14 marzo 2015

Varoufakis

  Desde que este señor apareció en mi vida he intentado hacer varias aproximaciones al personaje, quizá a cada cual más banal, a cada cual más errática. ¿Qué quieren que les diga? Si fuera un analista político serio trabajaría en La Razón o sería candidato de Podemos. 

  El primer acercamiento a Varoufakis ha sido la encuesta. Desde el punto de vista estrictamente heterosexual, y por tanto desenfocado, considero que Varoufakis es un tipo extraordinariamente atractivo. Masculino, decidido, fresco, inteligente y básicamente "cool". Una columna de Elvira Lindo, que se expresaba en términos entusiastas, me confirmó mis sospechas. Decía algo así como, y hablo con la escasa memoria ram libre de mi hemisferio izquierdo, que Varoufakis tenía una espléndida cabeza griega. Una cabeza bien visible gracias a una imponente alopecia, sin duda producida por altos niveles de testosterona. 

  Convencido del resultado y como creador de la empresa demoscópica "My extraño World", inicié un trabajo de campo que incluía a mis amigas y conocidas. Sorprendentemente la hipótesis de partida no fue confirmada. Algunas no sabían quién era Varoufakis. Hubo alguna que lo confundió con el anisakis y me recomendó que dejara de comer boquerón crudo. Entre quienes le conocían, el interés fue escaso y en algunas ocasiones, hostil.

  Desconcertado me fui a mis fuentes griegas. Varoufakis ya era una estrella en su país, donde analizaba la política griega. Una de mis fuentes le tachó de "griego virtual", un tipo que se ha pasado media vida lejos del Partenón y del Sirtaki. Al contrario que en España, donde la élite política tuvo su experiencia internacional más intensa antes de llegar a los ministerios en las colas de Eurodisney, en la mayoría de los países se han formado en el extranjero. En el caso griego, preferentemente en el Reino Unido. 

  Mientras nuestro Rajoy balbucea en castellano, o nuestro ministro de Hacienda Montoro habla en un idioma propio lleno de sonidos guturales, Varoufakis es bilingüe. Trabajó en universidades de Australia y Estados Unidos, y asesoró a George Soros, si bien la Wikipedia no me confirma ese detalle. ¿Maledicencia? Mi contacto griego es ligeramente derechista y considera a Varoufakis un pájaro.  

  Sin embargo, una periodista griega residente en España que mi memoria no es capaz de recordar, asegura  en una entrevista, que Varoufadis es una estrella. Brillante y un poco chulo, pero sin pelos en la lengua. Con todos los respetos, los que comparan Syriza con Podemos se equivocan de medio a medio. Olvidan el factor griego: nacionalistas y muy orgullosos. "Fuimos nosotros quienes echamos a los nazis", ¿ya no se acuerdan? Sí, vi "Los cañones de Navarone". También Anthony Queen tenía esa belleza griega en el cráneo. Accidentalmente había nacido mexicano.

  Una revista publica un reportaje, "El Varoufakis más íntimo". Aparece posando en su casa. Vemos al ministro tocar el piano. La vemos abrazar a su atractiva esposa, a la sazón artista. Lo vemos posar en una preciosa mesa rústica llena de coloridos alimentos a la espera de ser devorados por fauces patricias. Yo diría que la fauna invitada bien podría ser un profesor de filosofía, un empresario de nuevas tecnologías, una activista danesa de derechos humanos, un escritor francés, y si falla el músico, quizá de relleno el rector de la Universidad de Elche. Menú, me inclino por algo saludable. Que no falte el tofu ni el vino de Creta.

  Cómo se puede ser tan triunfador y tener tiempo de ir al gimnasio es para mi un misterio. Cabalgando en su moto y descamisado, camino de la reunión del Eurogrupo, Varoufakis parece una estrella de cine al lado de los casposos y encorbatados colegas europeos. Estoy seguro que De Guindos lo detesta, porque ni  siquiera el acento pijo y su paso por PricewaterhouseCoopers le han quitado su aspecto de huertano. El mismo Varoufakis ha reconocido que su presencia produce irritación. Estoy seguro que paladea esa irritación como un goloso una onza de chocolate Valor.  Pero no es irritación, es envidia, mi querido Yanis. A estas alturas, ¿ya ha quedado claro que no solo los ministros europeos envidian a Varoufakis? Yo me acuso: me gustaría ser él, como me gustaría ser bombero de calendario, Daishin Kashimoto, Adrian Mannarino y Jordi Roca. También me gustaría ser funcionario  o monitor de pádel. ¿Rencor? No. Si consigue su propósito de sacar a Grecia de la pobreza y recuperar la dignidad, con gusto rumiaré mi resentimiento por las esquinas.




El humor está aquí, en alguna parte
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7 comentarios:

  1. EL ministro Griego va tener que vender varia isla para poder pagar todo las deuda.

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  2. pues estos en grecia lo van hacer, son valientes, no mienten,dicen lo que hay! y conseguiran lo que se propongan no como los amenazantes de los otros lugares del sur, somos idiotas! todos los paises del sur con lo que debemos, el problema lo tienen nuestros acreedores si quieren cobar no nosotros! es como cuando debes 100.000€a un banco si no pagas tienes un problem, pero si debes 2.000 millones el problema lo tiene el banco y si quiere cobar como yo diga vale, si no hostias!

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  3. Yo creo que Syriza y Podemos son muy parecidos,solo que Podemos si ganase unas elecciones tendria mas poder en Europa por la ser mucho mas grande,Es tan sencillo que les llena el cuerpo de miedo a los neocapitalistas .

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  4. Qué risa...!! Has hecho una descripción genial de este señor, aunque si se le mira sin saber de qué va, sin haber leído alguna de las entrevistas que ha concedido, en donde podemos atisbar algo de su pensamiento y su sensibilidad, yo diría que tiene pinta de mafioso y que da mucho morbo. No creo que tengas nada que envidiarle, la verdad...

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    1. Muchas gracias. Creo que lo único que Varoufakis querría de mí es el pelo.

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  5. Estar "to bueno" con 52 años, sí se puede. El artículo, brillante. V.Mock

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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