09 junio 2015

Locus de control externo

  Desde que descubrí semejante término en un informe sobre menores (delincuentes, por supuesto) se trata de uno de mis favoritos, junto con "desaceleración de la economía", "affectio maritalis" y "pincho de queso con anchoas del Cantábrico". Los psicólogos definen el locus de control externo como la percepción de que los eventos no son resultados de las propias decisiones, sino producto del azar, el destino, el poder o las decisiones de los otros. El locus de control interno sería, por tanto, lo contrario. Si hay algún psicólogo en la sala que hable ahora o calle para siempre.

  En los informes que me llegan de menores, el locus de control externo aparece con tanta frecuencia como las cucarachas en verano. El "Equipo Técnico", que así se hacen llamar (o les llaman), los psicólogos y psicólogas que trabajan para las fiscalías de menores, advierten que los menores que se emborrachan, roban, pelean, lesionan, insultan o hacen cualquier otra cosa que hacen los adultos, en general no asumen sus propias decisiones, sino que las achacan a circunstancias externas. Las criaturas pueden alegar su inmadurez, pero no hace falta ser psicólogo social para comprobar que el locus de control externo abunda.

  Recientemente, los padres del niño gravemente enfermo por la difteria, de la que no había sido vacunado, han alegado que fueron engañados por determinadas informaciones que recomendaban la no vacunación so pretexto de que la misma producía un apocalipsis en la salud de los pequeños. Por otro lado, si el resto de los padres eran tan idiotas de vacunar a sus hijos, ¿qué riesgo había? No se trata ahora de fustigar a unos padres que bastante angustia están pasando y, como se suele decir, en el pecado lleva (más que de sobra) la penitencia. Ojalá el niño mejore. (*).

  Pero si no es este un ejemplo de locus de control externo, que venga Freud y lo vea. Es cierto que la información sobre los más diversos temas es masivo. No quiero ni pensar hasta dónde están los médicos y sanitarios en general del "Doctor Google". Como abogado, tenemos un poco de más suerte y compruebo sin embargo que la fuente principal para asesorarse sobre los temas legales son los cuñados que estudiaron derecho o un amigo de un amigo que es Policía Nacional. 

  Sin duda, uno de los ejercicios más duros que se puede hacer es reconocer una equivocación. A eso debe añadirse que no siempre es fácil saber si uno se equivocó o no. En lugar de empezar una pareja con ese podía haberlo hecho con este otro, ¿con el primero me fue mal pero me hubiera ido mejor con el segundo? ¿No encuentro trabajo porque me preparé mal cuando pude hacerlo o por culpa de la coyuntura económica? ¿Cuando dije aquello que pensaba fui honesto o imprudente? Está claro que la mística del reconocimiento de los errores tiene buena prensa, pero debemos admitir que en la mayoría de los casos, tanto en el ámbito privado como en el público, es mero "postureo", por seguir la denominación contemporánea. Si un partido político pierde millones de votos después de incontables casos de corrupción, su portavoz cacarea que "algo hemos debido hacer mal". ¿Algo? Si un tipo mete la pata hasta los isquios dice "perdona si en algo te he ofendido". ¿Algo?

  Pero quizá, después de todo, los partidarios del locus de control externo tienen razón. ¿De verdad, cuántas decisiones nos competen? Por un lado no tenemos la libertad de hacer lo que queremos por motivos crematísticos obvios. Nos lo recuerdan las campañas del sorteo de la ONCE: "el premio es la libertad". Supongamos que ya tenemos esa libertad ingresada en varios bancos. Haría falta algo más para tomar las decisiones. No me refiero a liberarnos de la carga genética que por lo visto nos predisponen a odiar la vainilla o fumar como carreteros. Me refiero al criterio, especialmente si uno se aleja del camino trazado, sea el calendario de vacunación o "meterse en una hipoteca". Hay que ser muy osado para salirse del camino trazado y más para asumir que uno que se creía un pionero de las rutas de la vida, no era más que un dominguero provisto de una fiambrera y media botella de agua caliente. No obstante, no me extrañaría que algún lumbrera haya por ahí, que escriba ahora mismo: el locus de control interno no es más que una ilusión de la psicología clínica, como Matrix.

Pastilla roja, pastilla azul.



(*) El pequeño falleció tras estar 30 días hospitalizado. DEP.

El humor está aquí, en alguna parte
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12 comentarios:

  1. Errar es es humanos.

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  2. El Azotador de Necios10 de junio de 2015, 10:20

    Ciertamente,..y no diria yo que la difteria esta "circule" por las calles,....sino que con tanto apestoso negroide suelto se pasa hasta los stops,...sigan siendo tan candidos y buenistas ,..so idio tas,....... y veran como acaban........

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    1. No sé si usted azota a los necios, como dice. Lo que es obvio es que azota al sentido común y a la ortografía castellana.

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  3. ..Si claro, ahora resulta que los colgaos' de la liga antivacunas, le pusieron una pistola en la cabeza para que no vacunasen a su hijo... VENGA YA!!! IRRESPONSABILIDAD total y única de esos padres. Punto.

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    1. Gracias por tu comentario. Pero no creo haber dicho lo que usted dice.

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  4. Señor González-Moro Tolosana, descubro en su redacción varios puntos de los que hemos hablado en los últimos días. ¿Seré parte de sus fuentes de inspiración? Enhorabuena por la redacción, siempre acaba una sacando una sonrisa con ese humor tan... ácido.

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  5. Recuerdo una notícia dónde varias personas, hace años, pasaron irresponsablemente por la vía d eun tren a oscuras y murieron arrolladas. Se buscaban responsables de todo tipo menos a los verdaderos, los muertos. Llamadme salvaje o políticamente incorrecto pero esa gente murió por su porpia causa. De hecho, no hay día que los altavoces de esos trenes me interrunpan la lectura para decirme en un par de idiomas que no debo cruzar la vía. Creo que casi nadie acepta ya el mea culpa. Y el tema que trata usted es tan interesante porque me suscita otra vez esa duda. ¿Hasta que punto es culpable un ignorante? ¿Y un asesino al que la naturaleza le fuerza a serlo? ¿Y un político que no conoce otra cultura que la de meter la mano en la caja? Podríamos debatir horas y horas pero mejor dejarlo porque a muchos les parecería que está bien el locus de control externo y a otros justo lo contrario. Los argumentos que usted expone para ambos son igualmente razonables y razonados. Saludos.

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  6. Recuerdo el triste caso que usted cita y viene muy al caso. Los familiares de los fallecidos quisieron incluso inculpar al conductor del tren. Me alegro mucho su comentario, porque el propósito de mi blog, además de estimular el gaznate con las risas, es crear preguntas, para las que obviamente, no tengo respuesta.

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  7. Si todos los especialistas te dicen q estas equivocado.... Estos padres sino le hubiese pasado nada a si hijo (ojalá salga adelante la criatura) estarían descojonandose del resto de padres q vacunan.

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  8. Fueron informados y tomaron una decisión. Ahora dicen que se arrepienten y todo el mundo "pobrecitos, les engañaron..." ¿Acaso no existe el libre albedrío? Respetemos su decisión de entonces y la de ahora.

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