16 noviembre 2015

Todos expertos en política internacional

No tienen razón aquellos que dicen que nada importa 

fuera de las fronteras de lo que consideramos nuestro mundo. 


  En el caso español sería España (incluso para los que consideran que tal cosa no existe), Europa, Estados Unidos, en algunos casos América Latina y podemos añadir Australia y Nueva Zelanda. En resumen lo que consideramos Occidente. No entraré ahora en la penosa constatación de que dicha percepción no es recíproca. Tengo la sensación, quizás errónea, de que los atentados islamistas del 11-M en Madrid no recibieron la misma solidaridad que los de París, pero esa es otra historia.

  Lo que sucede importa. O al menos importa a las personas a las que les importan las cosas. Por supuesto hay gente para quien el terrorismo, como el calentamiento del planeta, los derechos civiles, el conflicto palestino-israelí, los conservantes y colorantes artificiales de las comidas, la calidad del aire en las ciudades y tantas otras cosas, ni les importa ni las conocen. No sabrían decir si Urkullu es un dictador africano o una aplicación, y el nombre de Putin puede acabar llegando a las manos, y no precisamente por Rusia. Si esta gente, que llega a un merendero y lo deja como una versión pringosa del mosaico de flores de Bruselas es más feliz o desgraciada en su ignorancia, es algo que me pregunto desde los quince años.

  Pero el resto de la gente que acude a las tutorías de los hijos y les pone el cinturón en el coche (y antes la sillita adaptada), que procura añadir ensaladas en su dieta, recoge las cacas de los perros y que colaboraron alguna vez en un banco de alimentos o compraron el billete para una rifa benéfica o participaron en una carrera urbana de sensibilización contra el cáncer de mama; a esa gente sí le importa. Le importa y mucho las cosas que a ciertos políticos creen que no les importa

  Saben donde está Irak, Irán, Cisjordania y Líbano. Tienen incluso ideas muy precisas sobre qué hacer con el autodenominado Estado Islámico, con el conflicto árabe-israelí, con Arabia Suadí. No solo eso, sino que cada golpe atroz como el de París nos hace por supuesto sentirnos más vulnerables, quizá más existencialistas y hedonistas (la vida son dos días, nunca se sabe lo que puede pasar), a veces más miedosos, y casi siempre nos convierte en pequeños expertos en política internacional.

  No nos la dan con con queso, (frase que alude a la costumbre de dar queso junto con el vino agrio para camuflar su sabor) y aunque el telediario no lo mencione, sabemos las implicaciones de EEUU en todo este berenjenal, y de Rusia e incluso de China. Lo hemos leído en Internet. Incluso no hay que pertenecer a un exclusivo grupo académico o sectario para tener información sobre los aspectos más oscuros y menos conocidos del asunto.

  Si me dijeran que elaborara un texto sobre cálculo diferencial, fisiología de las vértebras lumbares, aspectos fiscales de los autónomos, elaboración de la vichyssoise, tendría grandes dificultades para completar un párrafo que no fuera un disparate. Sin embargo puedo llenar varios folios sobre los recientes y horrendos hechos y sobre sus implicaciones en política internacional y el control de los flujos migratorios. Eso es bueno, supongo. Quiero decir, que contra lo que dicen algunas voces maliciosas, las cosas me importan. Quiere decir que yo y los millones de personas como yo, no solo buscamos hacernos el interesante, sino que estamos sinceramente preocupados por el futuro y tenemos (dicho en la petulante jerga actual) empatía.

  ¿Pero realmente podría hablar con sentido sobre cómo acabar con el terrorismo, 
Isis o la guerra en Palestina? 

¿De entre cero a uno, cuántos días he pasado en cualquiera de esas regiones? Conforme lo iba escribiendo, y era el objeto de este "post", me iba sintiendo un poco ridículo, al tiempo que un poco pretencioso y un poco plagiador. ¿Soy yo quien habla o soy el muñeco que parlotea refrito asentado en mi cerebro de lo que he leído y escuchado durante estos últimos meses? ¿Yo, que tengo serias dudas rellenando un formulario para una notaría puedo dictar sin vacilar la fórmula para la resolución del terrorismo islamista?

  Por supuesto eso no significa caer en el nihilismo. No hace falta ser un experto para distinguir a un racista de quien no lo es, o para discernir quién busca una solución o arrimar el ascua a su sardina. Es tan sencillo como ver la diferencia entre el sospechoso producto de una hamburguesería global o un chuletón de Ávila. Otra cosa será apreciar que chuletón es mejor, o incluso cuál procede de la ciudad castellana. Lo que quiero decir con este forzado símil es que saber requiere tiempo, constancia, lectura y paciencia. Todos ellos bienes escasos. Mientras tanto habrá que fiarse, teniendo el criterio de buscar buenas fuentes, ser prudentes ,y quien pueda, perseverar en el conocimiento. 

  En Memorias de Africa (Out of Africa) 1985 , Bror (Klaus María Brandauer) le comunica a Karen (Meryl Streep) el fallecimiento debido a un accidente de avioneta de su amado Denys Finch Hatton.

—¿Te han enviado a tí? Pregunta Karen.
—Tenía que ser yo, respondió Bror.
—¡Dios mío! ¡Qué valiente eres!



El humor está aquí, en alguna parte
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8 comentarios:

  1. A la gente le importa un rábano Siria, Líbano, Palestina etc. Lo que ocurre es que la marea de "buenismo" quiere manejar nuestras conciencias y aleccionarnos de lo malos que somos porque lloramos por FRancia y no por los demás países donde ocurren cosas atroces a diario. Pues bien, eso no es malo, es NORMALLLLLLLL, sabiondos intelectuales de todos lados. Nos importa porque por lo general no queremos que nadie sufra, estamos en contra de las injusticias, de las masacres, pero que no comparen, porque si mi hermano o primo se muere en un accidente de tráfico no voy a llorar lo mismo que si se muere un conocido. Y no le deseo el mal. Pero basta de aleccionar. Oriente y Occidente. Lejor y cerca. Cultura cercana y cultura lejana. Igualdad o sociedades donde la mujer es un cero a la izquierda. NO ES LO MISMO.

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  2. A riesgo de resultar una de esas "voces maliciosas", y poniendo como mejor ejemplo al "ser" que justo arriba ha escrito eso de "NO ES LO MISMO", y dudo que esté haciendo referencia con ello a la famosa cación de Alejandro Sanz; me encuentro con que mucha gente de mi alrededor ha entrado en una crisis nerviosa y sus soluciones para luchar contra el Autodenominado EI pasan por masacres indiscriminadas contra todo aquel que huela y suene a musulmán. Es absolutamente necesario recordar cuales son las raices del problema, que por supuesto no justifican las atrocidades cometidas. En estos tiempos de amnesia obligatoria parece necesario recordar que esa gran parte de la población, que existe y se sienta a mi lado en el autobús, no quiere reconocer que gran parte de la culpa la tiene occidente. Hemos creado un monstruo, y esa es la pura verdad. La solución, por supuesto, no la tengo, pero dudo mucho que esté en el "ojo por ojo" que se ha instaurado en europa.

    Creo firmemente, tanto como lo hizo Ghandi, que "ojo por ojo, y el mundo se queda ciego".

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    1. Los ciudadanos no hemos creado ningún mostruo. Los poderosos si, pero no en Occidente solo, en Oriente lo son más aún. Yo también quiero un mundo sin armas, colectivo, sin guerras, en armonía, yo también quiero Imagine de John Lennon. Pero las cosas son como son, y esto va a ser una guerra, no de izquierdas ni derechas, de fachas o comunistas, verdes o no, es cultura contra cultura, democracia contra sumisión. Y eso es lo que al final vendrá. ¿O cuando empiecen a matar a los tuyos (aunque sea culpa de Occidente) te irás a Siria a luchar con el EI?

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    2. ¡Tienes razón! ¡Qué tonta yo! ¡Los ciudadanos no tenemos la culpa de absolutamente nada! A mi que me vendan la gasolina baratita (que me gusta mucho viajar). Yo quiero agua limpita, ropa a precio de coste, y un jardín muy verde en el que sentarme en mi sillón a leer sobre cómo conseguir la felicidad y perder esos kilitos de más. Que sean otros los que se ocupen de bombardear territorios lejanos, financiar grupos rebeldes para que los países que tienen las materias primas (que yo quiero baratas, que no se nos olvide) entren en guerra civil y estén tan preocupados matándose unos a otros que se les olvide que ahí hay "alguien" robando a manos llenas. Que, oye, a ese "alguien" le viene de muerte que esos países estén en guerra, que así de paso le dan salida a todas esas armas que están fabricando y, mira tú por donde, otro negocio más. Eso si, el día que el problema me llegue a la puerta de casa del vecino, diré que yo no tuve nada que ver, que fueron "los poderosos". Y que si tenemos que entrar en guerra porque mira lo que les han hecho a nuestros vecinos. Porque ya se sabe: "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Ha llegado el momento, hora de sacar los tanques y liarnos a tiros.

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    3. Disculpa, ¿qué tienes, 20 años? ¿He dicho yo algo de sacar los tanques a la calle? ¿Has leído en mis comentarios Sí a la guerra? ¿O NO ME IMPORTA lo que pase en el mundo? Lo malo de esto es que mezcláis palabras, sentimientos, no sois coherentes. No veis el problema real, el tuyo, que no el suyo, porque te repito que no es el mismo, y desde luego que no, no puedes hacer nada, ni yo tampoco. La solución contra el EI no es el pacifismo, cosa que a ellos les importa una mierda, como tampoco la solución contra la violencia de género son las manifestaciones o endurecer las penas, porque a los asesinos les da igual, les de igual inmolarse, suicidarse o ir a la cárcel de por vida, y esto es lo que la sociedad no entiende. LES DA IGUAL. Ellos sueñan con su triunfo, que es matar, su trofeo, un muerto/muerta. Se excitan pensando en que son héroes, así que la población "buena", esa que llora por todos los muertos por igual, no entiende bien el problema, y por lo tanto la solución. Una manzana con un gusano pudre a las de su alrededor, es química, es física, son las leyes del universo. Yo no sé la solución, pero tú tampoco. Porque no somos expertos en política, como bien recuerda el artículo.

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    4. Obviamente, no compartimos opinión. A mi no me da igual, y tampoco creo que les de igual a ellos. Es necesario acudir a la raiz de los problemas para encontrar las soluciones. Se llama mundo globalizado para lo bueno y para lo malo, los problemas también son compartidos. Para cualquier comentario posterior, me remito a respuestas anteriores.

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    5. Te equivocas, tu opinión y la mía es la misma. Estamos en contra de la barbarie.
      Rectifico, sí hay una solución, si descartamos la venta de armas, cosa que veo improbable por el alto coste económico de los "poderosos", eso sería una utopía, sería como legalizar la droga para que dejara de existir el contrabando y todos los muertos por ella (cosa de la que se habla poco en España, porque no nos afecta demasiado, sin embargo es un infierno en el centro y sur de América), sería lo ideal, sí, pero no va a ocurrir en décadas, así que la solución es la desconexión, si, esa es, desconexión virtual, esa que en 20 años nos ha hecho globales y que todo esté conectado con todo, donde no se armen ejercitos en facebook ni twitter, esa es la solución. Pero es un precio alto a pagar que solo llegará cuando sea inevitable para salvar a unos cuantos millones de personas. Y mira, otra solución la acaba de dar Anonymous.

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  3. Hay categorias comunes. A la hora de encarar un problema nuevo, se debe empezar a probar con soluciones a problemas que en esencia y en su raiz, tienen ciertas caracteristicas comunes. Estamos hablando de problemas humanos, no de problemas técnicos (como pudiera ser una fuga de radioactividad de una central nuclear, para el cual, obviamente, hay que saber de energia nuclear y de centrales). Por eso, es una falacia decir que ante un problema humano, haya que ser un experto o haber estado en un sitio concreto para encararlo; maxime cuando el problema lo tenemos en nuestros paises, terrenos que conocemos. Basta tener sentido comun, y aprender de los errores (por ejemplo, los que han cometido sociedades como la francesa, que llevan delantera y muchos años aplicando las mismas politicas erroneas, con lo que el problema no se soluciona, sino que crece. Por tanto hace falta un cambio radical y aplicar otras soluciones. Se me ocure que un ejemplo historico podria ser como soluciono
    Carlos III el problema de los piratas berberiscos en el siglo XVIII. Si estamos en guerra, mejor defenderse a recibir golpes solo.

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