14 octubre 2014

Comparte este post con diez amigos y la suerte te será propicia

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  No es broma. Si lo compartes con diez amigos, diez indiferentes, diez enemigos y seis personas que ni fu ni fa, siete indeseables, y dos amigos de los de tomar cañas pero no contar confidencias, o cinco amigos de los de verdad y un soso y cuatro de relleno; en menos de veinticuatro horas tendrás buenas noticias.

  ¿No me creen? ¿Monsergas? ¿Patrañas? ¿Supersticiones de economista neoliberal? Permítanme que les cuente mis experiencias y luego juzguen por su cuenta, porque como dice semánticamente mal el periodista deportivo de la Ser, José Ramón de la Morena ,"tu cerebro te lo alimentas tú".

  Yo era uno de esos que siempre juega en el bando de los escépticos. Si alguien dice que hay solución, yo lo pongo en duda. Si dicen que la granada aumenta en los cuarentones el nivel de testosterona, me sonrío sardónico. Si un politólogo dice que Pablo Iglesias es la alternativa me pregunto quién le ha invitado a la Sexta tantas veces. Pero si otro politólogo denuncia que Iglesias quiere hacer de España Venezuela, les menciono a "la casta". Si dicen que fumar es malo me acuerdo de Santiago Carrillo. Si me mencionan al Reiki, no digo nada, la carcajada me lo impide.

No es espíritu de contradicción sino eterna duda. Nada me apaña.

  Entenderán que con estas premisas neuronales, que sin duda se explica por los escasos meses de lactancia que disfruté, ciertas burlas en el colegio que sufrí y una determinada y azarosa combinación de proteínas en mi cerebro, cada vez que alguien me manda, normalmente mediante el diabólico Facebook, alguna cadena de la suerte, la borro airado, cuando no furioso. ¿Quién se creen que soy? ¿Acaso mis proteínas y la Universidad de Alicante han hecho que parezca más ignorante de lo que en realidad soy? ¿Qué tipo de personas son esas que creen que porque manden un whatsapp van a recibir dinero, lograrán llegar al corazón del amor de su vida o se curarán el reúma? ¿De verdad se lo creen o es que todo hay que hacerlo en esta vida por si cuela?

  Hasta ahora conocía a personas que tomaba por sensatas que lo hacían. Me mandaban la frase de marras con un amanecer de fondo, o los más melancólicos una puesta de sol, a veces un campo cuajado de florecillas. Hace unos días me mandaron un Buda. Un Buda gordo y sonriente. Como alguien comentó acertadamente, basta hacer una comparativa entre un Cristo, habitualmente entre lo vigoréxico y lo anoréxico y un Buda, para decantarse, si elegir entre los dos fuera una obligación imperativa, por el Señor Gordo Divino. Más sabio y más viejo.

 El primero  moró entre los hombres hace unos 2014 años y vivió treinta y tres años de los que sólo cotizó los tres últimos (se sospecha que trabajó en negro muchos años como carpintero). En cambio, Sidarta Gautama alias Buda, le precedió casi quinientos años antes y curró bastante más.  Se  dedicó a  viajar y enseñar durante más de cuarenta y cinco años (nunca los nirvanas se han entregado a precio de saldo). Si les parece poca la diferencia, la cronológica, no la laboral, piensen que es más o menos la diferencia temporal que separa a Justin Bieber de Cristobal Colón.

  Sea por esa razón, por solidaridad entre michelines, por un cambio en el equilibrio de las proteínas o cualquier otro portento que sólo podría descubrir un médico forense, el caso es que le di a la tecla de compartir, no sin antes llenar mis mejillas de rubor adolescente y dar mil excusas a los compartidos. "Dicen que todas las veces que compartimos este Buda sonriente recibimos dinero o una buena noticia". ¡Y funcionó!

  Por supuesto no funcionó tanto como para recibir dinero, que lo necesitaba más que la buena noticia, pero el caso es que algo bueno sucedió y el escéptico tuvo que guardarse su espada de descreído. Me pregunto si hubiera compartido todo lo que debería ahora tendría una tarjeta black como la de Bankia o amigos para jugar al pádel. Quién sabe. Pero he descubierto más. Mis post tienen esa cualidad. ¿Qué finalidad tienen si no? Desde luego no informar y menos formar. Si, siguiendo la tesis de que todo es para algo el algo de mi blog es que compartir sus post trae la fortuna a los lectores.

  Comparte este post y tendrás suerte, lector. Salud, suerte y amor a mansalva. Abandona el petulante escepticismo y dale a compartir. Jesse James Casaus  (El Coleta Bis) de Arizona compartió quince post de El Señor Gordo y ha ganado contra todo pronóstico y sentido común, la elecciones a sheriff del condado de Sandoval. Comparte. Comparte. Y si por casualidad la suerte no te llegara a ti y sí a mí, no te preocupes. Prometo tener un detalle contigo. ¿Qué tal un Buda?



El humor está aquí, en alguna parte
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2 comentarios:

  1. Por supuesto que lo voy a compartir. Ya contaré qué es lo que he recibido.

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  2. Muchas gracias. Estoy deseando saber si tengo poderes para poder darle el rendimiento económico que se merecen. Un saludo.

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