27 mayo 2016

Un ojo de la cara

  En español se dice que algo vale un ojo de la cara cuando es carísimo o tiene un valor desproporcionado. Tener dos ojos es algo que está bien, salvo que uno sea un mutante y tenga un ojo inmenso como el personaje de Leela, de Futurama.

Ester Quintana tenía dos ojos hasta el día 14 de noviembre de 2012


  Una bola de goma lanzada por los Mossos d´Esquadra la dejó solo con uno. ¿Qué mosso en concreto? La sentencia conocida hoy, cuatro años después del hecho, asegura que no se sabe exactamente quién fue el autor del disparo y que por tanto los dos acusados deben de ser absueltos.

  Todos los abogados hemos experimentado la zozobra al dar malas noticias a nuestros clientes. Pueden ser augurios aciagos sobre las posibilidades de sus pleitos o directamente la resolución del asunto de un modo contrario a sus intereses. En los juzgados —nadie lo diría viendo su desolado paisaje de carpetas y papel— se dedican a muchas cosas además del dinero y la libertad. La vida de la gente está metida en ellos. A veces su orgullo, su autoestima, y algunas cosas que se pronuncian con nombres pomposos que se resumen en el más ampuloso de todos: justicia.

  Es muy difícil renunciar a la idea de que no tenemos razón en algo, sobre todo si ese algo es un conflicto en el que nos estamos jugando las habichuelas o las horas que pasamos con nuestros hijos. Para los abogados entrar a explicar los detalles técnicos de las decisiones jurídicas supone un ejercicio que está a medio camino en la tarea del caballero andante y el nigromante. Es más comprensible para mucha gente leer el futuro en las vísceras de determinados animales que comprender las resoluciones judiciales.

Otras veces, sin embargo, no se puede explicar lo que sencillamente no la tiene. 
 Ester Quintana tenía dos ojos e 14 de febrero de 2012, y ahora tiene uno. 
¿Quién se lo quitó? El juzgado no lo sabe. 

  No he leído la sentencia en cuestión. En las noticias de prensa se dice que la absolución viene determinada porque no se ha podido definir quién realizó el disparo y el tipo de proyectil. Me es imposible sin leer los autos, determinar si el juzgado tiene o no razón; pero no hace falta haber leído los argumentos de la acusación particular y de la fiscalía, e incluso no hace falta ser jurista para adivinar quién estaba en disposición de averiguar los hechos y ... ¡ay! no ha podido. Sí, esos mismos que usted está pensando. Pero no lo hicieron. Supongo que no pudieron. Pobrets.

  Convengamos entonces en que podemos saber que existió agua en la luna, podemos determinar con precisión la causa de cualquier siniestro de un medio de transporte, podemos saber la causa de la muerte los faraones del antiguo Egipto, pero no podemos saber qué tipo de proyectil y quién lo lanzó directamente contra el ojo de la señora Quintana. ¿Visca Catalunya lliure?

  Por supuesto que me da mucho coraje (como diría el andaluz que no soy) por la víctima, pero llevando el agua a mi molino, también me da por el enorme caudal de argumentos populistas y falaces que estamos perdiendo. ¿Se imaginan que hubiera sido la Guardia Civil o la Policía Nacional? Es una pena que no pueda ser. Me veo creando grandes titulares como lo hacían Jack Lemmon y Walter Matthau en "Primera Plana" (The front page): "Policía española criminal". "Brutal represión de las fuerzas estatales"... ¡Rapsodia en rojo y gualda en el barrio de Gràcia!

  Nos queda el consuelo, ya que no podemos sacar un partido "nacional" al asunto, de que se trata de otra gran hazaña de este cuerpo policial. La añadiremos a otras: Las torturas y malos tratos en la comisaría de las Corts, cuyos responsables fueron convenientemente indultados, el homicidio de Juan Andrés Benitez (que para su desgracia fue grabado por un vecino) y otras más que están en la memoria de todos. Claro que quizá en el caso de Quintana no fue ningún mosso. Quizá fue la propia Leela desde la nave de Futurama quien decidió que todos debíamos ir con un ojo por el mundo. ¡Malditos alienígenas!

  Ahora mismo precisamente se están produciendo disturbios en la barrio de Gràcia de Barcelona. Una persona próxima, lejos de ser una okupa radical y antisistema, me dice que los Mossos van pertrechados y se conducen como si fueran camino de Irak y no a restablecer el orden público. Hagamos un breve cálculo mental. Torturas: condena e indulto. Homicidio: dos años y sin ingreso en prisión. Extracción súbita de ojo: absolución. Además, está la Ley Mordaza, aprobada por el pérfido gobierno español, pero que igual no les viene del todo mal.

  Si pasan por Cataluña, vayan con ojo. Leela, de Futurama, anda suelta.






El humor está aquí, en alguna parte
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6 comentarios:

  1. El juzgado no descata la hipótesis de que el ojo de Esther Quintana se prpyectara violentamente contra la plota policial interrumpiendo asi su beningna trayectoria. Podríamos inferir que un buen ciudadano debería saber esquivar proyectiles.

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    1. Creo que es una hipótesis que no podemos descartar. Gracias por tu comentario.

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  2. Francisco Cañete27 de mayo de 2016, 21:40

    Buenísimo análisis. Me gustan las verdades que describes.

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  3. Yo he sufrido controles de carretera por parte de los mossos y me he sentido muy intimidado. Ha sido la única vez que me han apuntado con un arma de fuego. Con la Guardia Civil es otra cosa. Al menos no te encañonan

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    1. Si no te encañonan, algo salimos ganando. Gracias por tu comentario.

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