26 mayo 2014

¿Me abstengo?

  ¿Me abstengo? —Señor Gordo, las elecciones fueron ayer—. ¿No llega un poquito tarde? ¿No debería dejarse coleta y ponerse la corbata sin abrocharse el último botón de la camisa? ¿No es usted un poco viejo para todo eso? ¿Acaso tiene usted el sentido de la orientación temporal de Ana Botella?
  Me explicaré. Quiero hablar de la abstención, pero no sólo de la abstención política sino de la abstención en general, pero para no defraudar sus expectativas empezaremos por la política. 

  En las elecciones europeas celebradas ayer, en la circunscripción electoral aún conocida como España, el 56,91 por ciento de los electores optaron por el "Partido Abstencionista". Es un resultado modesto si se compara con Eslovaquia, donde los abstencionistas lograron un 87% de no participantes. 

  El Partido Abstencionista es en realidad una gran coalición con diversas corrientes donde la más sobresaliente es el "no-voto-para-dar-un-castigo-al-sistema". Sin duda se trata del tipo de personas que no van a las fiestas y piensan que los que acuden están pensando en ellas y no en ligar o servirse otro gin-tonic.  

  Otra corriente es la de los que no saben si quiera que existe tal cosa como el Parlamento Europeo o incluso algo llamado Unión Europea. No me tomen por clasista pero entren en un juzgado de guardia al azar o en un centro de salud y pregunten a voz en grito a la concurrencia qué cargo ocupa Van Rumpuy, o Durao Barroso. La pregunta comodín será quién es Juncker; y si alguien acierta le regalo un fin de semana en un Spa

  Aunque electoralmente sean abstencionistas, este grupo en realidad no lo es, puesto que abstenerse de algo significa dejar de hacer alguna cosa o privarse de hacer algo. Muchos de los abstencionistas ni siquiera saben qué se puede votar, qué día o a quién. Otros muchos nunca lo hicieron, por lo cual en realidad son falsos abstencionistas. ¿Qué eso un trabalenguas? No, por cierto.

  El que se abstiene de verdad debe sentir la privación. Las religiones de todo pelaje han sido siempre muy partidarias de la abstención. No de la política, desde luego, y menos de la económica, pero sí de la sexual o de la alimentaria, entre otras. He leído que los masones no permiten hablar a los aprendices de las logias, que por tanto deben guardar abstinencia en los debates.

  Muchos gordos y gordas (o presuntos gordos y gordas) están ahora a dieta, en lo que antes, de manera un poco cursi se llamaba operación biquini. Dejarse lorzas en el camino no sólo tiene una recompensa en términos de salud (supuestamente) sino que se convierte de hecho en todo un ejercicio moral, pues todo aquel que pudiendo disfrutar se abstiene sigue siendo un virtuoso.

 Abstenerse supone normalmente un sacrificio.  El  binomio sacrificio/recompensa, siempre ha tenido buena prensa. En la versión de Paulo Coelho y afines ni siquiera debe tener correspondencia lo uno con lo otro, sino que una buena acción en un sitio será recompensada en otro lugar insospechado toda vez que el universo. A eso, Bruce Lee contestaba que hacer el bien y esperar recompensa es como creer que un león no te comerá por ser vegetariano. En cuanto a los políticos, ellos sólo nos piden que no nos sacrifiquemos absteniéndonos en las elecciones, aunque en el fondo lo que prefieren es que nos abstengamos de saber y más aún de reclamar lo que en derecho nos corresponde. ¿Tengo un brote de "pabloiglesismo"? Me abstengo de valorarlo.

  La abstención debe ser una decisión personal, se tiene que tener la oportunidad de hacer o no. De todas las abstenciones posibles, la más difícil nunca será la electoral, como lo prueban los eslovacos, y ni siquiera la sexual, como han demostrado algunos místicos, sino la de hablar. Algún europarlamentario eslovaco en Europa tendrá un despacho lo suficientemente grande como para invitar a merendar a la mitad de sus electores, pero no por ello permanecerá callado. En la cháchara universal de los blogs, twitter, whatsupp, radio, y sobre todo (y aún) la televisión, nadie tiene derecho al silencio.

  Dos meses sin escribir y nadie se acordaría de un blog llamado El Señor Gordo
Cuatro meses sin que Mediaset le de cancha en sus cadenas de televisión a Pablo Iglesias y...
 ¿alguien se acordará de él? Me abstengo de opinar.




El humor está aquí, en alguna parte
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6 comentarios:

  1. En la libertad del individuo está el decidir si votar lo que considere más conveniente o abstenerse. En estas elecciones he visto muchos comentarios en contra de la abstención, se ve que o bien esperaban urnas vacías o un batacazo como el ocurrido, me refiero a los "grandes partidos". En las próximas generales los candidatos llevaran paracaídas de serie. Y tirando de memoria y sin mirar de reojo Google, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo, Juncker me suena pero poco, político seguro, lastima de fin de semana en un Spa. Gordi Love.

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  2. Los de siempre tienen los medios a su disposición 365 días al año, y han "podido" por los pelos...

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  3. Ahi sera cuando Mediaset se de cuenta de que tiene la sarten por el mango y pida :). Ahi es donde la gente se corrompe por fines justisimos. Para que Podemos pueda gobernar (y traer el bien al pais) que seria Pablo capaz de hacer? Esa es la pregunta cuya respuesta trae corrupcion

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    1. El tiempo dirá. Yo era de los que pensaba que no había de fundamento nada detrás del 15-M y me alegro de haberme equivocado.

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  4. Yo les he votado, aunque albergo ciertas dudas, pero no estoy de acuerdo con tu valoración final. Puede que la popularidad de Pablo Iglesias haya ido de la mano a sus apariciones en mediaset y otras cadenas pero con el resultado de las europeas y la crónica en los medios hoy y estos días sucesivos, quedan pocas personas que no se hayan enterado de qué es Podemos. Aunque los medios españoles les ignorasen en lo sucesivo, ya tienen una plataforma importante que es el parlamento europeo. Sólo tendrían que hacer alguna declaración polémica en la eurocámara (que se difundiría más eficazmente a través de redes sociales) y los medios españoles se pelearían entre ellos por ser los primeros en sacarle una declaración a Pablo así que en ese sentido no me preocupa; no creo que en absoluto vayan a tener que "venderse" a los medios.
    A mí lo que me preocupa es más que ahora que muchos votantes tradicionales de los dos "grandes" (por llamarles de alguna manera) partidos tienen su atención puesta en ellos, empiecen a edulcorar su ideario con la intención de agradarle a todo el mundo. También es posible que mucha gente se lleve una decepción ya que si bien las propuestas que llevan a Europa son todas bastante de sentido común, puede darse por descontado que no les van a hacer ningún caso y no creo que consigan sacar ninguna adelante. Espero que la ilusión no decaiga de aquí a las próximas elecciones (generales, autonómicas o municipales) en España, ya que va a ser aquí cuando Podemos tenga a mano hacerse con poder político para hacer cambios de verdad.

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