13 mayo 2015

El centro

  Los sociólogos y politólogos explican a menudo que una pregunta absurda que se formula en las encuestas es en realidad casi la más importante. Se pide a los entrevistados que definan en sus ideas políticas en una escala de uno a diez en el que uno es, por ejemplo la extrema izquierda y diez la extrema derecha. Los politólogos y sociólogos saben que la mayoría de la población se sitúa entre el 4 y el 6, es decir en lo que se considera el centro político. Una reciente encuesta realizada por El Confidencial situaba la tendencia política de los españoles en el 4,6 (centro izquierda). 

  No hace falta haber leído a José Antonio Marina para darse cuenta de que la pregunta en sí misma carece de sentido, puesto que situarse en un 4, por ejemplo respecto a la privatización o no de la sanidad, la educación pública o preferiblemente privada o el estado laico o confesional no arroja ninguna luz. Pero sí informa sobre el lugar que un partido político se debe situar, al menos en el imaginario de los votantes, para ser capaz de ganar unas elecciones. 

  En los sistemas bipartidistas no hay mayor problema. Unos son de izquierda, progresistas, laboristas, demócratas o como se les quiera llamar y los otros son republicanos, conservadores o como se les quiera llamar y ocupan el espacio de la derecha, tal y como hicieron sus abuelos, Jacobinos y Girondinos a los que debemos la equívoca denominación de izquierda y derecha. 

  Cuando el sistema no es bipartidista, todo se complica. En la fiesta de la democracia, los canapés y el buen vino están en un lugar estrecho de la sala. Es cierto que alguno preferirá ser digno y pasar hambre: se quedará poniendo la música o tratará de pegar fuego a la sala. Pero los que aspiran a comer se agolparán en ese lugar central donde están las viandas, o más bien donde se reparten. (¿Me ha salido bien la metáfora? ¿Sí? ¿No?¿ No sabe no contesta?) Avancemos.

  Siguiendo esta lógica tendremos partidos de izquierda que se declaran de centro, o de centro izquierda, partidos de centro izquierda que se declaran exclusivamente de izquierda, partidos de derecha que se declaran de centro y partidos de derecha y extrema derecha que se declaran de centro y por último partidos de centro que en realidad no importan a nadie porque no está claro qué es lo que piensan. En la impostura de la política no solo es que los productos no dan lo que prometen, es que ni siquiera se puede confiar en su etiquetado. Por suerte son solo partidos políticos. Si fueran alimentos muchos alérgicos a las nueces caerían fulminados en los restaurantes y todos los celíacos se irían por la pata abajo. 

  La gracia de la cuestión radica además en que el centro políticamente en realidad no significa nada o al menos nada claro. Es verdad que juega con un agradable campo semántico. Alguien centrado es una persona equilibrada. Es decir moderada. La moderación se asocia al buen juicio, al equilibrio, que es contrario al fanatismo o la obcecación. Pero muchas cosas se hacen o no se hacen. No puedes comer la sopa con la mano del centro (salvo los superdotados) ni chutar (salvo el mismo colectivo). Puede que las cosas no sean negras o blancas pero las decisiones por su propia naturaleza se toman o no y eso exige un criterio. A eso debemos añadir que muchos de los avances que tenemos fueron hechos por personas en su día consideradas radicales (o brujas directamente) pero que ahora calificamos de pioneras, avanzadas o visionarias. 

  España, por su propia historia, es un país de banderías que parecen radicales. Hay una especie de clima Barça/Real Madrid en todo. Lo sorprendente sin embargo es que muchos que se declaran firmemente de izquierdas albergan ideas francamente conservadoras y a la inversa, personas que se declaran de orden cuando no admiradoras de ciertos nefastos y diminutos personajes, tienen corazón de anarquistas. Si se sometieran a un test de ideología, muchos deberían tomarse una tila para conciliar el sueño. ¿La naturaleza humana o simplemente es que no se enteran?

  Cierto amigo, esta vez un amigo de verdad y no inventado para usos literarios de este blog, me comenta que cada vez que le hablan de un centrista es como si alguien le dijera que es guapo. Tengo espejo en casa, ¿sabes? Me veo la calvicie y las ojeras, los ojos de topo y las orejas de soplillo. 

Por lo tanto dime qué vas a hacer con los impuestos, con la sanidad, con la educación, con la energía, con el medio ambiente; y yo ya decidiré qué geometría utilizar. 
Igual, en vez de a la izquierda o la derecha te pongo abajo.





El humor está aquí, en alguna parte
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9 comentarios:

  1. Es curiosa la imperiosa necesidad de centrarse de todos los políticos. Y tal vez muestra de aviesas intenciones. Ya lo decía alguien ( y si no debiera haberlo dicho), cuando se reclamen de esta guisa, ¡ten cuidado! que está pensando en darte por el idem.
    No me canso de leer a este Gordo.Un saludo.

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  2. El Cantinero de la Barca19 de mayo de 2015, 15:14

    Hágase el ecléctico.

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  3. Me ha gustado su artículo, no estoy 100% de acuerdo, pero una visión muy interesante y simpática. Enhorabuena.

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  4. A mi en general, y partiendo de que todos los partidos, nuevos o no, piensan en su beneficio, creo que la gente que vota a Podemos es muy hipócrita. ¿Por qué ahora a Podemos y no antes a Izquierda Unida? Me parece bien y necesario que se le quiera dar una lección a los corruptos que tenemos por gobernantes y por oposición, me parece bien que salgan nuevos partidos, pero me parece mal que de repente la gente sea de Podemos y no haya querido cambiarse antes a IU. Sólo se trata de sentido común. Cambiar a algo que no te gusta, pero todo esto de Podemos y C's es marketing, es la novedad, y así nos va. No hay remedios milagrosos. No nos puede representar gente salida d ela nada sin ninguna formación política ni de otra índole, el pueblo para el pueblo no, necesitamos estudios, estadísticas, gente que sepa pensar, no borregos y alarmistas, no estoy de acuerdo, no. Si queremos cambiar, que sea con cabeza.

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    1. Gracias por tu aportación. Sospecho que en IU se están haciendo la misma pregunta que tú.

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    2. Gracias por tu aportación. Sospecho que en IU se están haciendo la misma pregunta que tú.

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