02 octubre 2014

Con el cine en los talones

  Roger Thornill (Cary Grant) es confundido con un agente secreto llamado George Kaplan. Alguien trata a toda costa de matarlo porque cree que es George Kaplan, de modo que la única manera de salir con vida es encontrar al verdadero Kaplan; y todo ello mientras huye de la policía, quien le busca por haber cometido un asesinato en las Naciones Unidas. Kaplan le cita en mitad de una carretera desierta, pero no comparece. En su lugar una avioneta fumigadora trata de asesinarle. Consigue volver a la ciudad y en el hotel en donde se alojaba Kaplan encuentra a la hermosa mujer que le tendió la trampa, la señorita Kendall (Eve Marie Saint).

  Thornill logra entrar en la habitación de la chica y le dice: "Apuesto a que podrías mandar a un hombre a la muerte casi sin proponértelo, conque deja de proponértelo". Ella le recomienda que se dé una ducha fría, "que tonifica los nervios". Thornill entra en el baño y finge darse una ducha, canta el tema central de "Cantando sobre la lluvia" . Kendall se marcha a reunirse con su novio, el malvado Van Damme (James Mason). Thornill los sigue porque Kendall anotó la dirección en una libreta y la huella de la escritura quedó marcada en la hoja inferior. Thornill raya la hoja y descubre la dirección de la casa de subastas en donde están Kendall, Van Damme y su fiel secuaz, Leonard (Martin Landau).

  Jeff Lebowski/El Nota/The Dude/ (Jeff Bridges) sufre una agresión. Una agresión "que no puede ser pasada por alto", como le dice Walter (John Goodman). Alguien orina en su alfombra y la alfombra, en la casa, "daba ambiente". En su peripecia para buscar una justa indemnización llega a la mansión del millonario productor de porno Jackie Treehorn. En un momento dado, alguien llama por teléfono y Treehorn anota algo en un bloc y por un instante se ausenta. El Nota, que ha visto "Con la muerte en los talones" (North by Northwest), igual que Thornill había visto "Cantando bajo la lluvia" (Singing in The Rain), también raya con el lápiz el blog buscando resaltar el surco de lo escrito. Y lo logra. No es una dirección, es el dibujo de un gigantesco pene. Ya no estamos en los sesenta sino en los noventa. La música del fracasado grupo tecno Autobahn no merece recuerdo alguno.





  Todo lo contrario que Enrico Caruso, quien muchas décadas antes grabó "Mi par D´uir ancora", un aria de la ópera "Los pescadores de Perlas" de Bizet, tema que escucha en la ópera Chris (Jonathan Rhys) en Match Point (2005) de Woody Allen. Ese aria le persigue durante toda la película como una letanía de los remordimientos, acompaña a sus fantasmas como antes lo hacía con su deseo. Un villano puede resultar impune, pero al final los pecados acaban alcanzándole (o no). Todo no sólo depende de la suerte, ni siquiera de una firme voluntad, como acaba descubriendo Michael Corleone (Al Pacino) poco después de escuchar Cavalleria Rusticana de Mascagni.

Ya lo dice Michael. Creía que estaba fuera y me han metido dentro. A los mafiosos "reales" de "Los Soprano" les encanta cuando Big Pussy imita a los personajes de El Padrino. Saviano cuenta que también los mafiosos italianos adoran las películas sobre la mafia. A veces esa cinefilia tiene consecuencias nefastas, como cuando, imitando a los mafiosos de Pulp Fiction (1994), disparan de arriba a abajo empuñando la pistola con desgana. La pobre víctima tarda en fallecer, por fin, desangrada.

  Debemos abandonar toda esperanza. No hay tratamiento para los infectados por las películas que vimos y la música que escuchamos, aunque muchas ya no la recordemos. También los propios personajes sufren ese mal. No debe extrañar la moda del crossover y que los personajes de unas series migren a otras a zascandilear. Tampoco que la realidad cada vez imite más a la ficción. ¿No es acaso Cristobal Montoro el Señor Burns? ¿Cuando visitó Nueva York no corrió al escaparate de Tiffany´s? ¿No fue a la fuente de Bethesda en Central Park porque tenía una cita? ¿No ha visto colgado a Santiago Segura en la Gran Vía?

El humor está aquí, en alguna parte
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2 comentarios:

  1. Y Alicia Sánchez Camacho es Jar Jar Binks. Y Artur Mas el príncipe malo de Shrek.

    Ya ves que continuo enganchado a tu blog. ¡No siempre vamos a estar en desacuerdo!

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    1. Te lo agradezco. Lo de Jar Jar Binks no sólo es brillante, es que además es tal cual.

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