21 mayo 2016

El chasco

  Acostumbran a decir los músicos, los cineastas, los pintores, los productores de televisión, los editores, y también lo dicen las cineastas, las pintoras, las productoras de televisión y las editoras, que nunca se sabe la receta del éxito. Se supone que como es verano y la gente camina ligera de ropa y con las amígdalas medio derretidas, bastan dos copas y a Georgie Dann para tener la canción del verano. A veces las cosas son así pero a veces no. De modo que la delegada del gobierno en Madrid no se qué Dancausa, habrá recordado durante estas horas las palabras que su líder Mariano nos enseñó: a veces es mejor moverse, a veces es mejor que no. ¿En qué momento se me ocurriría prohibir las banderas independentistas catalanas en la Final de la Copa del Rey de fútbol?

  Y el caso es que el "hit" preparado lo tenía todo. Una parte de fútbol en forma de final. Una parte de monarquía en forma de Rey, y otra parte de política que añadiremos en un concentrado de bandera independentista. Con un solo trato, todos, y digo todos, hasta los que creen que Pau Gasol es futbolista, estaríamos cacareando una de las dos versiones:


  • La libertad de expresión que me permite incordiar allá donde quiera que vaya, también llamada donde fueres haz lo contrario de lo que vieres; o la versión 
  • Debe prevalecer el imperio de la ley o lo puñeteros catalanes independentistas no me van tocar los (...) en mi casa. 

  Lo teníamos todo. Una buena y bailable polémica, con estribillos pegadizos y muy muy contundente. Un calor mediático que nuestros contertulios en nómina y los de la competencia se encargarían de promocionar. Independentistas catalanes, sevillanos y sevillistas, Messi, Felipe VI, Infanta Elena, Messi. Lo tenemos todo. En estos momentos solo discutir de Venezuela podía ser algo más atractivo. Como decía el jefe de la CIA en "Con la muerte en los talones": Y sin embargo, el chasco. 

  Este es el párrafo en el que me permito sacar pecho, ya que, en la vida real, rara vez se me da esta oportunidad. Yo sabía que la historia de la prohibición de la bandera estelada iba a ser un fracaso pese a que tenía todos los ingredientes para el éxito. Lo supe en una conversación de dos venerables señores en el tranvía. Uno le preguntaba al otro sobre "eso de las banderas" y el otro le contestaba que "le daba igual" y (esto es lo más revelador) sin solución de continuidad añadía que le parecía una "cortina de humo", le preguntaba por la fibromialgia de su mujer. Esa fue la expresión que utilizó: "cortina de humo". Esta gente, y no sé bien cómo explicarlo, era el "target" del hit. Debían estar indignados, exaltados, concernidos. Deberían estar dándolo todo llamando a las radios y babeando con Inda....

  Ya saben como ha quedado el asunto. Un juez ha autorizado la presencia de banderas esteladas e incluso de banderas piratas, de banderas de la Ínsula Barataria en la final de Copa. El partido se jugará y como es natural y conveniente el Sevilla F.C. la acabará ganando.

  ¿Esto significa que todavía hay esperanza? Debe significar que al menos no todo es desesperanza en el debate político nacional. Por supuesto nos queda mucho tocino rancio por tragar, mucho alcohol de garrafón por tragar. Mucho Venezuela, me temo y otros asuntos facilones que se metabolicen rápidamente en broncas y divisiones, como los geles que chupan los ciclistas y triatletas. Pero al menos, de cuando en cuando, a coro, la parroquia podrá decir: A mi no me la vuelves a dar con queso, que este vinagre más que vino ya lo probé, y tres días con sus noches que me duró la resaca.




El humor está aquí, en alguna parte
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2 comentarios:

  1. El problema real es que su casa también es la casa de los independentistas catalanes. Aunque no la quieran.

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  2. Estoy muy de acuerdo con los dos señores, me dan igual estas polémicas y espero que la señora esté mejor de su fibromialgia. Eso sí, Dancausa ha intentado crear otra cortina de humo permitiendo a un montón de filonazis manifestarse por Malasaña y, ¿qué ha pasado? Nada de nada. A Dancausa los planes no le salen bien.

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