13 enero 2016

La semilla del diablo rojo

  Si la comedia es drama + tiempo, la revolución podría ser escaño + bebé. Leyendo ciertos medios de comunicación, se diría que la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, no ha llevado un bebé (su bebé) al Congreso de los Diputados, sino que era una bomba norcoreana, un leopardo, una probeta con ántrax o las obras completas de Ana Rosa Quintana

  El diario La Razón hace un repaso de las reacciones por la "demagógica" actitud de Bescansa. Celia Villalobos se ha acercado para recordarle (supongo que en su actitud imperativa pero cordial de dueña del Cortijo) que el Congreso posee una guardería "maravillosa" para hijos del personal. La canaria Ana Oramas González-Moro ha llegado mucho más lejos, haciendo honor a su ilustre segundo apellido, y ha asegurado que Bescansa ha llevado a su crío "para figurar" y ha defendido que "los menores necesitan protección". ¿Hay diputados peligrosos o es que se le debe quitar la custodia de su hijo a la diputada Bescansa? Lo último que he leído es que los "radicales" han convertido el sacrosanto congreso en un "circo". ¿Es más circense un crío que Martínez Pujalte? Es todo cuestión de gustos, supongo.

  Antes se hacía una distinción, quizá un pelín odiosa, pero muy gráfica entre los poderosos y el resto del mundo a los que se les (nos) llama ciudadanos de a pie. En realidad son ciudadanos de metro, de tranvía, de autobús, de colas delante de las ventanillas, en la consulta del médico. Es posible que como se dice, llega cierto nivel de poder en que ya no "se pisa la calle". En la calle hay cacas de perro, mendigos, gente que grita y niños. El efecto hipnotizador de los niños fuera del alcance de las niñeras y cuidadoras es asombroso. Esta misma semana un niño que trataba de leer las paradas del tranvía hipnotizó a todo a un vagón con destino a la Plaza de los Luceros (en su jerga "udedos"). En las panaderías, en los parques, en los bancos y hasta en los sórdidos juzgados se ven niños que juegan, que lloran, que ríen, se aburren y se duermen. Y aún así, la vida sigue. Uno podría pensar que el revuelo de la presencia de un niño en el Congreso se debe a la baja tasa de natalidad española, por lo demás secular (ya lo era en Castilla y en muchas zonas del Reino de Aragón).

  Pero no conviene que se contagien de mi ingenuidad. En estos mismos momentos, mientras usted tranquilamente lee este post (insustancial pero inofensivo) media docena de columnistas guardianes de la decencia y la cordura están babeando de placer sobre sus teclados. (Lo sé bien porque yo también he babeado a veces sobre el mío). Buscan adjetivos, porque los argumentos ya los tienen. Bescansa la demagoga. ¿Utilización comunista de la infancia? No está mal. Me permito humildemente darles una idea. Llevar un bebé (¡y además darle de mamar!) en el templo de la democracia española no es algo demagógico. Hablemos claro: es un acto diabólico.

  En La Semilla del Diablo (Rosemary´s baby) un actor de medio pelo (John Cassavetetes) ofrece su mujer (Mia Farrow) a sus diabólicos vecinos del edificio Dakota de Nueva York (sí, Iker, donde murió John Lennon) por supuesto sin su consentimiento, para que Satán tenga un retoño. La imagen fugaz de los ojos del bebé quedan en el recuerdo de los cinéfilos, pero también debía estar fresca en la memoria de los analistas políticos. ¿Huele de una manera extraña los escaños de Podemos? ¿Se han identificado extraños amuletos, cruces invertidas, extrañas ceremonias?

¿Lo que ha pasado hoy en el Congreso con ese niño ha sido un acto de publicidad?
 ¿Acaso no hay algo de luciferino en Pablo Iglesias? 
¿Alguien ha mirado los ojos del hijo de Bescansa? 
¿Demagogia o akelarre?

Cualquier madre diría: Chorradas. Todo niño es un ángel y por supuesto un demonio. 



El humor está aquí, en alguna parte
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11 comentarios:

  1. Talarín de los bosques13 de enero de 2016, 20:33

    un caso flagrante de maltrato, como a los camellos y a las ocas de la cabalgata... tres horas en brazos con un montón de energúmenos mirándole, tocándole con las manos llenas de porquería...

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  2. Me encanta su estilo literario, gracias por arrancarme una sonrisa, que en los tiempos que corren , no es poco.

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  3. Lo que Carolina Bescansa llevó al Congreso no era una probeta de ántrax, pero si al niño le da por hacerse caquita (y no nos consta que no fuera así) podría transformarse en algo mucho más desagradable y mortal. Para mí no valen esas justificaciones revolucionarias, como no aceptaría que alguien se llevara un orinal por padecer de la próstata, un botiquín si se tiene diabetes, etc. Para remate, la tal Carolina tenía preparada una niñera para poder irse de juerga al acabar la sesión. Como tantas cosas de ese partido que me ha desilusionado profundamente, es puro postureo (pura pose que decíamos antes).

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    1. Como no soy padre, en el asunto escatológico no había caído. Gracias por su comentario.

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  4. Para mi es puro postureo la verdad.Pero muy gracioso y bien escrito.Y como madre suscribo son angeles y demonios todos toditos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Para ser sinceros, lo mío también es puro postureo.

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    2. No se yo me da que no.

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  5. Gracias por las risas, las necesitaba :-)

    En cuanto a la diputada "madraza", yo pregunto lo mismo que cierto ciudadano cuyo nombre no recuerdo: "si esta señora fuera cirujana cardiovascular, ¿también se llevaría el bebé al quirófano?". Es que ya me imagino a la familia del paciente denunciándola por negligencia porque en la autopsia del fallecido el forense encontró un chupete bajo el costillar resoldado.

    Uno de estos días voy y me cambio de planeta. Perdone, para Urano... ¿voy bien por aquí?

    Saludos :-)

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    1. Gracias. Hacer reír es mi vocación. En cuanto al planeta, yo simpatizo con Plutón, al que le quieren quitar su condición de planeta solo porque padece enanismo.

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