10 octubre 2014

El Nobel "teen"

  Una de las razones por las que todo el mundo debería escribir (que no ser digno de ser leído) es que te ayuda a conocerte a ti mismo casi tanto como si tuvieras una tarjeta opaca de CajaMadrid. Si alguien me preguntara, por poner un ejemplo, mi imaginario amigo el Yanqui (el tipo pesado que pregunta por todo, desde Cataluña hasta el ébola) si me importaban los premios Nobel, diría que no.

  Pero cada octubre, a medida que los conceden, veo cómo mis dedazos buscan el teclado para escribir al respecto. Entendiendo que los ya citados dedazos no poseen autonomía, sino que dependen de un melón situado en el extremo de mi anatomía, no los culparemos. Hoy se ha conocido que se lo han concedido a Malala Yousafzai. Como la galardonada tiene sólo diecisiete años, los noruegos, como si se tratara de la fiscalía de menores, consideran que debe ir acompañada de un mayor de edad. Por esta razón han premiado también como telonero al indio Kailash Satyarthi.

  Estoy seguro que el Premio para ambos es merecido, no como otros que les sucedieron. Malala es activista de los derechos humanos y del derecho de las niñas a la educación. Desde los trece años escribe un blog en defensa de este derecho. Cobró notoriedad en 2012 cuando sufrió un atentado del TTP, vinculado a los Talibanes, del que salió milagrosamente con vida.

  Desde entonces Malala se convirtió, con toda justicia, en un símbolo de la lucha de los derechos de  las mujeres y especialmente del derecho de las niñas a la educación que los bárbaros niegan. Ha dado charlas y discursos en todo el mundo, incluida las Naciones Unidas (donde acusaron falsamente a Roger Thornill de asesinato).

  Julio Cortázar advirtió en su novela "Los Premios" sobre los efectos perversos de las dádivas y homenajes. En su novela se trataba de un sorteo ganado. En el caso de los Nobel, el efecto se debe multiplicar como las cucarachas en el aljibe de mi casa.

  Habitualmente el Nobel premia toda una trayectoria. Vemos las caras de los premiados, hombres y mujeres maduros, a menudo ancianos y ancianas con gafas de culo de vaso y aspecto despistado, como manda el cliché del sabio. Esta gente, que lo ha descubierto todo y que tienen a menudo una cátedra y secretaría,  les cuesta asimilar que ya son, nada menos que premios Nobel. El exponente supremo de los "alfa-más" de la novela 1984 de Orwell.

  Como muchos de los premiados por el Nobel son además espabilados, han advertido esta cara oculta del premio. El Nobel tiene un aroma de dulce epitafio. ¿Qué efecto puede tener entonces en una adolescente de diecisiete años? ¿Cómo no creerse una diva? ¿Quién le va a decir a la premio Nobel de la paz que escribe con errores gramaticales o que no sabe distinguir entre la moda y la mediana? ¿Se convertirá en un espectáculo pro derechos humanos? Aunque ella sea excepcional, ¿no era su lucha la de ser una mujer libre y formada que tuviera una vida normal?

Ojalá no lo aceptara. Eso sí sería premio Cum Laude.




El humor está aquí, en alguna parte
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1 comentario:

  1. Comparto tu deseo. Daría una lección monumental, sobre todo a sus galardonados predecesores Barak Obama y la Unión Europea.

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