02 diciembre 2014

Laicismo por la pasta

  El diario deportivo Marca informaba la pasada semana de una misteriosa desaparición. Se trata de una cruz. No es una cruz de oro y diamantes. No es otro objeto robado en la Catedral de Santiago ni la cruz con la que el ministro del Interior español condecora a las vírgenes (en referencia a la madre de Jesús, no a doncellas). No se trata de mi cruz, aunque bien pudiera desaparecer, porque bastante cruz tiene ya mi madre conmigo. Era la cruz de la corona del escudo del Real Madrid C.F.

  La cruz ha desaparecido. Hasta ahora estaba en la cima del escudo, modesta, casi más equis que cruz. Pero por los misterios del diseño, la corona, conforme llega a la cima ya no se adorna, sino que vuelve a bajar como si no pasara nada. Como está arriba del todo, allí en lo alto del escudo, quizá se la llevó el viento. Pero las circunstancias del escudo circuncidado o con el cuerno afeitado, arrojan otra luz. 

  El escudo madridista genéticamente modificado se mostró hace unos días en el acto de presentación de un "resort" de lujo que "la entidad blanca" (siempre quise utilizar esa expresión) presentó en los Emiratos Arabes Unidos. De acuerdo con Marca la inversión asciende a mil millones de euros (milloncejo arriba o abajo). El complejo contará con un parque temático dedicado a las hazañas blancas, un museo, hoteles de lujo... Supone un primer paso dentro del proceso de "globalización" del club.

  Según la deliciosa crónica del diario Marca, el Real Madrid para la presentación del nuevo negocio había "cuidado todos los detalles". Por eso los madridistas habían decidido "prescindir" de la cruz para evitar "cualquier tipo de confusión o malas interpretaciones". Continúa la crónica informando que la mayoría de la población de los Emiratos Arabes Unidos "profesan religión musulmana". Quizá no todos los lectores de Marca leen "Le Monde Diplomatique", pero quizá la aclaración era ociosa. Se ve que el periodista, como el Real Madrid, quiere "cuidar todos los detalles".

  De modo que quitamos la cruz porque no queremos arriesgar a que los inversores musulmanes ante su presencia padezcan el mismo síndrome que aquejaba a Drácula en presencia del ajo. ¿Una claudicación en nuestros sacrosantos símbolos? ¡No, por cierto! 

  Aclara el diario que la cruz no formaba parte del escudo original de la entidad, sino que fue una concesión del rey Alfonso XIII. ¿Vamos a tener siempre que cargar con los regalos del abuelo? ¿Y si en lugar de la cruz nos hubiera concedido un motocarro, todavía debería adornar nuestro escudo? Para el diario no hay discusión. Ni para ellos ni para nadie. 

  Me pregunto qué hubiera pasado si se hubiese sometido a consulta entre los socios el despido por causas objetivas de la cruz del escudo. Me imagino los encendidos debates entre partidarios y detractores.  Imagino los eruditos argumentos de escritores, cronistas y expertos en heráldica contra economistas armados de gráficas.

  En España, un país que se define constitucionalmente como no confesional, todavía los ministros juran delante de un crucifijo o de la Biblia. Los colegios católicos reciben cantidades importantes de dinero. Los ejércitos tienen su cura castrense y existen aún funerales católicos de Estado. Todas estas manifestaciones católicas en ámbitos civiles han sido criticadas por sectores que abogan por la separación de lo confesional y lo público. Pero sin duda en esos casos "no hay lugar a malos entendidos". Podemos afirmar que en esos casos aquellos que se pueden sentir afectados no van a hacer una inversión de mil millones de dólares. 

  Hay que aceptar que es parte de la naturaleza de este país. Lo que no consiguen decenios de discusiones y argumentos, lo logra en un santiamén un diseñador gráfico, un club de fútbol y un jugoso contrato en el Golfo Pérsico. A fin de cuentas, muchos de nosotros venimos de conversos, y conversos seguiremos, a lo que sea menester, dinero mediante.

  Según el redactor de la noticia, este acuerdo marcará "un antes y un después en el club blanco". Cuando se tiene a Ronaldo, a Bale y a Benzema ¿quién necesita la cruz para conquistar a los infieles?




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CAMISETAS

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