26 enero 2015

¿Himnos gloriosos o himnos pachangueros?

  Ya les advertimos tiempo atrás en este blog, un blog que algún día será un martirio para los estudiantes en el examen de selectividad, que muchos no descansarán hasta no hallar que Pablo Iglesias es Lucifer, Monedero Stalin e Iñigo Errejón, Milhouse. No sé a qué viene tanto empeño. Yo, que posiblemente los acabaré votando, no los trago. 

  Lo último que los rebuscadores en los contenedores de los desprecios de la hemeroteca han encontrado, es un artículo de Iglesias en el que tildaba (me encanta esta relamida expresión) de pachanguero el himno español. Por supuesto, los rebuscadores se han puesto infantilmente excitados con tamaña revelación. Pero dejemos por hoy a los políticos, a los rebuscadores, a los periodistas y los poderosos con sus asuntos y centrémonos en lo importante.

A) Qué significa pachanguero.
B) ¿Es el himno de España pachanguero?

 Una aproximación melómana.

  Decimos que la música es pachanguera cuando es fácil, alegre y pegadiza que se utiliza en las fiestas. Podemos añadir que también lo característico de lo pachanguero es que se tenga un tono estridente y un ritmo machacón, con recuerdos folklóricos. España tiene una relación bipolar con la música, que otro día abordaremos. Decir por tanto que el himno español es pachanguero sería redundante, puesto que no hay nada que guste más al temperamento nacional que la fiesta, lo alegre y lo fácil. 

  ¿Pero es realmente pachanguero? Su origen militar no precisamente invita a elaborar gin-tonics, sino más bien a pasar a cuchillo a algunos enemigos. La Marcha de Granaderos, como también es conocido el himno, lideró el playlist oficial durante el reinado de Isabel II, pero documentalmente se sabe de su existencia al menos desde 1761. Sin embargo su genealogía podría ser más antigua e insospechada. Como ya puso de relieve Eduardo Paniagua, el origen del himno estaría en una composición mozárabe atribuida al místico y filósofo andalusí, Avempace.

  Supongo que para algunos será molesto. Recojo un comentario de una de las biblias de la testosterona casposa nacional. "¿El himno de España árabe? Buen intento moruno... (sic)"

  Independientemente del origen, una de las grandes virtudes, como ya señaló en su momento Javier Marías, más allá de sus bondades musicales, es su carencia de letra. Suprimida la letra franquista elaborada por José María Pemán, los españoles hicieron virtud de su costumbre de procrastinar. Es cierto que los acordes del himno no invitan a cantar exacerbado a las mujeres y el vino nacional (como hace el himno alemán), o a los bosques y los campos (como el hermoso himno ruso). 

  El himno español más bien evoca un vaga resaca tras una noche agitada e improductiva y nos invita a apurar el paso, no sea que se se nos pase el arroz. 



Camina español, ya sé que duele la cabeza.

Larga fue la noche, malos los combinados.

Bellos son nuestros ríos y mesetas (supongo)

y altas la montañas y arroyos (es de suponer)

Desde la butifarra a la fabada,

grandes son tus alimentos

Nunca jamás acabada

Todos cantamos satisfechos.




Sí, a veces es mejor no tener, pero rara vez es  preferible, no saber.

El humor está aquí, en alguna parte
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