15 mayo 2015

¿La edad de la inocencia?

  Si usted es hispanita sabrá que la parte de la Península Ibérica (y las islas y ciudades ocupadas), donde se inventó la tortilla de patatas, se encuentra en plena campaña electoral. 

  (Si vive en España vaya directamente al párrafo tres). Dentro de un par de domingos se eligen los gobiernos de las ciudades y de unos cuantos parlamentos de Comunidades Autónomas. No son unas elecciones cualquiera. Dos partidos "emergentes" disputan la supremacía de los dos partidos "del sistema" y otro buen puñado de partidos de izquierda, nacionalistas más otro de color magenta tratan de mantener el tipo y conservar al menos parte de la representación que poseen. En resumen, se trata de una elecciones moviditas

  Como son tan disputadas las elecciones, los candidatos se ven en la obligación de "echar toda la carne en el asador". El problema es que, y aprovecho de mala manera el gancho de la frase, es que la carne que se echa es casquería. Como mucho una morcilla, pero ni una sola cinta de lomo, ya no hablo de solomillos. Trataré de explicarme.

  Hace ya más de siete años, durante la campaña para la primera elección de Barak Obama como presidente de Estados Unidos, que los politólogos, sociólogos y otras especies de expertos en el campo de la naturaleza humana, señalaron el cambio que habían dado las campañas electorales. Destacaban el papel, por ejemplo, de las nuevas tecnologías de la información, que habían transformado (decían) el discurso político. 

  Pero de la misma manera que ya hemos sobrepasado dos mil uno y no tenemos un ordenador como Hal 9000 dando su merecido a los astronautas aviesos; en las elecciones españolas del año 2015 no asistimos a una vuelta de tuerca en la sofisticación política. Al revés: la vuelta de tuerca se da sobre los mismos modelos añejos de siempre, modos y costumbres con olor a sobaco recalentado y calcetines sucios. 

  Creo que las imágenes y el olor a fritanga política está en las retinas y las fosas nasales de todos (y de todas, por supuesto), pero solo para divertirnos, mencionemos al que quizá sea el más espeluznante: Rajoy, Cifuentes y Aguirre dando/haciendo un simulacro de paseo en bicicleta. Los guardaespaldas les vigilan a cierta distancia, como si fueran leprosos. Caras de mastuerzos. Ni siquiera se han ajustado bien el sillín. Lo veo y me insulta como español (no deja "ese" de ser el Presidente del Gobierno de mi país). Me insulta como ciclista, me insulta como ciudadano y por último me insulta como seguidor de Verano Azul. Si un humorista tratara de hacer una parodia de la escena, le resultaría una ardua tarea, puesto que la escena en sí ya es un esperpento. 

  Sin embargo, ¿de verdad son tan... digámoslo sin tapujos... estúpidos como aparentan? ¿Lo son sus asesores, sus politólogos, sociólogos, coach y "seos"? No lo creo. ¿Entonces por qué lo siguen haciendo? ¿Por qué fingir que se monta en bici con cara de merluzo? ¿Por qué seguir besuqueando a niños, abrazando ancianos, tocando las cabezas de los discapacitados, plantando geranios, cantando coplas, haciendo paellas, todo ello con la expresión en la cara más falsa que la Dama de Elche? 

¿Por qué?

  Toda persona medianamente inteligente sabe, o intuye desde pequeño, que es importante definirse en la vida. No solo lo que se quiere, lo cual resulta esencial, sino también "de qué se va". Si nos ponemos serios podríamos decir en términos de sencilla comparación, que elegimos meta y herramientas. Es decir, no se puede ser como este blog, en parte aspirante a página de humor, en parte columna política y cultural. Ni carne de chiste ni pescado de analista.

  De esta gente, los falsos ciclistas y otros, se podrán decir muchas cosas, pero no se podrá negar que sí saben lo que hacen y dónde quieren llegar. Por tanto (ergo para los que quieran un chiste) si lo hacen es porque funciona. Es decir, todavía hay gente, más de lo que nos podamos pensar, quizá nosotros mismos, a los que la opereta electoral de niños en brazos y partidas de dominó en las residencias de ancianos nos emociona y nos convence en lo más íntimo de nuestro humilde ser. 

  La mercancía va en función del comprador, dicen los que saben de esto. No me resisto a hacer una, me temo que sombría, reflexión final. España se ha descapitalizado en talento de manera extraordinaria en los últimos años. Como de siempre les ha pasado a muchos países pobres, los más preparados, creativos y audaces se buscan las habichuelas fuera. 

¿Es esta campaña "analógica" de charanga y sardana el reflejo de la España que va quedando?





El humor está aquí, en alguna parte
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6 comentarios:

  1. Ideas de marketeo de los hilipoyas de ESADE.......

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  2. lo peor de todo es que nos toman por idiotas, pero claro con tanto borrego que tienen detras que les va a votar si o si, hagan lo que hagan, pues les anima a tomarnos por idiotas

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  3. yo creo que quiere aprender a mover las "patas" como mueve las "alas" cuando anda. ¿os lo imaginais?

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