11 abril 2016

Mi reino por un chiste

  ¿Está usted siguiendo las negociaciones para la formación de gobierno en España? Bueno, no sé si felicitarle o recomendarle algún especialista. No pasa nada. Todos necesitamos un especialista mental, en realidad porque habría que estar en hibernación para no haber escuchado, voluntariamente o por error, algún comentario de los negociadores Antonio Hernando, Pablo Echenique, el tal Villegas de Ciudadanos, o de los no negociadores, el Partido Pasivo Agresivo, antes conocido como PP.

  No hace falta que lo diga. Ya saben que todo lo que se está diciendo sobre las negociaciones, te-quiero-no-te-quiero-la-culpa-es-tuya-eres-tú-que-no-me-escuchas-si-me-llamas-voy... es basura. No en el sentido de la quinta acepción del diccionario de la RAE; "cosa repugnante o despreciable", sino más bien en la segunda, "residuos desechados y otros desperdicios".

  Los comentarios de los negociadores, los líderes, los voceros y corifeos, los pasivos agresivos, los proactivos hipermotivados, los despechados, los tiquismiquis de los que pueden, de los ciudadanos, de los que dicen que son populares o incluso dicen que son socialistas, no son otra cosa más que residuos de la negociación. El detritus de la maquinaria que funciona renqueante, ruidosa y aceitosa. No pasa nada. Seguramente las cosas son así, aunque sería saludable que el nivel de ruido y la producción de desechos fuera menor. 

  Es la falta de práctica. No tener aún controlado el "know how". La iglesia católica tiene solucionado el asunto con el admirable proceso del cónclave. Cuando tienen que elegir a su nuevo CEO se reúnen a puerta cerrada en la Capilla Sixtina y hasta que no lo tienen elegido sus únicas declaraciones son el humo negro que sale por la chimenea. ¿Se imaginan que saliera cada dos por tres un cardenal para comentar la jugada? El cardenal brasileño diciendo que antes un negro que un argentino. El cardenal húngaro que no tolerará un Papa que nos quiera colocar curas/tías. El cardenal ruso que comparara al candidato español con una mala siesta y el cardenal español insinuando que el cardenal ruso abusa del vodka".

  Pero lo irritante de la cuestión, y es ahora donde me pongo el antifaz de opinador, no es que sea eso precisamente lo que están haciendo los negociadores y el partido mirón. Admitamos que se trata de una negociación compleja. Admitamos que no hay cultura de pacto. Lo irritante no es tampoco que el comportamiento de los negociadores sea como mearse en todos los manuales de negociación con excepción del escrito por Donald Trump

Lo cargante es que además de cargantes con sus diarias opiniones 
sobre el melodrama de la negociación, 
traten de ser graciosos, irónicos, ocurrentes e ingeniosos. 

  Creo que fue Javier Cansado quien dijo que le llamaba la atención cómo los políticos que eran invitados o que quería ser invitados a su programa "Ilustres ignorantes", se desvivían por hacer un buen chiste, por tratar de ser graciosos. Curioso, porque el humor en España no tiene buena prensa. El abusador es a veces definido como el "típico gracioso", el gracioso como alguien "que trata de llamar la atención" y si haces gracias sobre uno mismo, la gente lo interpreta como que no te tienes respeto ni autoestima. 

  En cambio para los poderosos es un adorno, es el corolario de su superioridad intelectual, la perlas de su corona. Por eso no se limitan a decir que todavía no han llegado a un acuerdo. Tienen que hacer el chascarrillo. Pero no beben de la tradición literaria. No es una pelea de Góngora y Quevedo. No es Abril Martorell contra Alfonso Guerra. Es Mila Ximenez contra Coto Matamoros. No es un soneto, es un twitter de garrafa. No es el poema, es el ripio.

  Así Rafael Hernando del PSOE escribe en su inevitable cuenta de twitter: "Iglesias es el vicepresidente más efímero de los gobiernos que no han existido". ¿Pillan el sarcasmo o necesitan un manual? Pablo Echenique escribe en su también inevitable cuenta de twitter para los amantes del melodrama y la comedia costumbrista: "Estimados. Traíamos paripé para más días. Lamentamos que os hayáis cansado del teatro. Atentamente, Albert y Pedro". En cuanto a Antonio Hernando del PP, como era de esperar, frases lapidarias apropiadas para el club social de regatas: "Sánchez debe saber que hacerse trampas a uno mismo es malo, pero hacérselas a los españoles es peor". Amén y dos avemarías. Ciudadanos es más profesional. Más Master Business Administration. Más consultoría. Más Moisés bajando del Monte Sinaí. Escribe Rivera en twitter: "Ciudadanos lleva 110 días buscando puentes, consenso y acuerdos. Entendimos lo que (escrito q) querían los españoles". ¡Qué hartazgo debe de ser  para Albert ser el único sensato! Qué duro buscar puentes y no verlos, cuando los más pequeños deben tener más de cinco metros, por no hablar de los romanos...

  Estoy convencido de que a la mayoría de los abogados les gustaría ser escritores, a los médicos, marinos, a los marinos, agricultores, a los agricultores, ingenieros... ¿No será que en realidad a los políticos les gustaría ser guionistas o cómicos? ¡Qué bueno sería tener varias vidas y probar! Pero va a ser que no. 



El humor está aquí, en alguna parte
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