27 diciembre 2015

Propósito de enmienda

  Errar es humano. Hacer planes también

  El resto de los animales, que se sepa, no hacen planes para el futuro. Seguramente algún biólogo podrá matizar esta información. Podrá afirmar que se ha comprobado que ciertas especies de ballenas "hacen planes" y tomas sus precauciones por si tienen que pasar por tal sitio. También en ciertas ratas, seguramente, se ha visto una conducta de previsión. Pero de momento planes, planes... solo los humanos; y no todos. Yo soy un poco como los massai de los que hablaba Fitz Hutton (Robert Redford) en Memorias de África (Out of Africa), que morían si eran encarcelados porque no podrían comprender que un día serían puestos en libertad. Donde quiera del cerebro que esté alojado mi "mañana", no trabaja a pleno rendimiento y tengo que hacer serios esfuerzos por comprender el concepto y más aún que pueda ser utilizado para hacer planes. 

  Hacer planes es imaginar, cambiar, probar. Siendo pedantes, utilizar el método científico de ensayo y error. Me equivoco, cambio. Acierto y sigo. Por eso se me ha ocurrido, y no por un morboso ejercicio de escarnio público al que me quiera ver expuesto, buscar las mayores meteduras de pata que he realizado durante este año de escritura en este blog. 

  Tonterías no han faltado. Empecemos por la impagable faceta de analista político. El 14 de diciembre pasado en mi post, "A vergüenza revuelta, ganancia de pescadores", escribí sobre el debate entre Sánchez y Rajoy y dije que eran "dos borrachos tambaleándose". También dije que los jubilados "no ha leído en la mayoría de los casos más de cinco libros". Como se sabe, el PP resultó ser el partido más votado y el PSOE quedó  en segundo lugar en votos y escaños. En cuanto a los jubilados, ¿qué es eso de que no han leído cinco libros? No creo que haya frase más estúpida. Los habrá que no han leído cinco y los habrá que hayan escrito 50. 

  Mi fino instinto político estaba especialmente aguzado durante las elecciones. En el post publicado el 5 de diciembre titulado "Quiero que gane lo peor de mí mismo" concluía de la siguiente manera: "Por eso Rivera será presidente del Gobierno con la ayuda de la versión 1.0 (en referencia al PSOE)". La frase visto lo visto no merece más comentario sobre mis dotes sobre prospectiva electoral.

  Debe añadirse que si como futurólogo político no estuve en forma, tampoco la coherencia fue mi seña de identidad. En mi post de 1 de diciembre de 2015 titulado "No ir" aseguraba que al candidato (Rajoy) no le iría mal. De modo que mantuve dos posturas contradictorias y que además fueron equivocadas. Eso es como jugar a la ruleta al rojo y al negro y acabar perdiendo. 

  La falta de coherencia no solo ha sido en los temas políticos. En el post dedicado a Krahe señalaba que era una pena que pareciera que solo fuera recordado por sus temas antiguos. Para empezar esta afirmación es más que dudosa. Pero es que además, cuando hice mi propia selección de temas del genial artista desaparecido este año, ésta solo incluía temas a su vez, antiguos y probablemente no los mejores.

  La política y la música no han sido los únicos terrenos resbaladizos en el que me he roto la crisma. En mi post de 26 de noviembre de 2015 dedicado a la música a propósito del libro Instrumental de James Rhodes, me despachaba así con los drogadictos: "En realidad como la mayoría de los drogadictos y ex drogadictos, Rhodes miente".También  se me ocurrió realizar una crítica global y más bien errática a la totalidad de la literatura española, que conviene no reproducir. ¿De verdad se puede despachar con una frase así a todos los que han tenido problemas con drogas? ¿Y todos los que escriben en España lo hacen como María Dueñas?

  Otras veces sin embargo la ambigüedad está tan mal expresada o matizada en el blog que se acaba interpretando lo contrario de lo que se quería decir. En mi post de 24 de diciembre de 2015 titulado "Buenismo", quería ironizar con aquellos que descalifican las ideas con ese término por considerarlas ingenuas o irrealizables. Sin embargo lo que se entendía finalmente es que yo mismo compartía ese punto de vista, como me lo hizo notar más de un paciente lector. 

  Otras veces no se sabía bien lo que decía. Son post que no tienen comentario alguno porque seguramente ningún lector ha entendido lo que se decía o simplemente no había nada interesante. Por ejemplo el post del 3 de mayo titulado sin mucho acierto "Japoneses sin manga" hacía un repaso por alguno de los escritores nipones más conocidos y no tuvo comentario alguno. La verdad es que casi mejor, porque releyéndolo me encuentro con esta sorprendente (¿disparatada?) afirmación. "Murakami para mi gusto hace concesiones al gusto occidental o quizás el mismo es más occidental que otros colegas de profesión", (se supone que otros escritores japoneses). Me pregunto qué es eso de "gusto occidental" y a qué "concesiones" me refería. 

  Quizá visto lo visto, lo más prudente sería dejar el blog, 
como remedio a dejar de decir disparates. 

  Podría decir, con razón, que escribir ciertas ideas y ponerlas negro sobre blanco es la mejor manera de comprender lo absurdas que son. También para comprender que muchas personas tienen la paciencia de la que uno carece. Pero escribir, para muchos, es una necesidad. Hay gente a la que le cuesta callar. Pienso que si no escribiera lo que diría sería aún peor, y pienso también que entre tanto disparate, de vez en cuando puede aparecer un comentario ingenioso que valga la pena el tiempo invertido en la lectura de este blog. Así que como no puedo prometer dejarlo, sí puedo agradecer la comprensión de quien se acerca de vez en cuando por aquí, y hacer firme propósito de enmienda. Si no nos vemos feliz año nuevo a todos: a ti, que me me estás leyendo ahora mismo, a Murakami, a los jubilados, a los escritores españoles y hasta a Rajoy, Iglesias, Sánchez y Rivera.




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2 comentarios:

  1. Y ya puestos, feliz año nuevo, sr Gordo.
    Nunca le había comentado nada a lo que escribe, lustroso sr, pero no ha sido falta de interés, le he de asegurar, sino con toda probabilidad por falta de educación. Ahora que por primera vez lo hago, le quiero agradecer sus ocurrencias, a las que le he cogido el gusto de frecuentar. Y no me desanima, como pudiera su crasa persona creer, su falta impenitente de objetividad. Yo mismo soy un obsesivo cultivador de tal defecto... Tal vez sea esa la causa de que comente tan poco, ahora que pienso.
    En cualquier caso, mi ejemplo no es virtud: no se arredre por los disparates que pueda escribir. Le quiero participar, orondo sr, como apoyo que sin duda le viene de sobra, que a mí también me ha parecido que el flaco Murakami ha preñado sus páginas de concesiones al gusto occidental. Valga como ejemplo que hay amigo mío que ha descubierto al Mozart de la esclarecida Wanda Landowska a través del cuentista oriental. Pero no se apure, no es que pueda tener vd, prieto caballero, la razón. Puede ser que el mismo Murakami lo hiciera sólo por el placer de salpicar sus escritos de disparates. Eso, pensaría acaso, a los occidentales les chifla...
    Muchas gracias, sr Gordo.

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