03 agosto 2014

Boca grande, más redes sociales, igual a error gigante

  "Odio al negro de la Casa Blanca. 
Quiero a mis niños asesinados en Gaza. 
Quiero que la P de su mujer retire el video de las niñas secuestradas"

  No lo digo yo. Como bien saben lo escribió Pilar Manjón en el endiablado "Twitter". No hace falta extenderse mucho en el comentario de texto para advertir: 

  1. Una alusión racista. 
  2. Una apreciación sexista.
  3. Una declaración hostil y gratuita hacia los protagonistas del texto. 
  4. Una desconexión de al menos tres diferentes temas. 

  En suma, un disparate que al minuto se transforma en sabrosa carnaza para que tipos como yo comentemos (en mi caso con mi habitual agudeza). 

  Pocos días antes o después (qué más dará), César Vilar, concejal de IU en el de Ayuntamiento de un municipio llamado Sant Joan d´Alacant (Alicante), realizaba esta crítica musical, esta vez a través del no menos diabólico "Facebook". Supongo que conocen el contenido del texto, pero ruego atención porque luego habrá también comentario de texto y análisis metalingüístico. Reza así: 

"Me considero una persona pacífica pero cada vez que oigo a Bisbal me compraría una ametralladora y la usaría contra ese ejemplo claro de mugre españolista asquerosa".

  Como ven muchas cuestiones. 

  1. ¿Por qué una ametralladora y no otro tipo de arma más adecuada? 
  2. ¿Siendo militante de Izquierda Unida debemos entenderlo como un homenaje al Kalashnikov? 
  3. ¿No son las palabras "mugre" y "asquerosa" redundantes? 
  4. ¿Existe, por ventura, la mugre bella? 
  5. ¿Todo españolista es por definición mugriento o existen españolistas lustrosos y hasta perfumados?
  6. ¿Soy yo un españolista mugriento aunque no me guste Bisbal?

  Por último, ¿puede una persona realmente considerarse "pacífica" cuando la mera audición de la música de un cantante dan ganas no sólo de cometer un crimen, sino además de invertir un considerable dinero en el mercado negro (obsérvese que carece de ametralladora y debe adquirirla abonando el precio) o podría sólo considerarse "medianamente bélica"?

  Tantas preguntas y tan pocas respuestas. Por suerte el concejal vino a intentar aclarar —de nuevo en Facebook— estas cuestiones, o a oscurecerlas según se vea. "Quiero aprovechar la ocasión para pedir disculpas públicamente por si alguien se ha podido sentir ofendido por la broma acerca de Bisbal".

  ¿Aprovechar la ocasión? ¿Qué ocasión? ¿Que se está sobrio, que se tiene conexión a Internet tarifa plana, que es su cumpleaños? ¿Por si alguien se ha podido sentir ofendido? Veamos qué colectivos susceptibles de ser susceptibles y por tanto molestos puede potencialmente haber: Amigos de Bisbal, familia Bisbal, admiradores de Bisbal, cantantes y músicos en general, fabricantes de escopetas, pistolas y cuchillos... ¿Se trataba de una broma? ¿Entonces puede Bisbal prescindir del chaleco antibalas, la protección policial y el guardaespaldas veinticuatro horas?

  Sin embargo añade: "Ayer estuve toda la noche rodeado de almerienses y se me calentó la boca". Eso lo explica todo. Nunca he pasado una noche rodeado de almerienses, pero comprendo el trastorno que eso puede causar en cualquier ciudadano pacífico y de orden, sobre todo si son de Tíjola y amantes del Cabo de Gata.

  Pero el edil no se despide sin reñirnos: "A los oportunistas que no saben leer una ironía en labios ajenos les recomendaría unas vacaciones". Ojalá pudiera tomarme vacaciones. Pero la triste verdad es que yo no sé leer los labios y si es una ironía y carece de emoticono, menos, por lo que me considero un oportunista incapaz. Pero cuidado. Dice que todo era una ironía y no una broma, y como irónico titulado por la Universidad Autónoma del Chascarrillo, puedo afirmar que ironía es un recurso que consiste en decir una cosa cuando lo que se quiere decir es lo contrario. ¡O sea, que Vila adora a Bisbal!

  Quizá sea injusto mezclar a dos personajes y comentarios tan distintos, pero ambos vienen al pelo de mis propósitos que no son primordialmente hacer leña del árbol parlante. En el caso de Manjón tan desafortunada frase sale de las tripas. Si se hiciera una lista de las doscientas personalidades públicas más relevantes una sería ella. Sorprende su "amateurismo" en el uso de las redes sociales. Que no entienda la trascendencia de todo lo que en ellas se escribe. Que no tenga, ya no un experto, sino un amigo que le filtre la información. ¿Hubiera dicho lo mismo Manjón en un auditorio con trescientas personas? Creo que no. En el caso del concejal no puedo ser tan benevolente, pero le aplico la reflexión. 

  En el día a día decimos muchas cosas. Cada vez nuestra boca es más larga y deslenguada. Cada vez son más las barbaridades. La información de la que creemos disponer nos hace osados. 

La libertad de la que creemos disfrutar nos convierte en valientes. 
La ignorancia de nuestras responsabilidades nos vuelve temerarios. 

  Dicen los malos entrevistadores como recurso en la radio antes de hacer una pregunta: "ahora que no nos oye nadie, dígame qué pasó con...". Así parece que se sienten algunos cuando escriben en un blog o en las redes sociales, que no les oye nadie. O aún peor, que todos deben estar en su cabeza para saber qué quisieron decir en realidad, y que cuando sea conveniente olvidarán lo dicho porque todo era "una broma" o una "ironía". Craso error. Las redes sociales nos hacen creer que estamos en el patio de vecinos o aún peor, gritando en la mesa de un chiringuito, con nuestros amigotes y unas cervezas. Pero es la aldea global, no sólo nos leen nuestros acólitos, también nuestros clientes, jefes, novias, enemigos y acreedores nos escuchan. También los oportunistas sin humor o sin su humor, señor concejal. También esos. 

  Por mi parte, que ni soy personaje ni concejal, sino un tipo que escribe, puedo decir que llevo ya más de doscientos cincuenta post y cada día tengo más temor a lo que dije y aún más a lo que pueda decir.

¿De verdad escribí eso?





El humor está aquí, en alguna parte
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2 comentarios:

  1. Me ha costado leer este post. Las carcajadas no me dejaban.
    Supongo que las disculpas de este tipo de gente solo llegan para que no los quiten de donde están. No se arrepienten de lo dicho, se arrepienten de que en un momento de debilidad dijeran lo que pensaban. Creo que Bisbal debería matar a este tío cantándole siete horas de lo suyo.

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  2. Me pasa lo mismo que dices en tus últimas frases, cada día tengo más temor a lo que dije y aún más a lo que pueda decir. Por eso no suelo releer lo escrito en el pasado, porque me hago la misma pregunta que tú: ¿de verdad escribí eso? Y es que a veces ni yo me reconozco.

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