24 noviembre 2015

Buenismo

  La wikipedia define así el término buenismo: "Buenismo es un término acuñado en los últimos años y aún no recogido en la DRAE para designar peyorativamente determinados esquemas de pensamiento y actuación social y política (como el multiculturalismo y la corrección política) que, de forma bienintencionada, pero ingenua, y basados en un sentimentalismo carente de autocrítica hacia los resultados reales, pretendan ayudar a individuos y colectivos desfavorecidos y marginados".

  Por tanto, los "buenistas" o aquellos que practican el buenismo al menos dos veces por semana, solos o en compañía de otros, son gente bienintencionada (lo que está muy bien) pero ingenua (lo que está mal si tienes más de nueve años). Son enfermizamente sentimentales (lo que está mal) pero lo peor es que aunque quieren ayudar (eso está bien) carecen de autocrítica para darse cuenta de que sus propuestas en pro de los individuos y colectivos desfavorecidos y marginados son contraproducentes y en el mejor de los casos inútiles (lo cual es pésimo). 

  Los buenistas serían por un lado seres que viven en los cuentos de hadas. Ingenuos que viven una existencia naif y que piensan que basta poner un clavel en cada fusil, como hicieron los portugueses para conjurar el poder destructivo de un arma de fuego, que basta poner florecitas en el Facebook y velitas encendidas para acabar con los problemas del mundo. Una sonrisa y los pajaritos cantan y las nubes se levantan. Aunque en el fondo los buenistas no solo son un poco bobos. Señor líbrame de los malos, que de los tontos ya me libro yo, claman. Los buenistas serían además unos hipócritas. Algo así como monjitas laicas, blandengues tartufos, puritanos de salón devoradores de tofu y coliflor ecológica. ¿Te gustan los inmigrantes? Llévate uno a casa y que te lea todos los días el Corán, amigo. 

  En un artículo de Valentí Puig (según la Wikipedia, periodista, narrador, poeta, crítico literario, novelista y ensayista) titulado "Las estrategias del buenismo" y publicado en el año 2005 en la revista FAES (el "Think Tank" del Partido Popular) el autor resume el pensamiento antibuenista, que en adelante llamaremos "malísimo de derechas" o "doctrina del Te-daría-dos-hostias-por-tu-bien".

  Así define el autor lo que llama falacia buenista, a la que denomina sentimentalismo expansivo: "La confluencia de sentimentalismo y vestigios utopistas, a veces empaquetado todo en nuevas versiones del viejo izquierdismo y otras como indicio de idealismos emocionales todavía por definir, ya es un factor de la vida política, y a la vez condimento de la antipolítica". Es decir: ese sentimentalismo expansivo (llamémosle buenismo) va pasando a ser elemento de las estrategias políticas.

  El buenismo tiene para el autor frutos realmente desagradables como son el "dialoguismo", "la relatividad moral", "el adanismo" y todo ello lo encarnaba el presidente de la época, Peter Rodríguez Pan Zapatero. Una gacela con dobleces. El autor nos advertía sobre dicho sujeto con estas premonitorias palabras: "Querer que ETA acabe, no siempre querrá decir acabar con ETA". Pero el buenismo se cura, nos anuncia. Tony Blair en sus inicios tampoco fue ajeno al buenismo y al final estuvo en la foto de las Azores. 

  Pasado el tiempo hasta Blair convendría que no le hubiera venido mal una dosis doble de buenismo extra, procesado o sin procesar, macerado en una marcha contra el cambio climático y otra en pro los derechos de los zorros.


Y sin embargo el término ha triunfado y vive horas felices. No solo porque es un buen dardo que arrojar al adversario, es que el término en sí mismo es una terapia. 


  Los conservadores, la gente de orden que se llamaba antes, paradójicamente se ha vuelto nihilista y provocadora al estilo de Sánchez Dragó y Jiménez Losantos. No es que los perroflautas cuestionen ciertos intereses, lo que está en el orden de las cosas, es que se han vuelto los nuevos puritanos, lo que es una suplantación inadmisible para los que se han educado en los pupitres de los colegios de pago. Puritanos con los moros y sus culturas, puritanos con las churris y sus reivindicaciones de género, puritanos con los malos estudiantes (no es pereza, es que necesitan clases de apoyo), con los vagos, con los maleantes, con los que no se saben buscar la vida. Puritanos con los que no les gusta sentir la adrenalina de los caballos de potencia, de los grados de alcohol y prefieren la soja a salchichas procesadas. Antes se decía que "la paz esté contigo y con tu espíritu, daos la paz". Pero uno salía de misa y volvía a ser una persona normal. Los buenistas nos dan la paz y la paliza hasta el infinito y mas allá, mientras nos llevan al desastre. Eso dicen...

  La eterna batalla entre las fuerzas del bien y del mal quedará convertida en la lucha sin cuartel entre buenistas utópicos (el infierno está empedrado de buenas intenciones) y malistas nihilistas (Saruman blandengue).


De éstos no nos libra ni el Gran Lebowski. Que la Fuerza nos acompañe.




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6 comentarios:

  1. Soy optimista no buenista y creo no necesitar «dos hostias por...» que gracioso.

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  2. Pésimo artículo , facilón y malintencionado. Ya que pretende ridiculizar lo que no es sino sentido común , al menos podía expresarse un poco mejor el tal " senor gordo y dejarse de topicos imbeciles ( un clavel en un fusil ??? Por dios )". Qué nivelazo. Estoy tan irritada con este tema que he perdido hasta el sentido del humor . Si es irónico tiene mucho sentido , cambia completamente la calidad del articulo .

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  3. ese es el discurso d e hegemonia neocon majo ..de aznar y esperanzita ..y bush II , confundes el agua con la palangana

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  4. El relato aznarista y del aznarató.. que nos llevo al desastre no solo de irak sino a su continuación por otros medios burbujeantes

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  5. Cuanto cinismo, qué triste. Qué propone pues? la guerra? mmm.. si, ya vemos que "la guerra siempre nos ha llevado a la paz.. "buena idea"!!!!!!!

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