26 noviembre 2014

Amores perros

Uno. Excalibur (La víctima inocente)

  Según el diario "La Opinión" de Zamora, Excalibur era un perro zamorano, aunque supongo que habrá algún salmantino discrepante. Residía tranquilamente en Madrid en compañía de sus dueños Teresa Romero y Javier Limón, para los que era la niña de sus ojos. Según el señor Limón, Excalibur era un perro maduro y sumanente cariñoso, tanto con niños como con ancianos.  "Manolo" un galgo leonés con el que compartía parque tiene una opinión bien diferente. Sin embargo de nada le valió ser bueno y conocer los términos plas, sit, patita... Como es bien sabido, su ama cogió ébola (enfermedad que felizmente superó) y el can fue sacrificado (perdón ejecutado) según las autoridades, por precaución, ya que existe un vector animal de la enfermedad. La muerte anunciada del perro Excalibur supuso un mojón en la historia perruna hispana y la relación de los ibéricos con los animales. Los amantes de los perros trataron de impedir, casi a riesgo de su humana salud, el sacrificio (perdón crimen) del animal (con perdón) pero sin éxito. La querella por su muerte ha sido hoy desestimada.

  Me informa una experta que la muerte de Excalibur fue un error. Era relativamente sencillo dormirlo y mantenerlo en aislamiento. Si no hubiera enfermado ahora estaría con el perro leonés. Si hubiera enfermado habría sido un valioso banco de pruebas. Un perro con ébola es un chollo para un investigador de bichos chungos.


Dos. Arthur. (Querer es poder)

  Antes de ser una celebridad fue un perro callejero. Por tanto pertenece a la categoría de perros hechos a sí mismos. Fue adoptado por el ultradeportista sueco Mikael Lindnord que participaba en una prueba cafre de deporte extremo en Ecuador, formando parte del equipo Aventura Huarirasinchi Explorer. Los suecos le dieron de comer y Arthur pensó que era menos malo ser parte de un equipo viejuno de deporte extremo que buscar en las sobras de la basura. Así que les acompañó cuatrocientos kilómetros. Los suecos conmovidos por su amor al deporte extenuante lo han adoptado, llevado a su rubio país, donde nadie tira de la cadena más tarde de las diez de la noche, bajo pena Ikea (te desmontan en vez de montarte). En cuanto pase la cuarentena y el curso de sueco, será presentado a la reina y nombrado miembro del comité de los premios Nobel de Literatura.


Tres. Laika (La heroica cosmonauta soviética)

  Quizá el can real más famoso de la historia, a la misma altura que Lassie y sólo un poco menos célebre que Snoopy y Scooby Doo, dos perros norteamericanos que jamás comieron pienso real. Fue el primer mamífero terrestre en orbitar la tierra, para envidia de gatos, ratones y conejos, a bordo del Sputnik 2. Compartió el salón de la fama soviética con otros héroes de la conquista espacial como Yuri Gagarin y Valentina Teleshkova. Sin embargo, su fama tiene un reverso amargo. Recientemente se ha sabido que Laika apenas sobrevivió seis horas tras el lanzamiento del cohete un frío (suponemos ya que era un día siberiano) 3 de noviembre de 1957.


 Cuatro. Los perros de la casta

  Quizá sea ocioso preguntarse por qué Laika era una perra callejera y no uno de los canes de los miembros del politburó. Los perros de la casta también han sido privilegiados. Aznar puso de moda los cocker spaniel. Raza equívoca de apariencia dócil y corazón arisco y anarquista. Bo es el célebre perro de Obama. En muchos foros se preguntan el por qué de la predilección de los Obama por el perro de aguas portugués.  Eso abunda en el corazón inquietantemente mestizo del "inquilino de la Casa Blanca" (siempre quise utilizar esa expresión). No me creo su pretexto de las alergias. Un verdadero americano sólo tiene alergia a coger una copa de vino por el tallo. 


 Cinco. El perro que nunca tuve

  Nunca he tenido perro. Mi primer contacto serio con un perro fue a los doce con Urko, el perro de un amigo, un fiero pastor alemán que conmigo se portaba como un tutor comprensivo. Como inquilino de una casa no blanca y sí pequeña tengo prohibido por contrato los perros y los gatos, pero no las hormigas. En mi barrio los perros y sus cacas son lo que más abunda. La silueta pareja treintañera con perro es la que más se recorta en el perfil del paseo de la playa de San Juan. Será por mi can-rencia que mi portero me mira con desconfianza.

Seis. Cancerberos y Cerbero

  Cerbero no hubiera gustado ni a los animalistas. Era un perro de tres cabezas que custodiaba la entrada del Hades, imagínense el dineral en pienso. Se aseguraba de que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar; y a juzgar por los resultados lo hacía con gran eficacia. Orfeo logró dormirle. Eso demuestra que los grandes enamorados son obstinados hasta la heroicidad y aburridos hasta el bostezo. Nada que ver con los cancerberos. ¿Quién fue el genio que en una sórdida cabina de radio o redacción ideó el término? ¿Cuantos carajillos llevaba en su cuerpo para calentarse tras una tarde de lluvia, viento y patadas en la espinilla? Esnaola, SuperPaco, Arconada, El pulpo Marí, Dasayev, Zamora, Ramallets... ¿Casillas tratado como un perro? No exageremos.

 ¡Guau!



El humor está aquí, en alguna parte
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5 comentarios:

  1. Dile a tu amiga la experta, que si tan experta es, debería saber que en España no existen centros adecuados para tal aislamiento. Al perro no lo sacrificó un cualquiera, sino una persona con conocimientos de enfermedades infecciosas y animales, tal como él mismo explicó días después. Miles de animales son sacrificados diariamente SIN RAZÓN en perreras y no hay ruido. Se sacrifica a uno porque pudiera ser un peligro, y se lía la marimorena. Si hubiera mil muertos en Madrid y alrededores por ébola ya no dirían tanto. O lo que les importa en África la vida de un perro cuando ellos mueren minuto a minuto. El primer mundo está enfermo.

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    1. Parece ser que era relativamente sencillo. El Carlos III estaba en aislamiento. Al parecer era sencillo dormir al perro, ponerlo en una sala de ese hospital. Además en caso de contagio del animal hubiera sido una gran oportunidad. Las universidades españolas y hospitales están perfectamente preparados como ha quedado demostrado. Eso me cuentan.

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    2. Tampoco existian centros de aislamiento eficaces para personas ni enfermeros cualificados (como se ha podido demostrar) para tratar dicha enfermedad pero bien que nos mandaron un enfermo repletito de virus.

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  2. Y a usted... ¿qué le parece "el trato a los animales" que les da esta sociedad urbanizada y tecnificada. Es más, ¿usted tiene en alguna consideración a los animales? ¿Cree usted que son "cosas", o seres vivos con sentimientos, con intereses propios y por tanto con derechos que reclamar, estén o no reconocidos? Cierto que ellos no tienen la capacidad para reclamarlos, como no la tienen tampoco los sordo-mudos, por poner un ejemplo, pero por suerte hay personas que empatizan con ellos y luchan para que no sufran. Tal vez no lo entienda, pero por lo menos, no estorbe.

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