14 febrero 2015

Clásicos de cine, con amor

 ¿Han visto las fotos de la fiesta de Cristiano Ronaldo? ¿Han seguido los detalles? ¿Han escuchado la música de este tal Kevin Roldán contratado por 25.000 euros? ¿Tienen ustedes el dinero de Cristiano Ronaldo y contratan a Kevin Roldán por 25.000 euros? ¿Soportan sus oídos el reguetón? ¿Preguntas retóricas? ¿Mal de muchos consuelo de tontos? No, simplemente hay cosas que no se pueden comprar con dinero, y aunque uno sea un pelagatos donde no tenga donde caerse muerto, es un patrimonio que no te pueden quitar (como la dignidad) y que otros nunca podrán comprar. 

 Y me refiero a la música. Y al cine. 


  Y al matrimonio de la música y el cine. Ya sé que no soy nada original al decir que las películas han popularizado la música clásica o culta y convertido a muchos compositores en músicos de cine. Los cineastas vieron pronto que el filón y la sintonía (¿aprecian el juego de palabras?) es tan grande que parece que Wagner, Mozart o Handel estuvieran pensando en las películas al componerlas.

  Dicen los gurús de los blogs que hacer listas es siempre un éxito. La gente adora las listas, al parecer. Las listas, las recomendaciones de los sabiondos, la música, el cine, el sexo y las croquetas de mamá. Ya hablaremos en otro momento de estos dos últimos ítems, y dediquémonos a la lista de cine y música clásica. Aquí les dejo mi lista. Si ven que falta algo o que se nos olvidaron las aceitunas, no duden en señalarlo.

  Los criterios que he seguido han sido únicamente dos. El primero es que la presencia del tema musical sea capital en el filme. El segundo mi santísima voluntad.




  • Barry Lyndon/Sarabande de Handel. La presencia de este tema de Handel es omnipresente en el filme. Otro personaje protagonista, el leit motiv de la toda la película. Kubrick siempre pensó que era su película más perfecta y personal, aunque el público la acogió con bostezos. Pero es más rica de lo que parece. También en música. Que Handel no oculte a Franz Schubert (Trío de piano opus 100).

  • Memorias de Africa/Concierto clarinete Adagio Mozart. ¡A los monos también le gusta Mozart! ¡Y eso que nunca lo habían oído! Claro que sí Fitz Hutton. Iba a decir que los monos son más listos que los jugadores de fútbol, pero sería un ataque gratuito contra la fauna. Por cierto que el verdadero héroe de los personajes reales de la película (tanto en la ficción como en la realidad) siempre fue Bros. 

  • Melancholia/Tristan e Isolda. Obertura. Wagner. ¿La tierra se acaba y nosotros pensamos en el amor? Algo parecido le dijo Rick a Ilsa. Es fácil de comprender los problemas de dos pequeños seres que no importan en este loco mundo. Seguramente solo a un loco como Lars Von Trier se le ocurriría hacer este tipo de película e incluir esta música que te perseguirá durante meses. ¿Meses? ¡Años!

  • Excalibur/ Muerte y funeral de Sigfrido. Wagner. Es mucha la música clásica que se utiliza en esta bella y rara película. Se consume en las sobremesas de las televisiones generalistas, pero es bella, opresiva, melancólica. Es decir, nada que pueda apreciar un psicoterapeuta. El final debía ser apoteótico. Y lo es. Muere el rey pero la dama del lago custodia la espada.

  • El Padrino III/Cavalería rusticana. Pietro Mascagni. Unos pastelitos en mal estado y quizá el grito de dolor sin sonido más ruidoso de la historia del cine. Parece que la ópera hubiera estado esperando todos estos años a que viniera Ford Coppola a rescatarla, igual que ahora quiere rescatar los estudios de la Ciudad de la Luz. 

  • Remando al viento/Master and Commander.   He dejado para el final mi favorito. Sin esta pieza de un autor no tan conocido fuera de las Islas Británicas, ¿qué sería de estas películas. Un jovencísimo Hugh Grant como Byron grita en la playa. Un marinero debe morir para no hundir el barco. Dejo ya dicho que quiero que se utilice en mi funeral, que tendrá lugar, según lo previsto dentro de 55 años exactamente. Byron dice, si has tenido el poder para escribir nuestro destino, ten valor para aceptarlo.

Ya han comprobado que tengo tendencia por lo solemne y lo melancólico. Volveré sobre lo mismo pronto.

¿Quieren hoy amor? Cine y música. Dos tazas.


  • Guinda final. Tocando el viento. El concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo se puede convertir en concierto de "Orange Juice". Pero cuando hay dignidad una humilde banda de pueblo puede ser la Filarmónica de Berlin. Debería ser el himno nacional.



El humor está aquí, en alguna parte
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4 comentarios:

  1. No suena mucho rato, pero la escena de los helicópteros de "Apocalypse Now" con música de Wagner es mítica.

    De acuerdo con "Barry Lyndon" pero no olvidemos que el propio Kubrick se arriesgó y triunfó al apostar por Strauss (Richard o Johann, para el caso sirven ambos) en "2001", una película de ciencia-ficción. Y luego vino "La naranja mecánica" y Beethoven.

    Saludos.

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  2. Tienes toda la razón. 2001 es imprescindible y quizá también pionero en la utilización de música clásica en el cine. Muchas gracias por tu comentario y espero que disfrutes la música propuesta.

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  3. Nunca se me ha ocurrido y puede que lo diga en broma, pero es cierto que el adagio de el Concierto de Aranjuez debería instaurarse como himno nacional y dejar de una vez esa marcha de granaderos tan poco grata.

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    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario Mulliner. Podemos hacer campaña en favor del Concierto de Aranjuez.

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