14 marzo 2015

El Cristo del Canalillo

  Según la Wikipedia, la Semana Santa en España se celebra con la salida en la calle de manifestaciones de fe, llamadas procesiones, habitualmente organizadas por una cofradía, en la que "desfilan" (léase procesionan) varias hermandades que portan imágenes de la pasión de Cristo o Marianas. Conecto la definición de Wikipedia con mi propia experiencia y la doy por buena. La Wikipedia sigue diciendo que en las procesiones se llevan gorros "cómicos" que son muy típicos de España. Prefiero no seguir leyendo por si dice que Poncio Pilatos fue un jugador de fútbol que militó durante las temporadas 1997-98  y 1998-99 en el Racing de Santander.

  Según la Real Academia de la Lengua Española, "canalillo" es el comienzo de la concavidad que separa los pechos de la mujer tal y como se muestra desde el escote. 

  La Wikipedia afirma que Alicante es una ciudad y municipio español, capital de la provincia homónima perteneciente a la Comunidad Valenciana. Es la undécima más poblada de España. Ciudad portuaria, dedicada principalmente a los servicios y el turismo. No dice nada de si es "cómica" o no. Yo creo que muchas veces sí, pese al carácter desconfiado y más bien desabrido de la población local.

  De acuerdo con el artículo 1 del Reglamento de la Pontificia, Real, Ilustre, Venerable (¿venerable?), y Salesiana Hermandad Sacramental de la Santa Cena de Alicante, se denomina "Dama de mantilla", —también denominada por el acervo popular, "manola"— a "aquella mujer" miembro de la P.R.I.V.S.H.S de la Santa Cena que libre y voluntariamente solicita pertenecer a la misma vistiendo traje de gala y mantilla española durante los desfiles procesionales.

  Ahora que ya tenemos los conceptos claros podemos entender cabalmente la noticia publicada en la prensa local y española esta semana. Según el diario Información de Alicante, la Semana Santa (se supone que los organizadores de las procesiones de sombreros cómicos) retirará a las damas de mantilla. El diario Información no aclara si la retirada se hará por medio de una policía religiosa "a lo saudí" o si se hará por operarios contratados especializados en otras retiradas, como las de enseres.

  Lo normal es enfocar esta noticia de dos formas. La primera, camino por el que ya me he deslizado en este post, es sacando el lado gracioso, chusco e incluso sexualmente sucio de la cuestión. El otro, sería el que podemos llamar "serio" y aludiría al machismo de la medida. Les  doy ya por reídos y por ilustrados sobre la ecuación machismo+procesiones+religiosas+tetas/machismo= x y busco un enfoque personal.

  Empezaré por decir que entiendo que la naturaleza de la prohibición no se refiere solo al canalillo. También serán "retiradas" las damas de mantilla que lleven la falda por encima de la rodilla, vestidos ceñidos,  las telas insinuantes y los labios rojos.  Por supuesto el pretexto masculino que se da para tales prohibiciones es el respeto al "evento" religioso. Similar coartada a la que dan los musulmanes para permitir el calzoncillo callejero para ellos y prescribe el velo para ellas. La realidad que se oculta en tamaña hipocresía es clara: la atracción/miedo que los hombres heterosexuales tenemos del cuerpo y belleza de las mujeres.

  Desde mi punto de vista las damas de mantilla siempre han sido extremadamente atractivas y poseedoras de una sexualidad fría y salvaje. Soy consciente que este comentario me puede situar dentro de la enojososa categoría de viejo verde,  junto con Javier Marías, Pérez-Reverte y el alcalde de Valladolid. Cuando lo decía a mis amigos me miraban con cierta extrañeza, pero agradezco que por fin la Semana Santa de Alicante me haya dado la razón. Asiduo a las procesiones alicantinas, he comprobado que durante los últimos años las faldas subían, los labios se encendían y las telas eran cada vez más insinuantes. Si a eso le añadimos el cirio que suelen portar, los tacones altos y la cara de resignada amargura por la muerte de Cristo, el desfile del orgullo gay es en mi opinión un acontecimiento para escolares en comparación con el  alto voltaje sexual de la procesión de la Virgen de las Angustias. Sin embargo, el reglamento de la Cofradía consultado nada dice de faldas y escotes, aunque si contempla que una de las obligaciones de las manolas será la de "colaborar" en la limpieza del Trono, así como objetos y enseres relacionados. ¿Limpiar pero no mostrar?

  Antes de definirme necesito más datos. Aprovecho que tengo que hacer una encuesta sobre Varoufakis con mis amigas para preguntarles sobre el canalillo (el suyo o el canalillo como concepto en general). Algunas aseguran que nunca lo tuvieron. Otras que deberían llevar la blusa anudada al cuello para ocultarlo y a todas que es un asunto que ya no les interesa (si alguna vez les interesó).

  ¿A quien entonces le interesa el canalillo, los labios rojos, las telas insinuantes, las faldas cortas y yo añado, aunque la prohibición no lo diga, las medias negras de rejilla, los collares y pendientes de perlas, la mantilla sobre los hombros desnudos? A los hombres, por supuesto. Los hombres heterosexuales que hemos sido dotados por la naturaleza para percibir el cuerpo de las mujeres como un despiece de carnicería: aquí las piernas, aquí el canalillo, aquí los labios. Una belleza que anhelamos y a la que tememos. Una belleza más fuerte que cualquier religión, más poderosa que un ejército de cofradías.  Esa es en parte, en mi opinión, la naturaleza de nuestras mezquinas venganzas y estúpidas prohibiciones.



El humor está aquí, en alguna parte
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4 comentarios:

  1. Es un tema interesante y da para mucho. Supongo que puede resumirse en el afán de prohibir y censurar todo aquello que incite al pecado. Y se considerará lo "lógico" y lo "correcto" porque dónde se ha visto que una señora de bien vaya a misa o a la procesión enseñando el canalillo.

    Eso sí, después nos escandalizamos cuando otras religiones e ideologías exigen que las mujeres se cubran de pies a cabeza.

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    1. Gracias por tu comentario. Comparto tu punto de vista.

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    2. Señorita Rock´N Roll, tendrá que ver con una libertad de expresión, la libertad de desear mostrar una belleza que según sus creencias se las ha dado Diós

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  2. Jajajaja...!! lo que me he podido reir, una belleza fría y salvaje... jajajaja...!! ahora que lo dices puede ser. Yo, al ser mujer, no he apreciado nunca semejante magnetismo sexual en esta clase de personas, a las que, por cierto, he detestado toda mi vida, porque para mí constituyen una reliquia de lo que fue (quizá sigue siendo) la España provinciana, pueblerina, caciquista, ostentosa y de luto eterno. Lo de la peineta lo encuentro antilibido, pero bueno, lo dicho, como soy mujer quizá no sepa apreciar esa clase de atractivos. Me he reído mucho...

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