15 enero 2015

¿Derecho a la blasfemia?

  Definía de este modo Joaquín Sabina a cierta mujer a la que tardó en olvidar 19 días y 500 noches: "siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta". Un día de estos, muy pronto, me referiré a lo de la falda, pero por ahora quedémonos con lo de la lengua. Muchos españoles tenemos ciertamente la lengua muy larga, y no parece que sea de ahora.

  En muchas iglesias de Aragón (y supongo que en muchos otros lugares) inscripciones centenarias llaman a los feligreses a no blasfemar. Por ejemplo, en los muros del ayuntamiento de Sos  del Rey Católico (Zaragoza) se puede leer la siguiente inscripción (foto a la izquierda). En los muros de cierta iglesia de Uncastillo (Zaragoza), uno de los pueblos más bonitos de España, está inscrita la siguiente frase sacada del Eclesiastés: "La maldición de la madre, destruye de raíz hijos y casa". Aún así, será la naturaleza conversa de los españoles o su fobia contra las normas, que todavía seguimos cagándonos en Dios cuando se nos cae un plato al suelo, sin que eso sea incompatible con la pertenencia a una cofradía de Semana Santa.

  En eso somos muy diferentes a los anglosajones, muchos de los cuales prefieren decir "oh my gosh", por no decir en vano God (Dios) o lo escriben con siglas OMG. ¿Se imaginan el acrónimo español de "me cago en Dios? MCD. Dudo que alcance fortuna, aunque si lo hace, recuerden que yo fui el primero en usarlo.

  Vaya por delante (o por en medio del post) que no estoy tan convencido de que los crímenes de la semana pasada en París tengan tanto que ver con la libertad de expresión. Las caricaturas desde luego irritaron a los fanáticos, pero los fanáticos por definición son irritables. Los dibujos de Charlie Hebdo podían ser blasfemos, pero para ellos todos nosotros, como infieles, somos blasfemos con patas. ¿Qué blasfemia había cometido el taxista y cooperante británico Alan Henning, asesinado el pasado diciembre? ¿Qué blasfemias habían cometido tantas personas asesinadas por estos fanáticos durante los últimos años? Ninguna, por supuesto.

  Sin embargo el asunto de la blasfemia es interesante en sí mismo. Como recuerda la profesora Ana Valero, el Consejo de Europa en el año 2007 estableció una distinción entre blasfemia, insultos a la religión y discurso del odio hacia las personas. La blasfemia estaría amparada por la libertad de expresión, no así sucedería siempre con las segundas y nunca con las terceras mencionadas. En España todavía se contempla el delito de escarnio de los sentimientos religiosos en el Código Penal, si bien reside en forma de nosferatu, que de vez en cuando revive en forma zombie, como lo pudo sufrir Javier Krahe.

  La blasfemia básicamente supone quebrantar un tabú de tipo religioso que los no creyentes, en rigor, no tienen la obligación de respetar. Muchas veces incluso no tienen la obligación o la posibilidad de conocer. No descalzarse en ciertos lugares, tocar o no tocar ciertos elementos religiosos, mirarlos o no mirarlos o comparar con confeti (como hice yo en mi condición de ocasional gañán) las banderas de plegaria budistas, también puede ser blasfemo.

  Muchos pensamos que los sentimientos religiosos pueden ser muy dignos de respeto, pero las iglesias, los dogmas y sus historias y leyendas, también "muy dignas" de crítica, en favor de una espiritualidad diferente o incluso de ninguna en absoluto. A mi amigo Ximo Tur, le gusta recordar que la Virgen, de ser ciertas las leyendas bíblicas de la ascensión, está todavía muy cercana, visible a ojo de telescopio.

  Las abuelas,en general sabias, nos recordarían: "todo eso está muy bien, ¿pero qué necesidad hay de faltar?". De eso se trata también, más allá de los derechos. Es posible, que a veces convenga provocar para mover el agua podrida del estanque para que fluya. Es también posible que muchos se sientan perennemente ofendidos.

Pero hablar o callar siempre será, en nuestra condición de animales parlantes,
una de las decisiones más importantes. ¿He dicho?


Santa María de MassMedia. Manuel León.

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3 comentarios:

  1. El telescopio para ver a la Virgen ascendiendo debe ser de los potentes.

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  2. si te pones a ello no creo que te cueste mucho diferenciar los conceptos "blasfemia" e "infiel". Con un simple diccionario seguro que basta.

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    1. Explícamelo tú, que creo que lo tienes muy claro. Gracias por tu comentario y aguardo la respuesta.

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