05 enero 2015

El regreso de los falsos negros

  Melchor, Gaspar y el rey negro, Baltasar.

  Baltasar, el rey negro, es el favorito de los niños (aunque yo como niño raro prefería a Melchor). El rey negro además, por lo general está encarnado en las cabalgatas por un señor blanco, (normalmente el director de un centro comercial o de un banco) convenientemente embadurnado de hollín o de un maquillaje equivalente. Nuestro rey negro es casi siempre un falso negro.

  Los debates de los demás no necesariamente deben ser los nuestros, pero antes de entrar en nuestro propio berenjenal y examinar por qué en España el rey negro de nuestras cabalgatas no suele estar encarnado por un señor (o señora) de piel negra, conviene echar un vistazo al lío que se monta en Holanda. El 5 de diciembre se celebra la festividad de San Nicolás. Este santo varón trae regalos a los niños. Como es un trabajo arduo necesita el concurso de un colaborador negro, "Pedrito". Un sirviente que redimido de sus pecados ahora trabajaría a tiempo parcial para la ETT del santo. Muchos holandeses se disfrazan de Pedrito durante esa fecha y se tiznan la cara.

Para muchos "Pedrito" es una manifestación racista y un residuo colonial.

  Sin duda la experiencia española con la negritud es diferente de la de otros países europeos. Recuerdo haber asistido en Londres a una exposición que conmemoraba los 500 años de presencia negra en el Reino Unido. También recuerdo haber asistido, durante el transcurso de una fiesta a un bochornoso diálogo de un negro británico con un español. Interrogado sobre su nacionalidad, el chico respondió que era inglés. El español, condescendiente, quiso saber más. Inglés, vale pero ¿de dónde? ¿Tus padres de dónde son? Mi compatriota no acabó de creerse la decepcionante respuesta de que el inglés tenía padres y abuelos aburridamente ingleses.

   Para los españoles el "Otro", con mayúsculas, es el moro, en sentido amplio y a menudo equivocado. El moro es el extranjero amenazante, no el negro. Esta definición en el imaginario español es un pastiche que aglutina vagamente a norteamericanos, árabes y otros que se les parecen. He visto llamar moro a un cristiano argelino y a una persa. El negro hasta hace poco era relativamente desconocido, simpático y exótico. El negro por supuesto también está sometido al cliché neocolonial. Basta con ver las notas de la Policía Nacional sobre "la fuerza extraordinaria de los asaltantes de la valla de Melilla" ¿Acaso la policía solo recluta sietemesinos? No parece.

  Al contrario que "Pedrito", Baltasar es un Rey de oriente, mago y portador de mirra. En España nadie quiere convertir a Baltasar en rubio o asiático, pero ¿por qué no debe ser encarnado por un negro? ¿No refleja una concepción racista ver al negro como alguien de cara tiznada? ¿No sería ridículo que un negro/a encarnara a Melchor y para ello se embadurnara la cara de blanco? Mi opinión es que sí. Que deberíamos liberar las cabalgatas de los falsos negros. Ganaríamos en respeto, en verosimilitud teatral y nos libraríamos del concejal de turno con ganas de figurar.

  Otros, como el insigne escritor Sir Juan Manuel de Prada, en su columna del conservador diario ABC, discrepa con esta sosegada reflexión:

  "Se han recogido decenas de miles de firmas reclamando que en la cabalgata de Reyes de Madrid desfile un negro de verdad encarnando al rey Baltasar, en lugar de un concejal embetunado. Este prurito verosimilista de los firmantes es perfidia y ganas de tocar los cojones, muy rebozaditas de farfolla filantrópica".

  No tengo palabras para rebatir este texto tan bien argumentado. Solo diré que me gusta la palabra farfolla. Debe tener razón Paul Preston cuando dice que en España quien discrepa se le considera un enemigo.

  Pero prefiero volver la cara a las miserias ajenas, en este caso a Holanda y sus conflictos. Como al padre de Austin Powers, tampoco tengo simpatías neerlandesas. La policía detuvo este año a 90 personas en Holanda que se manifestaban a favor y en contra de "Pedrito". Como el conflicto fue en Gouda es de suponer que varios quesos resultaron dañados de modo irreparable. Nunca está de más recordar que en todos sitios cuecen habas. Hace que las nuestras se coman mejor.

  La representación de la realidad sin duda explica cómo la vemos. Eso no significa que confundamos con lo representado. Por tener la sensibilidad de que quien encarne a Baltasar sea realmente de color, no vamos a solucionar la tragedia de Melilla. Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero. Además, es sumamente palurdo. No creo que los niños que vayan a la cabalgata comulguen con esa rueda de molino. Algunos de ellos serán negros y todos habrán estado más familiarizados con negros, asiáticos, escandinavos, mulatos, zambos, morenos o verde oliva de lo que nosotros lo estuvimos a su edad.

  Que los Reyes Magos de Oriente les traigan muchos regalos,
y que entre ellos no falte ni la curiosidad ni el respeto.


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