18 octubre 2015

¿Pablo o Albert? Solución en cinco respuestas

  Leire Pajín anunció hace algunos años la confluencia cósmica en el espacio y el tiempo. No se refería a Obi Wan Kenobi y a Darth Vader, sino a Zapatero, en este lado del Atlántico y Obama en la orilla contraria. Pues bien, desde entonces no sucedía un choque de personalidades tan fuerte como la que se anuncia hoy en La Sexta Televisión. Desde el principio de la mañana he notado una fuerte conmoción en la fuerza. Los padawan están excitados y no hacen más que eviscerar pollos con sus espadas láser intentando leer los augurios en los higadillos.

  En una cafetería minuciosamente buscada para que parezca una cafetería a la española normal, con servilletas tiradas en el suelo y albóndigas sobre la barra, se encuentran Pablo Iglesias y Albert Rivera. En medio, el comunicador español de referencia con permiso de Bertín Osborne, Jordi Évole. 

  Listos, bien parecidos, mejor preparados, con labia, seguros de sí mismos, políglotas y hasta simpáticos. En resumen, odiosos. Además jóvenes. Uno se da cuenta que es viejo en varias fases. Una es cuando el pichichi de la liga puede ser tu hijo. La segunda es cuando coqueteas con una chica y te llama "señor". La peor es cuando ves a los ministros (y a los presidentes) cara de niño, además de cara de otra cosa o animal. No me extraña que Rajoy les odie. Junto con cualquiera de ellos parece interpretar una versión aficionada de la Bella y la Bestia, donde él hace el papel, obviamente, de Bestia (suplente). En cuanto a Sánchez me lo imagino con un buen grupo de cualquiera de los dos.
Pedro, que dice Albert que si puedes llevar tú las cervezas.Pedro, que dice Pablo que lo siente, pero no podrá ir a tu cumpleaños. Por tanto, hay que elegir. Elegir con criterio. Elegir pensando que van a guiar al pueblo, con o sin pecho fuera. ¿Pero quién?

  1.- ¿Albert o Pablo? Acampada. Camping, visita a casa rural. A primera vista la elección parece clara. Pablo tiene que estar más puesto en materia de acampadas. Antes de hacerlo en el 15 M seguro que visitó algún pasto. Sin embargo, no hay que dejarse llevar. Pablo es urbanita. Albert se le nota más sano, con más pisadas sobre los prados del Pirineo, y seguramente descensos en tabla sobre nieves alpinas. Además los pijos siempre son mucho más organizados. No falta en sus excursiones ni las longanizas, ni los biscotes bajos en sal ni una botella de Tanqueray. Por tanto: Albert.

  2.- ¿Pablo o Albert? Fiesta con acólitos. Para mí las fiestas son una pesadilla. Una fiesta con esta gente sería como arder en la caldera de Botero. Pero hay que definirse. ¿Pijos sobrados o progres que te desprecian? En un chalé cerca de Barcelona o en un piso en el centro de Madrid? ¿Profesores de ciencia política o graduados en MBA? ¿Pantalones cagados en ellas, camisas estudiosamente arrugadas en ellos o faldas cortas, blusas blancas y polos de Ralph Laurent? Difícil. Difícil. Difícil... Por experiencia los pijos me parece que te dan mejor bebida y disimulan mejor su desprecio. Eso se estudia en jesuitas. Por tanto: Albert.

  3.- ¿Alberto o Pablo? Ir al cine. Albert, no te lo tomes como algo personal. Para Albert, el cine clásico comenzó con ET, y si le hablas de Kiarostami quizá piense que es alguien de la CUP. Pablo, por supuesto. Pero no tiremos las campanas al vuelo. Ir al cine con alguien se que cree una enciclopedia cinematográfica con patas tiene sus desventajas. Para empezar siempre irá acompañado de gente que le hará piernas con las orejas. Nada más salir del cine, se hará un corro a la espera de Pablo desentrañe ese plano que se parece al cine de Egoyam, el tratamiento sugiere a los hermanos Dardenne. ¡Pero la planificación es Kubrick! El líder hablará pero tu callarás. 

  4.- ¿Pablo, Albert o Fernández Díaz (el ministro Santurrón)?  Hay que acudir a un acto religioso. Es la festividad de la Patrona Mártir o el Mártir virgen, no sé bien. El ministro Fernández Díaz, que te quiso detener por unas placas solares que has colocado en tu casa, ahora resulta que quiere hacerse tu amigo. Te habla de Santa Teresa de Jesús, la virgen de Montserrat y cuando te quieres dar cuenta, te relata la vida del beato Escribá de Balaguer. Conclusión. Tanto Albert como Pablo nos sirven. Todo menos el ministro Santurrón. 

 5.- Estas enfermo en casa y necesitas que te traigan un caldito. ¿Pablo o Albert? Pablo tiene conocimientos de psicoanálisis, con lo cual es posible que llegue a la conclusión de que lo que me pasa es que estoy somatizando mi vida de mierda, y por lo tanto es inútil ingerir cualquier tipo de caldo, sea de gallina, pollo o de aditivo e-536. Albert tiene un máster en ESADE. Llevar un caldo supone invertir 20 minutos de tiempo, más otros 20 para llevarlo en el mejor de los casos y encargarlo, lleva una hora y un coste total inasumible de unos 6 euros. Por otro lado, ¿qué es la gripe si no selección natural? Conclusión. Ambos quedan descartados. Prueben con el ministro Santurrón. Igual te manda a un policía cachas con la foto de Ronaldo tatuado en el antebrazo y un Tupper de caldo de celda.



El humor está aquí, en alguna parte
Síguenos en Facebook y Twitter

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!