05 marzo 2015

Catálogo de frases odiosas

  En esta ocasión el título de esta entrada ya les da una idea de lo que se van a encontrar. El mundo se divide en dos tipos de personas, los que tienen pala y los que no, según Eastwood, es decir, a los que les importa el lenguaje y cómo se emplea y a los que no. Despotricar sobre el uso de la lengua, de ciertas frases, palabras o "palabros" que se ponen de moda, que son remilgados, cursis, falsos, redundantes, afectados, petulantes, engañosos, malsonantes o incomprensibles, viene de antiguo. 

  Quevedo, por mencionar a un escritor al que se le pueda comparar con mi talento, se quejaba así en "Cuento de Cuentos": "Mire lo que le digo, decimos todos, por oígame; pues no se parecen los ojos y las orejas. Aqueste por agora; agora por ahora. Son infintias las voces que bien pudiendo elegir, usamos lo peor. ¿Hay cosa como ver a un graduado con más barbas que textos, decir enfurecido: Voto a Dios que se lo dije de pe a pa ¿Qué es pe a pa licenciado? Y para enmendarlo dice que está erre a erre todo el día".

  Los licenciados contemporáneos de los que hablaba Quevedo, son por supuesto, los políticos, los "super-ejecutivos", técnicos de todo tipo y pelaje que parecen sabérselo todo "de pe a pa". Por sus palabrería les conoceréis, dice el salmo de los lúcidos. 

  • Hacer los deberes. Todos debemos hacer los deberes como los escolares. Los países deben "hacer sus deberes" especialmente si empiezan por Gre y acaban por Cia. Pero también se nos conmina a los ciudadanos (para que paguemos más). Mientras desde el poder hacen pellas.
  • Hoja de ruta. Cuando la escucho, sé que estoy en presencia de un político o de una criatura análoga, un pedante o un impostor. A ellos plan, proyecto u objetivo les parece poca cosa. Hasta plano o mapa es vulgar. Todo el mundo ya sabe que cuando hay una hoja de ruta, nunca se llega al destino.
  • Ponerse las pilas. Este modo particularmente ñoño de requerir a alguien o a un colectivo a que se ponga a trabajar, o activo y con atención, ha tenido particular fortuna. Detesto a los cursis, porque la experiencia me demuestra que su pulcritud encubre a un ser perverso. ¿Las pilas? ¿Es que somos un vibrador?
  • Dar con la tecla. Prima hermana de la anterior, porque después de "ponernos las pilas" tenemos que dar con la tecla. Si fuera la tecla del piano tendría un pase, de esta manera amanerada de decir acertar. Algunos, por lo visto, creen que tenemos la tecla en cierta parte, y no paran hasta que comprueban que no es así.
  • Poner encima de la mesa. Antiguamente se ponía sobre el tapete, pero ya se sabe que los juegos de cartas están en declive salvo en el Colegio de Abogados de Alicante. Hemos quitado el tapete, el mantel y hasta el café y ponemos directamente encima de la mesa, como sinónimo de plantear. Lo malo es que muchos no tienen claro lo que hay que poner, o directamente están errados. 
  • Claro que sí, evidentemente, absolutamente. Pepi, Luci y Bom y otras frases del montón que no dicen nada, que están huecas como el árbol de Machado aquél. Rectifico. Sí sirven. Sirven para pensarse lo que uno va a decir mientras uno se muestra como alguien que tiene muy claro lo que está diciendo. Conclusión: peligro, farsantes.
  • Poner en valor. ¿Donde lo ponemos? Encima de la mesa no, porque allí ya hemos puesto ya sabemos qué. No hay espacio para esta frase que entusiasma por igual a políticos, periodistas, contertulios, jefes financieros y sindicalistas. Alguien podría pensar que sería una forma elegante de decir valorar. Pero poner en valor es diferente. Los que ponen a algo en eso, sea donde sea, desean que sea una especie de revelación mariana. 


  "Evidentemente" no son los únicos, "claro que sí". Prefiero no seguir y no ser acusado de "postureo" de analfabeto funcional con ínfulas de gramático o peor aún, de intelectual fracasado. "Absolutamente".




El humor está aquí, en alguna parte
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2 comentarios:

  1. Ya que parecen interesarle todos esos latiguillos o frases hechas que se han apoderado del habla general, le sugiero que atienda (sobre todo los telediarios en la televisión) cuántas veces se usan los adjetivos "importante" y "complicado" y ninguno más. Observe que vale tanto para hablar del tiempo meteorológico, como del tráfico, las guerras, etc. Si se usan otros es porque se es un pedante.

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  2. Gracias por su comentario. Es tu tema "importante, pero tratarlo en profundidad "complicado".

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