15 octubre 2015

Cabra contra Twitter

  Desoyendo todos los consejos sobre lo que tiene que hacer un bloguero, como escribir sobre los asuntos cuando todavía los asuntos importan, hablo de la Fiesta Nacional de España, día del Pilar, fiesta de la Hispanidad, una vez pasada la fecha. La perspectiva histórica que me dan los tres días que han pasado me permite hacerlo con el sosiego que require el asunto. Creo que haber escrito en miércoles hubiera sido precipitado y en viernes tardío.

  • Las posturas sobre la festividad se pueden resumir en tres. Una sería la de aquellos que todavía encuentran en la festividad un sabor de orgullo nacional, siempre matizado, pues no es lo mismo un desfile militar norcoreano con misiles que otro donde la principal atracción es una cabra que se llama Pablo. La segunda serían sus antagonistas. Para simplificar y para no andarnos por las ramas denominaremos a este punto de vista "postura facha o postura integrada".
  • La segunda es de aquellos que sostienen que "no hay nada que celebrar". De hecho ese es su eslogan: "nada que celebrar". Para los detractores de la festividad no habría que hablar de "conquista" sino de "genocidio", como lo hizo la alcaldesa de Barcelona. Es ampliamente seguido entre latinoamericanos y entre españoles de izquierda que en general suelen tener alergia a todo lo que tenga la palabra español o española que no sea una tortilla. Llamaremos a este punto de vista, "doctrina apocalíptica o Colau".
  • Existe por cierto una tercera, al que solo le preocupa si el día 12 de octubre hará sol o lluvia y una cuarta a la que el asunto le aburre sin más. Nos despreocuparemos de estos sinsustancias y nos centraremos en los dos primeros. 

  Esperando un trámite en una localidad de Alicante de cuyo nombre no quiero acordarme, entro en un bar tradicional de los de grasa en la barra, camarero palillero, parroquiano dormitando sobre una copa de Fundador y ensaladilla rusa añeja en el expositor. Pido algo que no parezca tóxico y leo un manoseado ejemplar de La Verdad, un diario local. Asumo su contenido. Festividad de "pilaricas", guardias civiles con tricornio y banderas ocupan varias páginas. Un extenso artículo de un alto mando de la Guardia Civil en Cartagena hace extraño ejercicio de juegos florales. Ensalza a la Virgen del Pilar como patrona del "Cuerpo", a España después hace una referencia supuestamente culta a los magistrados romanos que no entiendo, y por último nos recuerda la historia de su abuelo también guardia civil que se pasó al bando "nacional" huyendo de las "checas". (¡Ay los rojos!).

  Miro la fecha de la publicación y constato que ese refrito de vírgenes, banderas, guardias y cabra (Pablo) no aparecen en un diario de 1955 sino de 2015, aunque sin duda pudieran ser coetáneos de los caracoles de la barra y entonces sí podríamos hablar no del año 1955 pero si de 1985.

  De regreso a casa leo en diario digital las declaraciones de la alcaldesa Ada Colau. Critica con fiereza de activista que se celebre la festividad del 12 de octubre donde al final hizo buen tiempo (se repartieron en los bares del país cañas en las terrazas con aceitunas y croquetas de jamón). "Vergüenza de Estado que celebra un genocidio" dice. Lo hace desde su cuenta de Twitter. Los del siglo XXI somos así. Despachamos quinientos años de historia con menos de 140 caracteres. Los españoles somos así. Si decimos que algo nos parece mal o que no nos gusta es como si no nos pronunciáramos con la suficiente energía. Por eso todo debe ser "vergonzoso" o "indignante".

  Si la Sexta TV pudiera reunir en un plató a Hernán Cortés y a Ada Colau y ella le increpara llamándole genocida y le criticara por su falta de respeto a los derechos humanos (y no dudo que la alcaldesa lo hiciera, pues agallas no le faltan), Cortés no sacaría su espada y le cortaría el gaznate de un mandoble. No por cortesía del siglo XVI, sino porque no sabría de qué le estaban hablando. 

  El término "genocidio" fue creado por el jurista polaco Raphael Lemkin en 1939. La Declaración Universal de Derechos Humanos data de 1948. La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. La Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776. Cortés falleció en 1546. Pizarro en 1541. Diego de Almagro en 1538.

  Es bueno que esté tan arraigado en nosotros las ideas jurídicas y filosóficas de respeto a los derechos humanos, igualdad, libertad y fraternidad. Nos parecen tan naturales que parece que existan desde el principio de los tiempos. A mis sobrinas también les cuesta pensar que había un mundo en el que no existía Internet.

  Es también natural que veamos la historia desde nuestra óptica del siglo XXI, pero pretender que aquellos que nos precedieron en la historia de la humanidad tuvieran nuestro punto de vista sería como reprochar a Colón que al llegar a América no mandara un WhatsApp. Si somos honestos debemos admitir que Julio César, Francis Drake, Alejandro Magno, Genghis Khan, Carlomagno, Napolelón, el General Custer, Pedro I de Rusia y otros más, tendrían problemas a la hora de defenderse ante el Tribunal de la Haya. Tampoco lo tendrían mejor civilizaciones precolombinas o indígenas como los aztecas. Con bastante mala leche el diario El País relata el estudio sobre la matanza ritual de 550 hombres de una expedición de Cortés que entre mayo de 1520 a junio de 1521 fueron decapitados, desmembrados y por último comidos. 

  Examinemos la prueba documental aportada por uno de los procesados, el fulano llamado Cayo Julio César, en la Guerra de las Galias:

  "Los mandubios son echados fuera con sus hijos y mujeres. Los cuales arrimados a las trincheras de los romanos, deshechos en lágrimas, les pedían rendidamente que les diesen un pedazo de pan y serían sus esclavos". Como diría el genial Cassen, aquí no hay Convención de Ginebra ni de tintorro.

  Pero seamos sinceros. A unos y a otros la historia les interesa poco si no es como proyectil lanzado al cogote del contrario. A unos y a otros les une la falta de conocimiento  (quizá fingido)  e interés real por la historia. Los propios españoles tenemos un desconocimiento profundo y un desinterés bastante generalizado pero nos encanta fustigarnos. Por otro lado, es cierto que bebemos vino de Rioja, pero  no nos hemos deshecho del cilicio del abuelo, y nos encanta zurrar de cuando en cuando nuestras pecadoras carnes. Por otro lado, a las élites criollas americanas les ha sido muy conveniente decir que los criminales vinieron del otro lado del océano. ¿Era Julio A. Roca español? En cuanto a los anglosajones,  a la vista está que no contemplan con la misma dureza su pasado reciente como nosotros el remoto. No es comercial, salvo si quien filma es Oliver Stone.

  De momento el debate público será Cabra contra Twitter. Sin duda nuestra historia, que es para bien y para mal parte de la historia universal, merecería algo más de atención y de respeto. Claro que si va a ser manoseada, mejor seguir como hasta ahora.

Día de fiesta, buen tiempo, cañas en la terraza y croquetas de bacalao.



El humor está aquí, en alguna parte
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8 comentarios:

  1. Hace mucho tiempo que no soy patriota, entre otras cosas porque dejaba que otros asumieran esa carga, pero las cosas se están poniendo tan mal que va a haber que poner una bandera española en el balcón.
    Ada Colau, tengo que reconocerlo, nunca me ha caído bien porque pertenece a ese sector de españoles que son profesionalmente activistas. Decir ahora que lo de España en América fue un genocidio es pasarse bastante más de lo que se pasaba Franco en el sentido contrario y es que en este país el equilibrio es algo desconocido. Somos nuestros peores enemigos y eso entusiasma a los del exterior a los que ahorramos tanto trabajo, no hace mucho una amiga irlandesa me decía que los españoles hemos sido mucho más crueles que los británicos. Para llorar.

    Suponiendo que acabamos con los nativos americanos y que la colonización británica es mucho más humanitaria, ¿cómo es que cuando cojo el metro en Madrid voy rodeado de inmigrantes con cara de indios y cómo es que en el metro de Nueva York no he visto ni uno?. No pretendo decir nada nuevo, pero ¿cómo es que se pretende juzgar actos de hace 5 siglos con la óptica de hoy?

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    1. Te agradezco el comentario. También he tenido experiencias como la que cuentas con tu amiga irlandesa, y como tú dices, es para llorar. Un saludo.

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  2. Por su regla de tres, cualquier delito o cualquier otra acción cometida y/o realizada antes de definírla, no existen como tales..........Ahí queda eso, para la posteridad...............

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    1. Ese criterio que mencionas, se llama principio de legalidad, y es uno de los principios básicos del derecho penal.

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  3. ...como escuche comentar a un actor dominicano en una obra de teatro también dominicana..." un día nos encontramos con el barco de un tipo perdido en el mar que nos descubrio..."

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  4. Tiene razón, es un hecho verificado que a mediados del siglo XV desembarcaron quisqueyanos en las costas de Huelva. Auténticos emprendedores.

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