando he vivido más tranquilo es cuando compraba o leía un periódico de derechas de Barcelona, esos nunca me van a desilusionar porque ya desconfío de inicio (por ser de derechas, no por ser de Barcelona).

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    1. Me recuerda a un familiar mío que defendía a un político muy de derechas diciendo "al menos no engaña". Gracias por tu comentario. Saludos.

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  4. Yo también era asidua de El País hace años. Me encantaban las entrevistas de Rosa Montero, entre otras cosas, eran magistrales. Pensar en el panorama actual de los medios de comunicación como en un solar es una idea tremenda que me rasga el corazón. Yo, que estudié Periodismo aunque nunca ejercí, al menos profesionalmente, me parece estar asistiendo a la caída de un gigante que en otros lugares del mundo sigue siendo el 4º Poder. Aquí no, hay demasiada bazofia, la credibilidad del periodista está cada vez más puesta en tela de juicio. Tiene que venir algo que suponga una revolución, un revulsivo, algo que sacuda las telarañas y la basura y deje al descubierto las maravillas que una profesión como esta atesora, escondidas ahora bajo toneladas de estulticia y cinismo.

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    1. Gracias, como siempre, por tus comentarios. El retrato que haces es muy negro, pero me temo, responde en gran parte a la realidad.

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  5. creo que es exagerado... El Pais es quien es gracias a sus lectores y no creo que traicionen su línea. La pluralidad es periodismo, el sectarismo no.

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  6. Desde que hay periódicos de izquierdas, de derechas, de centro... ya no hay periodismo. Todo se banaliza o todo se convierte a un color. La misma noticia contada desde diferentes ideologías según convenga. ¿Qué me dices del ABC? ¿Y de Libertad Digital? Lo que en unos periódicos aparece como primera noticia en otros ni siquiera sale. Por no hablar de La Razón jajaja

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  7. Dices que "El País siempre ha sido un diario riguroso, independiente y progresista, tres cosas que parece, van a quedar en el camino". Yo creo que quedaron hace tiempo en el camino.

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    1. Por supuesto hablo desde que yo me percaté. A veces soy un poco lento. Gracias por tu comentario y por leer el blog.

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