08 febrero 2015

Goyas maduros: padres de familia con hipoteca y las orejas limpias

  Ayer se celebró la entrega XXIX edición de premios Goya. Quiero hacer notar el número de ediciones especialmente. Equis, equis, palito, equis. A un año de la treintena, un hombre y una mujer ya tienen que ir sentando cabeza y tomando decisiones. Mientras uno es joven, puede permitirse hacer determinadas locuras. De hecho una persona joven formal es alguien extraordinariamente sospechosa: solo puede ser opositor a notaría o el pequeño Nicolás. 

  Mientras que uno es joven puede ser irreverente. No importa sacar los colores a los invitados, rehusar ponerse una corbata, y qué decir de una pajarita. Se puede gritar en contra de la guerra, a favor de esta u otra causa social. Se puede ser lo que en términos generales se califica, un contestatario. Pero a cierta edad no es estético y desde luego no conveniente si se quieren pagar las facturas.

  La gala de entrega de los premios Goya de anoche fue la celebración de la madurez. El ministro Wert y su multimillonaria pareja podían exhibir su sonrisa porcina en la platea sin riesgo de que fuera borrada por ninguna inconveniencia. Tan solo Almodóvar se atrevió a darle un pescozón. Pero nada grave, no necesitó si quiera betadine moral. Fueron unos pocos pellizcos de monja. El presidente de la Academia pidió la supresión del IVA del 21% para el cine con el mismo entusiasmo con que se rellena un formulario administrativo.

  Los premiados no desentonaron. Lloraron lo justo, no demasiado. Se acordaron todos de sus padres, madres, amigos, parejas e hijos a los que quieren, aman e idolatran. Todo muy razonable, familiar, demócrata-cristiano "¿Qué puñetas son estos creadores que llevan vidas de registradores de la propiedad?" claman desde sus tumbas aquellos que edificaron sus obras entre gritos, susurros y whisky.

  De acuerdo. Quizá el creador maldito enfrentando a la gente de su época, al orden establecido y a largas sesiones de alcohol y cigarrillos esté trasnochada. Ya no hace falta castigarse el hígado ni dar con los huesos en la comisaría para ser un creador. Sin embargo, algún observador podría encontrar una vida más extrema en una convención de visitadores médicos que ayer en la gala de los Goya, con la excepción de Antonio Banderas. Su magnífico discurso merece un capítulo aparte.

  Hoy he leído los periódicos conservadores, habitualmente tan agrios con el sector cinematográfico español. No  hace mucho les tachaban de ser estómagos agradecidos al servicio del Partido Socialista Obrero Español. Desgranaban entre el público las cifras de subvenciones como quien da noticia de saqueos de las catedrales. Están encantados. Chicos serios ellos (a ellas siempre les toca llorar un poco) que cogen sus premios sin decir inconveniencias.

Premios de películas atractivas, pero, y eso es lo más importante, 
para todos los públicos ideológicos.

Posdata: Ya que tenemos una monarquía que puede vestir las solemnidades y que la pagamos para realzar actos como éste, ¿qué mejor cosa tenían que hacer anoche que estar con el cine español?
¿Es que coincidió con una obra de las niñas? ¿No había ni uno disponible?

Premios Goya 2014




El humor está aquí, en alguna parte
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7 comentarios:

  1. Todos los sectores se manifiestan, exigen y gritan: Hay que dotar de más dinero a la investigación, a la sanidad, a la educación, al cine, a la industria del libro, al fomento del empleo, a la cultura en general, a las pensiones, a los subsidios de paro, a la industria naval, a la agricultura, a la pesca, a la fabricación de automóviles, a las pymes, a la vivienda, a los comedores escolares, a las residencias de ancianos, a los Centros de Día, a la Dependencia, a las Bibliotecas públicas, a las becas, a la Justicia, a las comunicaciones, a las Universidades, a los ayuntamientos, a las Comunidades autónomas, a la cooperación exterior, a la justicia universal, a los inmigrantes, a los jueces ... De acuerdo, pero ¿cómo se hace eso? ¿De dónde sacamos el dinero?

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    1. Del que hemos dado a Bankia, Cam, Fórmula Uno, Balmor, Ciudad de la luz, Terra Mítica, Iglesia Católica, Caja Castilla La Mancha. Recaudando más y creciendo.

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  2. La entrada de cine en provincias, con el anterior IVA, 8%, costaba 6 euros, más IVA, 6,48. Ahora, con el 21%, cuesta 7,26. La diferencia es tan nimia, 78 céntimos, que quien no pueda pagar 7,26 se supone que tampoco podía pagar 6.48. El IVA sobre los libros no se ha modificado, el 4%, Sin embargo, las ventas han caído más de un 50% desde 2008. Lo que viene a demostrar que no son los impuestos la causa de la pérdida de espectadores, sino la crisis. Parodiando a Clinton: «Es la crisis, estúpido». La prueba de que el IVA no influye en la asistencia a los cines, es que 2014, cuando la recesión toca fondo, ha sido el año de mayor taquilla de la historia.

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    1. El IVA influye en el consumo y además es un impuesto injusto, porque no es progresivo. Por supuesto el IVA en si mismo no determina el consumo. ¿Qué hubiera pasado este año si el IVA hubiera sido inferior en el cine? ¿Quién no te asegura que la recaudación fiscal no hubiera sido incluso la misma?

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    2. Reparto justo de la carga fiscal. No puede recaer todo en empleados, autónomos y pequeñas empresas mientras que otros pagan poco o nada.

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  3. Efectivamente, la madurez también supone no poner faltas de ortografía en un blog. Eso de "a parte" escrito separado chirria y es así como lo escriben los adolescentes y los iletrados en esos foros de los diarios digitales que también frecuentas. Todo se pega menos la belleza, decía alguien muy cercana a mí.

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    1. Gracias por tu comentario. Entre todos mejoramos el blog.

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