18 marzo 2015

Huesos de santo

  Los restos de don Miguel de Cervantes, en compañía descansan (aunque con molestias de los vivos) en la cripta de la Iglesia de las Trinitarias Descalzas de Madrid. En realidad los investigadores han concluido que "es posible" que "algunos fragmentos" de los huesos que se hallan en la cripta sean de Cervantes, con lo cual podemos también concluir que aunque menos probable, es posible que no. Se cree que "puede que sí" por la evidencias históricas y arqueológicas que ya eran conocidas antes de la excavación. Por tanto quizá podemos afirmar que antes de la excavación se pensaba que los restos de Cervantes podrían estar en la cripta de las Trinitarias de Madrid, y tras el estudio, cuyo coste ha sido de 14.000 euros, podemos afirmar lo mismo que podíamos afirmar antes del estudio, que es posible que los restos de Cervantes estén en la cripta de las Trinitarias Descalzas de Madrid. Si acaso es un "casi seguro", más rotundo que el anterior "seguramente".

  La manía de no dejar descansar a los difuntos ilustres es tan antigua como la propia existencia de las tumbas de los difuntos ilustres. Dejando de lado el saqueo propiamente dicho, el examen de cuerpos enteros o a granel, huesos, momias y otros despojos, se ha justificado por su valor científico. Gracias a este vicio sabemos, entre otras muchas cosas, que Carlomagno, cuyos restos reposan (parcialmente) en la Catedral de Aquisgrán, falleció alrededor de los 65 años, una edad muy avanzada para su época, y que pese a que cuentan las crónicas que era un gran comedor de carne, era de complexión delgada, aunque probablemente atlética, y que medía alrededor de un metro ochenta y tres, exactamente mi altura, mira por donde.

  La momia de Ramsés II (1295-1186 AC), fue recibida en Francia con honores de Jefe de Estado, analizada y también sometida a un tratamiento que la preservara de su deterioro y segura destrucción. Entre otros grandes descubrimientos que causan la euforia entre los aficionados a los documentales, el estudio reveló que Ramsés era leucodérmico, es decir, no era negro, sino blanco de origen bereber y alto, alrededor de un metro ochenta de estatura (más bajito que Carlomagno y que yo) y canoso, tenía caries en el momento de su fallecimiento.

  Aunque no doy para más explicaciones, parece obvio que queda ilustrado que estos toqueteos sobre los difuntos tienen su fundamento científico. Quizá no he leído con atención, pero no acabo de saber muy bien cuál era el propósito del estudio realizado con Cervantes además de saber que probablemente era lo que ya sabíamos. ¿Un plan de marketing cervantino? ¿Y si ponemos cuarto y mitad de otro ilustre y hacemos un "pack"? ¿Qué tal El Caudillo F.F., que sin duda era más bajo que Ramsés II, Carlomagno y un servidor?

 ¿Qué aporta sobre su vida, sobre su fallecimiento o sus contemporáneos? 
¿Tiene alguna utilidad científica el cuarto y mitad de restos que 
"a lo mejor fueron de Cervantes"?

  Muchas preguntas y algunas tontas, pero más estimulantes que las aburridas respuestas de siempre. Es aburrido descubrir que las reacciones tras el no descubrimiento han sido exactamente las esperadas. El diario La Razón con extásis. El Mundo preguntándose por el dinero y los expertos como Francisco Rico, echando pestes de la investigación y clamando que lo que de verdad debe de descubrirse es la literatura de Cervantes

  En eso estoy de acuerdo. La literatura y la figura de Cervantes son lo que importa. ¿Un genio que también era un pájaro que  se quedaba con el dinero de los impuestos? ¿Viviendo de ciudad en ciudad huyendo de sus acreedores? ¿Cómo fue su vida en Argel? ¿Huía también del verdadero autor de la segunda parte del Quijote? ¿Por qué hemos topado con la Iglesia otra vez, Sancho? A todas  las respuestas, seguramente no, es decir, es improbable, pero quizá sí.



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