18 septiembre 2014

Quiero ser Capitán de Copa Davis

  ¿Querer es poder? Por supuesto que no. Pero querer es querer, de la misma manera que fútbol es fútbol, y a veces es más importante querer que poder. Yo quiero ser Capitán de Copa Davis. Este deseo tan loco como querer quedar con rubias afincadas en Valencia no es de ahora. Poniéndome un poquito melodramático, podría decir que mientras otros niños fantaseaban con ser astronautas, futbolistas o parásito, mi más íntimo deseo era ser Capitán de Copa Davis.

  Desde siempre he pensado que pese a no haber ganado ni un torneo de urbanización, tengo cualidades para el cargo. Cada semana me repaso el ranking de la ATP. Creo que puedo recitar los treinta primeros puestos de memoria, además de hacer un seguimiento especial al tenista francés Adrian Mannarino. Mannarino me cautivó desde que se plantó en una pista de tenis, despeinado como si viniera de fiesta y vestido con cada prenda de una marca (como hizo notar con malicia Tomás Carbonell en Teledeporte).

  Quizá mi sueño surgió viendo a Manolo Santana en su época de capitán. La seducción de cómo solícito abría los refrescos a los tenistas. Como les daba una palmadita en las rodillas o les acercaba la toalla. Cómo daba un par de palmaditas cuando su "pupilo" fallaba una derecha clara o cómo levantaba los puñitos después de un ace. —Vamos, vamos. Seguimos así. Trata de jugar profundo. A la que puedas subes a la red—. Siempre "a la que puedas", pues los que estamos en el mundillo jamás diremos "cuando puedas". Decir jugar "tenis" como el gran Andrés Gimeno o "al tenis" es opcional.

  Puedo ser insensato pero nunca inoportuno. Precisamente hoy ha declarado el Capitán de Copa Davis de España, Carlos ("Charly") Moyá que deja el cargo. Tiene tres niños y no quiere viajar. (Aprovecho para decir que soy soltero, sin hijos). Moyá declara en la entrevista que hoy publica El País, que se fue a Nueva York en el Open USA para convencer a los jugadores del top 100 para jugar en la eliminatoria de la Davis contra Brasil, pero que solo dos (Granollers, y Bautista) aceptaron. A mí también me ha pasado y aún peor, intentar convencer a 10 y que 11 me digan que no, otra cualidad más que aporto al cargo.

  Se perfila como capitán, Juan Carlos Ferrero (mosquito) que ya se postuló cuando era capitán Alex Corretja. ¡Que feo estuvo eso! No me cae bien Ferrero. Me gusta Nadal, pero me crispa el agobiado Ferrer. Me caen bien los chulos Verdasco y Gulbis. Me haría gay por Feliciano López, pero no me gustan las maneras tabernarias de Almagro. Animo a Murray y Del Potro, pero siempre me alegro de las derrotas de Dimitrov y Raonic. Con Isner aún no he decidido qué hacer. Ora lo animo ora le abucheo. Era muy de Monfils, pero ya es hora de que juegue con una camiseta con mangas y gane algo.

  Toda esta parrafada anterior es sólo una simpática demostración de que soy un alumno aventajado de Nacho Calvo y Arseni Pérez (Piticlín), nunca suficientemente alabados. En resumen: ya sé que para España no. ¿Pero no hay entre los 194 países del mundo (195 con la oprimida Catalonia) uno en el que el tenis sea incipiente, que me quiera contratar a cambio del viaje y la comida? Quizá alguno haya.

¿No dicen que siempre hay un roto para un descosido?¿No dicen que querer es poder? 
Razón aquí.


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